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Programa: 22/07/2010

ADICCIONES

¿Cómo se genera el círculo de la dependencia?
La adicción es un hábito del que resulta sumamente difícil salir. Una forma de esclavitud que genera dependencia.

 

En los últimos años la aparición de nuevos paradigmas ha hecho que cambie la forma de entenderse el fenómeno de dependencia en el tratamiento de las adicciones. Desde las nuevas perspectivas se entiende que ante el desequilibrio de variables como vulnerabilidad biológica, factores de riesgo individuales y sociales y la presencia de sustancias psicoactivas en el ambiente, todos somos potencialmente adictos.

Modelo cognitivo de la adicción

Actualmente se sabe que para que una sustancia provoque adicción es necesario que existan condicionantes biológicos propios del mecanismo de acción de la misma pero para que se pase a la dependencia de la misma es necesario asimismo que se acompañen de factores psicológicos.

¿Cómo se genera el círculo de la dependencia?

Se empieza por uso recreacional que comienza un proceso para modificar las emociones para conseguir al menos gratificación y alivio. Por ejemplo en el caso de un adolescente inseguro y temeroso a la hora de encarar a una chica lo va a hacer más “fácil” si previamente se toma unas cervezas. De esta manera logra autorregular emociones muchas veces rebeldes a la hora de afrontar situaciones más difíciles, especialmente cuando se siente inseguro de sus cualidades o atributos. Si, a través de este “refuerzo positivo” logra su objetivo es posible que crea que la única forma de conseguirlo nuevamente sea con las mismas herramientas. Asimismo a esto se le suma las estrategias de marketing de las sustancias que también funcionan como reforzadores del refuerzo.

De esta manera se van configurando las creencias disfuncionales que van a ser las unidades del andamiaje psicopatológico.

Una vez que se genera la dependencia en términos neurofisiológicos y cognitivos, si el paciente intenta abandonar los rituales se activa el “craving”, que son las ganas compulsivas generadas desde la abstinencia neuroquímica, pero actualizadas y sostenidas desde las creencias. Desde aquí, cualquier emoción que se perciba como intensa, sea negativa o positiva puede disparar dicho deseo y la sustancia será el medio de automedicar o generar la ilusión de la autorregulación y el seudo control emocional. Ejemplos de esto podrían ser creencias como las siguientes: “la única forma que tengo de manejar la tristeza es tomando alcohol o “la alegría sin cerveza no es alegría”.

La enfermedad ilegal

Aun hoy el trastorno por dependencia de sustancias ilegales es ilegal: padecerlo también implica un delito que es penado por un castigo: el tratamiento. El proceso de tratamiento y su evolución están también condicionados por la creencia moral. Hablamos de una enfermedad crónica, no es un pecado. Es importante “descriminalizar” esta enfermedad, para posibilitar una mejor adherencia al tratamiento.

Conceptualizar a la adicción como una enfermedad crónica que evoluciona naturalmente con recaídas, que implica una recuperación a largo plazo y que requiere frecuentemente múltiples tratamientos, nos ayuda a generar una expectativa acertada en el paciente y la familia. Es importante saber que la recaída no implica un fracaso en el tratamiento, sino un error en la sistematización de la recuperación y una toma de decisión incorrecta que se puede prevenir y tratar. Solo se puede aprender de ella.