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Programa: 15/07/2010

La introducción de los alimentos sólidos y las repercusiones emocionales y físicas en el bebé

Es importante recordar que la alimentación y los hábitos alimenticios se desarrollan con el tiempo y que no es diferente a aprender a hablar o caminar

 

Es evidente que la tarea fundamental con los bebés es ofrecerles una buena alimentación. Hablaremos sobre el momento donde los padres introducen los alimentos sólidos, y esto puede tener repercusiones emocionales. En general los pediatras aconsejan esperar hasta los cinco o seis meses para que el sistema digestivo del bebé esté maduro. Recomiendan introducir lentamente los alimentos y de uno a uno, esperando hasta una edad en al que sea poco probable que los alimentos provoquen reacciones alérgicas. Incluso los padres más cuidadosos pueden descubrir que su hijo es alérgico a determinados alimentos.

Alrededor de un 8 por 100 de los niños experimentan alergias alimenticias durante los primeros tres años de vida, lo que supone graves trastornos, y por este motivo los padres comienzan a preocuparse en exceso por la alimentación de sus hijos. Sin embargo, casi todos estos niños superan los problemas de alergia y solo el 1 por 100 sigue padeciéndolos durante la infancia. La única excepción que vale la pena destacar son los niños alérgicos al maní, a ciertos mariscos, y a lagunas semillas. Estas sustancias pueden causar la anafilaxias sistémica,, una reacciona alérgica extrema en al que la garganta de bloquea, desciende la presión sanguínea y el niño puede perder rápidamente la conciencia. Estas alergias representan un riesgo para toda la vida, y tan pronto como sea posible se debe enseñar a los niños que la padecen a estar atentos a lo que comen y a saber que alimentos integran sus platos de comida.

Cuando los niños tienen entre doce y catorce meses, los padres han introducido ya muchos alimentos diferentes, muchos de los cuales el niño ha rechazado. Este es un periodo durante el que muchos padres comienzan a luchar con sus hijos debido a lo qué comen y cómo lo comen. Muchos bebés se resisten a permanecer sentados en una silla alta durante más de cinco o diez minutos y tiran la comida del plato mientras comen. Las parejas que estaban acostumbradas a disfrutar de cenas tranquilas antes de la llegada de su primer hijo a veces se sorprenden por el cambio que experimenta su estilo de vida. La paciencia es el único remedio para este problema.

Es importante recordar que la alimentación y los hábitos alimenticios se desarrollan con el tiempo y que no es diferente a aprender a hablar o caminar.

Comer es natural para la mayoría de los niños, pero es una actividad difícil para algunos de ellos. Cada cambio de manifiesta en primer lugar lentamente, pero un buen día de pronto el niño muestra un progreso.

Los padres deberían evitar discutir con los niños por la comida, asumiendo que finalmente ellos aprenderán a comer bien. Por el contrario, deben considerar las horas de las comidas como una oportunidad para apoyar el desarrollo y ofrecerle todo su apoyo para que disfrute de uno de los placeres más simples y más importantes de la vida.