volver>>
 

Programa: 16/09/2010

Cómo Comprender lo que Nuestro Hijo Intenta Decirnos en Lenguajes que No Expresan Palabras

Veremos el lenguaje del arte y qué es lo que expresan los niños a través del arte

 

En el Libro “El lenguaje secreto de los niños”, de Shapiro, hay muchos recursos y herramientas a los padres para aprender el lenguaje secreto de sus hijos y todas las expresiones afectivas que no utiliza palabras para descubrir su mundo interior.

El arte es una de los primeros bálsamos utilizados con los niños para ayudarles a aliviar el dolor de un trauma emocional. El arte posee la cualidad casi mágica de contener las poderosas emociones desencadenadas por un trauma sin enterrarlas. Forma parte de la terapia infantil en numerosos hospitales y hogares transitorios, a parte de ser utilizado en situaciones mucho menos dramáticas.

También forma parte de la caja o “batería de herramientas” de los asesores o psicopedagos de muchas escuelas primarias y clínicas, para ayudar a los niños a hablar de sus sentimientos de timidez, ansiedad por los exámenes, o estrés por verse acosado por otros niños. Constituye también un medio para que los padres puedan comunicarse con sus hijos al nivel de sus sentimientos más íntimos.

Shapiro en su libro, expone, que no resulta fácil determinar con exactitud la razón por la cual las técnicas artísticas son tan eficaces a la hora de ayudar a los niños a expresar sentimientos que de otro modo quedarían ocultos, o para ayudarles a aliviar su dolor emocional.

Como pasa con otros aspectos del lenguaje secreto, parece que se establece un puente entre el aporte emocional del cerebro o sistema límbico, y su parte pensante. No hay duda de que las técnicas artísticas llevan a un sentimiento de confianza y de bienestar a los niños (y también a los adultos) en períodos de estrés.

¿Para qué ayudan estas actividades? Ayudan a evocar momentos y situaciones en los que se sintieron más tranquilos y seguros.

Aunque solemos pensar en el arte como un medio visual, en los niños se trata de algo multisensorial. Sonidos suaves y sensaciones de la pintura en los dedos, el olor de la plastilina o de la arcilla, la sensación del lápiz sobre el papel, todo esto son desencadenantes emocionales de importancia, que conectan al niños con el mundo maravillosos de su imaginación.

El arte constituye un modo de ganar control simbólico sobre lo que, de otro modo, podría ser una experiencia abrumadora e incluso que genere mucho temor. Las técnicas artísticas brindan a los niños un efecto terapéutico beneficioso, y sencillamente, por el hecho de formar parte de un proceso creativo.

Los estudios realizados al respecto demuestran que los procesos creativos favorecen la descarga y la purga emocionales, lo que a su vez brinda también una sensación de alivio.

El arte puede ayudar a nuestros hijos en muchas clases de problemas o simplemente aumentar su comprensión de sí mismo y de los demás. También puede beneficiarnos a nosotros. ¿Cómo?, Es importante, y muy útil que antes de utilizar el lenguaje del arte como una nueva forma de comunicación con nuestro hijo dedicar unos minutos a reflexionar sobre nuestra propia actitud y experiencia con el arte, así también de que manera podría este desempeñar un papel emocional más importante en nuestra vida.

Veremos algunos ejercicios que podemos practicar en nuestras casas con nuestro hijo

El arte puede ayudar a nuestro hijo como veníamos diciendo a expresar sus sentimientos sobre todo cuando todavía su vocabulario carece de las palabras a adecuadas. A veces les preguntamos “¿Qué es lo que te molesta?”, “¿Qué te hace sentir así?”, y tal vez lo hacemos olvidando que todavía no alcanzo el desarrollo cognitivo que le permita comprender sus sentimientos, y ni dispone aún del vocabulario necesario para describirlos adecuadamente.

