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Programa: 22/07/2010

Embarazo, Parto y Postparto desde la Perspectiva del Padre del Bebé

El Gran Ausente

 

En su libro, “El increíble universo del recién nacido”, el Dr. Jorge César Martinez, expone en un capítulo que el padre también necesita expresar sus sentimientos y sentirse parte y útil con su presencia.

Es muy poco lo que hablamos del padre cuando nos referimos a una gestación, a los primeros días de un bebé y a la forma de comunicación con el recién nacido.

Tenemos la impresión de que se trata “del gran ausente”, como si no tuviera nada importante que hacer. Claro el bebé lo lleva la madre, en el parto es ella la que tiene que estar; seguramente, el bebé puede nacer sin la presencia del padre. Es la madre quien se encarga de alimentarlo y así podríamos mencionar un sinnúmero de razones que pueden declararlo prescindible. Además el encargarse del bebé es una actividad femenina, la sociedad machista no puede permitirnos esos deslices.

Algunas frases que con mucha frecuencia escuchamos son; “Mi mujer está embarazada”,” ¿Qué tuvo tu mujer?”, “Tuvo un varón”. Estas frases reflejan la pretensión que al hombre no le pasa nada, que es la mujer la que está embarazada, es la mujer la que tiene el bebé y el padre es un espectador más,…y no uno de los protagonistas del comienzo de esa nueva vida. Podemos preguntarnos ¿Es esto realmente así?

En muchos casos los deseos del padre de protagonismo son muy superiores incluso a lo que imaginamos. Quizá el problema fundamental sea que el hombre no encuentra un espacio donde expresar sus sentimientos. Al padre nunca se le pregunta ¿Usted como está? Ni sus propios familiares, cuando hablan con el padre, muestran preocupación por él. Sus preguntas son “¿Cómo esta tu mujer? “ “¿El bebé está bien? “ Y de él, nada, como si fuera el hombre invisible. Si alguna vez alguien se ocupa de él…es para criticarlo, por su poca preocupación, su poca colaboración, su poca presencia. Muchas veces son criticas ciertas, pero somos injustos con él.

Todos los que nos preocupamos por el bebé y de su familia, tenemos que empezar a ocuparnos activamente de las necesidades del padre e incluirlo en cualquier apoyo o asistencia prenatal. Es evidente que todos los temores y angustias respecto al bienestar del bebé y de su normalidad están presentes también en el padre. A veces no lo mencionará para no agregar angustias a la madre, él piensa; debe ser su soporte, otras veces, simplemente, porque nadie le pregunta ni le da la posibilidad de diálogo sobre estos temas.

Existe también un sentimiento de celos, de competencia con el bebé. Su mujer, que hasta antes del embarazo se ocupaba solícitamente de él, lo ha dejado de lado, ya sea porque no se siente bien o porque comienza a vivir intensamente en su mundo interior (esto está muy bien), por lo que se olvida de algunos aspectos de su mundo exterior, donde él ocupaba, no hasta hace mucho tiempo, un lugar privilegiado.

Es bueno que la pareja tenga bien claro la posibilidad de que aparezca esta incomunicación entre ellos. Pero en la medida en que hagan esfuerzos para mantener el diálogo, para mantener próximos sus sentimientos, lograrán apoyarse mutuamente y solidificar su vínculo como pareja y asentar la iniciación del maravilloso vinculo con el bebé. Es importante no dejar de preguntarse como están, qué sienten, compartir y apoyarse uno en el otro, de allí surgirán las fuerzas tan necesarias para el adecuado desarrollo de la paternidad.

Hay algo que también podemos hacer para ayudar al padre:
Tenemos que enseñarle cómo es un recién nacido. Recordemos que la mujer, ha tenido desde pequeña contacto y atracción con los bebés. Los hombres no han jugado con muñecas y si han mirado con simpatía a alguna, todos se preocuparon y alarmados le ha indicado; “Nene vos juga con la pelota”.

Por supuesto que tener un bebé en brazos no es un deporte que al varón le interese realizar. Y así pasan los años sin motivación ni oportunidad para los bebés, hasta que de pronto un bebé de carne y hueso entra en su vida, y al saber poco, no los entiende ¿Por qué? Porque no le hemos enseñado a mirarlo. Por supuesto que la preparación o un curso prenatal ayuda. Y cuando comienzan a conocer a su hijo recién nacido, empiezan a interpretar sus mensajes, a adquirir habilidades para calmarlos, comienzan a sentirse útiles y más aún comienzan a reconocer la trascendencia de su rol, en cuanto a qué significado tiene para el bebé y para el crecimiento de su nueva familia.

Las madres lo hemos dicho y no nos cansamos de repetirlo, necesitamos mucho apoyo, mucho sostén físico y emocional en nuestra tarea de ser madres y quien mejor para colaborar que el propio padre del bebé. Por eso, lo que el padre pueda aprender para colaborar, aunque parezca poco en ese momento será de notable beneficio para los tres, y porque le darán a ese bebé, mamá y papá desde el primer minuto de vida.