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Programa: 15/07/2010

Anorexia, Bulimia y Trastorno por Atracón Compulsivo

Los trastornos de alimentación son alteraciones en la conducta alimenticia y tienden a aparecer en la adolescencia porque en esa etapa la preocupación por el aspecto físico aumenta.

 

Los dos tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Pero actualmente, se están detectando otros trastornos relacionados con la alimentación que no solían ser tan comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Anorexia
La anorexia nerviosa es definida como la distorsión de la imagen corporal, rechazo por mantener un peso mínimo normal y un intenso temor a la obesidad, acompañado por falta de conciencia de la enfermedad. Algunas personas anoréxicas restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.
Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: comen grandes cantidades de alimentos y tratan de deshacerse de las calorías obligándose a vomitar, utilizando laxantes o haciendo ejercicios físicos en exceso.

Bulimia
El diagnóstico de bulimia se da cuando se presentan episodios de apetito voraz, seguidos de conductas tendientes a contrarrestar las abundantes comidas. En este caso los pacientes con conscientes de la anormalidad en el patrón alimentario. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida (con frecuencia comida chatarra) de golpe y suelen hacerlo a escondidas. La persona suele sentirse incapaz de dejar de comer y sólo logra detenerse cuando está demasiado llena para continuar comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia después recurren a los vómitos, los laxantes o el ejercicio físico excesivo.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y con peso inferior al normal, pero las que sufren de bulimia pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas en peso.

Trastorno por atracón compulsivo
El trastorno por atracón es un trastorno alimenticio similar a la anorexia y la bulimia porque la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero a diferencia de los otros trastornos alimenticios, las personas con este trastorno no intentan "compensar" el exceso con purgas.
La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos. Asimismo se observa que muchas personas a través de los años pueden realizar distintos tratamientos y atravesar periodos que van de la anorexia a la bulimia o de la obesidad a la anorexia o de la bulimia al trastorno por atracón hasta llegar a la obesidad a lo largo de su desarrollo evolutivo

Anorexia y bulimia: señales de advertencia
En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso con la esperanza de ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos o de eliminar los alimentos se potencia y se sale de control.
Quienes padecen anorexia o bulimia suelen temer verse gordos o creen que son gordos cuando, en realidad, no lo son.

Algunas señales de que una persona puede estar padeciendo un trastorno de alimentación:
Anorexia
Baja mucho de peso.
Se obsesiona con los alimentos, la alimentación y el control del peso.
Se pesa de manera reiterada.
Controla las porciones de alimentos cuidadosamente.
Realiza ejercicio de manera excesiva.
Se siente gorda.
Se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos.

Bulimia
Teme aumentar de peso.
Está muy insatisfecha con su cuerpo y su peso.
Inventa excusas para ir al baño inmediatamente después de terminar la comida.
Compra regularmente laxantes, enemas o diuréticos.
Pasa la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías.
Se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos.

Las consecuencias de los trastornos de la alimentación
Los trastornos de la alimentación son una enfermedad médica. Suelen estar acompañados de otros trastornos como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Las personas que padecen trastornos de la alimentación también pueden tener problemas físicos graves, como afecciones coronarias o insuficiencia renal. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.
En el caso de la anorexia, el cuerpo funciona como si se estuviera muriendo de hambre y la falta de alimentos puede afectar al organismo de muchas maneras: caída de la presión, las pulsaciones y el ritmo de la respiración, pérdida de cabello y rotura de las uñas, ausencia de menstruación, crecimiento de lanugo (pelo suave que crece sobre la piel); mareos e imposibilidad de concentrarse, anemia, inflamación en las articulaciones, y fragilidad ósea.
Los vómitos constantes y la falta de nutrientes característicos de la bulimia pueden provocar los siguientes problemas: dolor estomacal constante, daño en el estómago y los riñones, erosión del esmalte dental (debido a la exposición a los ácidos del estómago), ausencia de menstruación, y pérdida de potasio (esto puede desencadenar problemas cardíacos e incluso la muerte).

El tratamiento para los trastornos de la alimentación
Afortunadamente, los adolescentes que sufren de estos trastornos pueden mejorar y volver, gradualmente, a comer de una manera normal. Dado que estos trastornos afectan tanto al cuerpo como a la mente, el tratamiento y la recuperación casi siempre están a cargo de médicos clínicos, psicólogos (o psiquiatras) y nutricionistas.
Las terapias son una parte crítica para el tratamiento de los trastornos alimenticios. En muchos casos, la terapia familiar es la clave para la recuperación de hábitos saludables de nutrición. Los padres, y otros miembros de la familia, cumplen un rol importante en hacerle ver a quien padece del trastorno que tiene un cuerpo perfectamente normal y que ser excesivamente delgado puede ser peligroso. Los trastornos de la alimentación son muy comunes entre los adolescentes. La terapia suele ayudar a retomar el control y a aprender a aceptar el cuerpo, tal como es.