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Programa: 02/09/2010

Fomentar el Deseo de Aprender en el Bebé

Y Cómo Ayudarlo a Experimentar una Sensación de Maestría

 

Todos los bebés tienen una tendencia innata a explorar y relacionarse con su entorno. Y el modo que los padres se relacionan con sus hijos puede marcar una diferencia para su futuro aprendizaje.

Los psicólogos evolutivos afirman que al favorecer que los niños experimenten una sensación de maestría, -que sería la conexión mental entre una acción y el resultado-, se los ayuda a desarrollar rasgos tempranos de curiosidad, perseverancia y optimismo.

Como padres simplemente debemos seguir nuestros instintos para jugar con nuestros bebés y disfrutar de ellos. Sin embargo, hay unas pocas sugerencias básicas que nos ayudarán a estimular el natural deseo del bebé por aprender.

Cada día ofrece muchas oportunidades para que nuestro bebé aprenda a conocer el mundo y la forma en que puede modificarlo. El hecho que el bebé no pueda aún, por ejemplo; atarse los cordones de una zapatilla o tomar bien un tenedor, no significa que no pueda disfrutar de su propio nivel de maestría.

Cada vez que nuestro hijo llora y nos acerquemos para solucionar lo que “va mal”, más capaz se sentirá él de controlar su mundo.

Cuando advertimos que le gusta un juguete en particular y se tira en el suelo para jugar con ese juguete y hablar de él, ¿Qué esta haciendo? Está respondiendo a su placer por el descubrimiento.

Cuando nuestro hijo crezca, pronto descubrirá que desea hacer las cosas por sí mismo, aunque muchas actividades superen sus capacidades. Sin embargo, nosotros podemos encontrar muchas cosas que el bebé es capaz de hacer.

• Podemos invitarlo a que guarde uno o dos juguetes.
• También podemos decirle que nos ayude a desvestirlo cuando sea el momento del baño.

Y cuando sea capaz de realizar estas tareas podemos alabarlo o felicitarlo ” Qué buen niño,” ,”¡Muy bien..!”. De esta forma le enseñamos que es un placer conseguir un éxito.

Ofrecer nuevas opciones a nuestro bebé

En la medida que nuestro bebé pueda distinguir el Si del No (que es alrededor de los nueve meses o diez meses) podemos ocuparnos de ofrecerle cada vez más opciones. Por ejemplo; a la hora de darle alguna galletita, podemos ofrecerle dos tipos de galletitas y preguntarle cuál prefiere mientras las sostenemos en la mano y levantamos de a una por vez preguntando: “¿Quieres esta?” ¿O esta? Al mismo tiempo que asiente con la cabeza. Si el bebé nos imita o señala una de las galletitas como respuesta, entonces se la daremos.

Es importante dale otra opción porque es evidente que a veces el bebé puede ofuscarse o mostrarse terco si llega a creer que tiene una influencia limitada sobre su entorno inmediato. Y es obvio que no deseamos fomentar esta característica.

Por supuesto tampoco queremos un bebé caprichoso por eso basta el ejemplo de optar por dos galletitas. Tal vez haya una madre que le ofrezca diez tipos de galletitas…y quiera asegurase de satisfacer cualquier capricho de su hijo.

Otro tema importante y en otras oportunidades lo hemos conversado en el programa, es el que podamos jugar con nuestro bebé.

Hay padres que gastan mucho en una cantidad de juguetes educativos. Pero el juguete preferido del bebé somos nosotros. Los bebés quieren jugar con sus padres todo el tiempo: dejan caer una cuchara para que nosotros la levantemos; esconden su cara detrás de una papel, tocan todos los botones, de controles o de celulares, para ver que sucede y qué cara ponemos. Muchas veces nos encontraremos diciendo” no” a nuestro bebé porque para nosotros estas actividades no son ningún juego. Pero es importante recordar que son experimentos de causa y efecto y que podemos dirigir el interés de un bebé hacia otras formas de exploración.

Es bueno asegurarse de quince a veinte minutos diarios jugando con nuestro hijo en situaciones en las que no tengamos que decir “No”, simplemente disfrutando de sus sonrisas. Jugar al escondite, a los juegos de las manos y cantar canciones, son actividades de las que ambos pueden disfrutar.

Para cerrar, decimos que nuestro hijo puede asociar el aprendizaje y la exploración con el goce y no hay nada que sea más positivo para fomentar que el deseo de aprender.