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Programa: 09/09/2010

SEMILLAS EN LA MENTE DE NUESTROS HIJOS

Cómo influye lo que les decimos a nuestros hijos sobre lo que piensan de ellos mismos

 

El autor de “El secreto del Niño Feliz”, Steve Biddulph, hace una interesante descripción acerca de la manera en la que los padres plantamos semillas en la mente de nuestros hijos. Con esto se refiere a la influencia que ejercen los mensajes que les trasmitimos a nuestros hijos acerca de lo que pensamos de ellos en la manera en que se ven y definen.

La mente de un niño esta llena de preguntas. Entre las más importantes se encuentran “Quién soy”, “qué clase de persona soy” y “en qué lugares encajo”.

Estas preguntas sobre la autodefinición y la identidad, son la base de nuestra vida adulta, y de acuerdo a ellas tomamos nuestras decisiones más importantes. Por eso la mente de un niño se ve notoriamente afectada por las afirmaciones que empiezan con la frase “Vos sos”.

No importa cual sea el mensaje, sea “sos un vago” o “sos un gran chico”, ambas provienen de los importantes adultos y dirigen profunda y firmemente al inconciente del niño.

Los psicólogos llamamos a estas frases “atribuciones”. Y vemos como las mismas se hacen presentes durante toda la vida adulta.

¿Por qué no te postulaste para ese trabajo?
No soy lo suficientemente bueno.

Pero si este es igual a tu último marido. ¿Por qué te casaste con él?
Supongo que porque soy una tarada.

Estas palabras se graban en el cerebro de las personas porque les fueron dichas en un momento en el cual les era imposible cuestionar su veracidad. Los niños piensan las cosas que les dicen los adultos, e intentan comprobar si son verdaderas, pero es posible que no tengan otras opciones para comparar.

Por ejemplo, cuando se le dice a un niño “Sos un torpe”, él o ella se ponen nerviosos y se comportan de manera torpe. Al niño que se le dice “Sos terrible” siente el rechazo y se desespera por reafirmarse, y entonces no deja de molestar. Al niño al que se le dice “Sos un idiota” puede reaccionar violentamente en lo exterior pero internamente lo acepta con tristeza, pensando que nosotros somos adultos por lo cual si se lo decimos debe ser cierto.

Los mensajes “Vos Sos” trabajan tanto consciente como inconscientemente. Conscientemente escuchan las palabras, pero inconscientemente escuchan, ven, huelen el sentimiento que se esconde detrás de ellas.

Es muy importante la forma en la que le decimos las cosas, por eso es importante no simular estar cariñoso y feliz cuando no nos sentimos así; es un comportamiento confuso y puede hacer que los chicos se tornen evasivos y a veces resulten bastante perjudicados. Podemos ser honestos respecto a nuestros sentimientos sin que esto afecte de forma negativa a los niños. Ellos pueden comprender que les digamos: “Hoy me siento muy cansado” o “en este momento estoy furioso”, especialmente si concuerda con lo que ellos han intuido y esto les ayuda a saber que somos humanos, lo que de por si es bastante bueno.

Otro fenómeno interesante en el cual se observa la influencia que ejercemos en nuestros hijos es la Audición Inconciente. Los investigadores han descubierto que tenemos dos maneras de escuchar, en primer lugar lo que nuestros oídos realmente recogen y en segundo aquello a lo que se presta atención consciente.

A pesar de que no seamos concientes nuestro sistema auditivo filtran cada una de las conversaciones que tienen lugar en el ámbito de una habitación, y si aparece alguna palabra o frase clave, el departamento de elaboración del cerebro lo conecta con la atención conciente. Obviamente es imposible escuchar todo lo que se dice simultáneamente, pero de cualquier manera existe un filtro primitivo que esta a la espera de importantes mensajes.

¿Cómo se relaciona esto con los chicos?
Pensemos en todas las cosas que decimos de los chicos cuando pensamos que no nos están escuchando, también pensemos en ese tiempo en el cual el chico no ha aprendido aún que puede hablar. El bebé es capaz de comprender mucho de lo que se dice mucho antes de poder hablar. Esto nos da cuenta que los chicos lo saben todo acerca de todo: pueden guardar el secreto o mostrarlo de forma indirecta, intentando matar a su hermanito, haciéndose pis en la cama, pero ellos lo saben. Por este motivo, si hablamos de nuestros hijos es importante que nos aseguremos de decir lo que realmente queremos decir, porque este es también un canal directo con sus mentes. Podemos también aprovechar este canal para estimularlo hablando, cuando pueden escucharlo, de lo que verdaderamente apreciamos de ellos.

Reforzamiento

Los mensajes calan más profundamente en la mente de una persona cuando son acompañados por otras señales que lo refuerzan.