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Programa: 09/09/2010

Las Amistades en la Adolescencia

Fuente de Conflictos

 

Las amistades de nuestros hijos adolescentes suelen ser habitualmente una fuente de conflictos. En el libro “Como hablar con nuestros hijos”, de Moldes Núñez y Cangas Diaz, proponen varias claves para mantener una comunicación familiar positiva. Exponen que aunque los padres no podamos elegir las amistades de nuestros hijos directamente, es muy importante conocerlas. Un factor de situaciones o conductas de riesgo son precisamente las personas con las que está el adolescente. ¿Por qué? Porque es probable que las conductas del grupo terminen siendo las que realice nuestro hijo. Es necesario conocer qué amistades tiene y qué suele hacer cuando está con ellas. Esta información que en gran medida nos puede proporcionar nuestro hijo debería obtenerse en un ambiente de confianza. No se trata de hacer un control directo y “forzado” sino de que, respetando el equilibrio entre su derecho a la privacidad y nuestro deber educacional, podamos conocer, su situación actual.

Con respecto a esto, se ha podido observar que los padres que tienen un mayor conocimiento de dónde están sus hijos, son precisamente después lo que expresan menos conductas de riesgo.

Este interés debe abarcar varias facetas de la vida del adolescente. Así de esta manera, es útil también tener en cuenta los progresos y el ambiente escolar, donde, muchas veces suele haber una menos participación de los padres; como también es útil estar al tanto de las formas de diversión y tiempo de ocio, ya que por ejemplo, cada vez se extiende más el uso de los medios electrónicos como internet, videojuegos, entre otros.

También, sería apropiado observar y discutir con nuestro hijo adolescente la cantidad y el contenido en el uso de estos medios. Es un buen recurso, tener la computadora y los televisores en sitios visibles y comunes (y no en su cuarto, donde realmente hay muy poco control sobre su uso).

Es importante por otra parte, mantener un diálogo abierto con nuestro hijo adolescente sobre los mensajes que se transmiten por estos medios, favoreciendo en principio, el pensamiento crítico sobre los mismos.

¿Otros temas o situaciones para hablar con nuestro hijo adolescente? Adquieren relevancia temas como el consumo de drogas, conductas sexuales precoces, la imagen corporal, la violencia, el consumismo o los roles estereotipados de género y raza.

Ayuda también, conocer sus gustos, por ejemplo, con relación a la música u otros entretenimientos y favorecer la educación formal de estas actividades a través de grupos de tiempo libre.

Es esencial destacar que la progresiva autonomía e independencia que van adquiriendo los adolescentes deberían abarcar todas las facetas de su vida. O sea, está bien tratarlos como “personas mayores” en varias decisiones de su vida (vestimenta, amistades, deportes, gustos, etc.) y en la que ellos toman decisiones importantes y se involucran en las mismas, pero también se debería trasladar esta autonomía a áreas menos gratas ( como las tareas domésticas, donde deberían ordenar su cuarto, colaborar con poner o levantar la mesa, lavar algún plato, ser responsables de sus gatos, etc. ).

En algo tan vital en esta etapa como es la comunicación, se mantiene y también fomentamos lo mismo; sobre las mismas necesidades que son importantes en etapas anteriores del desarrollo, y que se pueden resumir en dos: saber escuchar y saber comunicarse.

El libro “Cómo hablar con nuestros hijos” propone un par de reglas, ocho , que deberían tenerse en consideración en el momento de relacionarse con los adolescentes.

1. Es necesario prestar atención a lo que nos cuentan y transmitirles que su mundo nos interesa. En muchos casos más que se les hable, necesitan que se los escuche. Esta es la forma de transmitir todas sus preocupaciones, de demostrar nuestro interés por sus asuntos y de que se sientan valiosos y de algún modo, comprendidos.

2. Recuerde que nosotros como padres somos modelo de comportamiento para nuestros hijos. Por ejemplo de poco sirve hablarles de los efectos nocivos del alcohol si lo que ven en casa es un consumo exagerado del mismo. Existen múltiples ocasiones en las que precisamente a través del diálogo o debate podemos mostrar a nuestros hijos modelos de negociación, o de intercambio.

3. Expresar opiniones personales en temas sociales, políticos o morales y escuchar las opiniones de nuestros hijos. Es útil provocar situaciones donde, en un clima de razonamiento, y con preguntas abiertas, se estimule a pensar de una manera lógica, mostrando las consecuencias de nuestros actos y que pongan a prueba sus propias ideas. Si no estamos de acuerdo con algunas de sus conductas o pensamientos, se le hace saber razonando nuestra postura, sin invalidarlos o ponerlos en ridículo.

4. Si nos equivocamos no tengamos reparos en reconocerlo, mostrándoles con nuestra actitud formas adecuadas de asumir errores. Cuando se equivoquen ellos, no debemos quedarnos solo en las “recriminaciones”, sino que sería conveniente ayudarlos a reflexionar y a cambiar su conducta

5. No es aconsejable reiterarle o recordarle continuamente un comportamiento suyo desagradable. Es preferible corregirlo (y decírselo) en el momento en que esto ocurre, sin traerlo continuamente en otros momentos.

6. Darles un “voto de confianza” a pesar de los errores. En este sentido, es importante, al igual que lo era en la infancia, expresar afecto, respeto y valoración por ellos. Todavía, o más si es posible, necesitan la seguridad y apoyo que brinda la familia.

7. Buscar recursos de la comunidad (actividades recreativas, sociales, deportivas) en las que quieran participar. Generalmente, estos programas suelen estar supervisados, y son un buen ambiente de sociabilización, de buscar actividades agradables para el tiempo libre y encontrar nuevos amigos, con gustos compartidos.

8. Mantener ciertas tradiciones, celebraciones, o rituales ayuda también a nuestro hijo a mantenerse integrado en la sociedad y le da la oportunidad de observar y comportarse adecuadamente.