“Dale color a tu día…”

El ejercicio o técnica “Dale color a tu día”, que propone Shapiro en su libro, consiste en una simple actividad muy recomendable a los padres para darles a sus hijos, que es, mediante un simple dibujo, la posibilidad de compartir sus sentimientos al final del día. Podemos entonces empezar diciéndole que cada color expresa un sentimiento distinto.

En nuestra cultural, sabemos que determinados colores están asociados con determinados sentimientos. Por ejemplo, el colorado suele representar la ira, el azul la tristeza, el amarillo la felicidad, etc.

Por supuesto que los chicos tienen su propio “código de color” que debemos respetar aunque sea distinto al nuestro.

Para iniciar la técnica” Dale color a tu día”, le podemos pedir a nuestro hijo que elija entre cinco a ocho lápices de colores diferentes para otros tantos sentimientos. Los niños entre los cuatro y los cinco años reconocen sentimientos básicos como felicidad, tristeza, temor, valor y locura. Entre seis y ocho años, el espectro aumenta hasta unos doce sentimientos incluyendo: incomodidad, timidez, gozo y culpa, entre otros.

Entonces le damos una hoja a nuestro hijo y le decimos;”esta hoja de papel representa tu día, píntala para representar los diferentes sentimientos que experimentaste durante el día”.

Algunos chicos realizan dibujos abstractos con distintos colores para expresar sus sentimientos. A veces sus dibujos son poco más que una serie de líneas o formas de diferentes colores. Otros hacen dibujos más realistas, usando distintos colores para representar sus sentimientos sobre personas y situaciones diversas.

Lo más recomendable de esta técnica es que la utilicemos durante una semana para que podamos ayudar a nuestro hijo a comunicar sus sentimientos con mayor facilidad. Esta técnica debería hacerle más fácil hablar de sus sentimientos y puede aportar una nueva dimensión a nuestra comunicación cotidiana.

“Dibujar en un círculo algo que nos haga sentir mejor…”

Hay otra técnica que se llama” Círculo de esperanza”, como los mandalas. Hay ciertas formas circulares se conocen en el arte bajo el nombre de mandalas y se creen que tienen un significado psicológico especial para quienes las dibujan.

El término “mandala” en Sánscrito, significa, “círculo sagrado”. En muchas culturas antiguas se da por sentado que los círculos tienen poderes curativos, mágicos y se los utiliza como ayuda para la meditación, y como símbolo de unidad y globalidad. Se atribuye a Jung, contemporáneo de Freud, haber introducido el concepto de mandala en la psicología occidental.

Hay muchos estudios realizados con niños y adolescentes sobre la creación de mandalas, y su efecto tranquilizador que ejerce sobre ellos al menos, a corto plazo.

Se comprobó que a la mayoría de los adolescentes trabajar el papel con una forma circular les proporcionaba una oportunidad para aminorar la marcha y controlar o reenfocar sus energías incontrolables. Y si bien dibujar un mandala no reducirá mágicamente la ansiedad o las emociones perturbadoras, los estudios realizados demuestran que dibujar dentro de un formato circular puede ejercer sobre el cuerpo un efecto psicológico tranquilizador en cuanto al ritmo cardíaco y temperatura corporal

La técnica que nosotros podemos hacer “por supuesto muy casera”, es simple. Cuando nuestro hijo se sienta preocupado, asustado, o incluso enojado por algo que sucedió, podemos dibujar un gran círculo sobre una hoja de papel y decirle:” dibuja dentro de este círculo algo que te haga sentir mejor”. No hay respuesta negativa posible. Luego le podemos preguntar. ¿Te hará sentir mejor este dibujo? Y podemos ese día colgarlo en su cuarto o que lo tenga en su mesita de luz o cerca de él, a modo de buena suerte y logramos así que pueda mediante un lenguaje emocional mas fluido, expresar lo que le esté pasando. Y que tenga también más presente, que puede comunicarse sin palabras y ayudarlo así a aliviarse de otra manera.