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Programa: 07/10/2010

El lenguaje secreto de las historias y de los cuentos de nuestros hijos

Y recursos para la práctica de la narración positiva

 

En el libro de Shapiro ” El lenguaje secreto de los niños”, que trata sobre cómo comprender lo que nuestros hijos intentan decirnos, dice que las historias tienen una influencia en el desarrollo emocional y conductual de los niños, mucho mayor de lo que la mayoría de los padres cree.

¿Qué pueden hacer los relatos?
Pueden moldear la vida emocional de un niño, enseñan valores, y proporcionan ejemplos sobre cómo enfrentarse a problemas cotidianos. Abren  también mundos de posibilidades y promueven un sentimiento de propósito y esperanza.

No hay duda que las historias que escuchamos y leemos en la infancia pueden influir en nosotros (y mucho) durante muchos años. Todos tenemos ese cuento,  esa historia de libro que nos marcó y que tal vez leímos nosotros solos y recordamos siempre, por su inspiración, o por sus valores y porque nos  identificamos con ese protagonista… Y ante muchas situaciones que hemos  sentido que perdíamos la confianza, el recordar ese protagonista, o esa frase de aliento en esa historia, nos ayudó o nos motivó para seguir adelante.

Muchos psiquiatras y psicólogos opinan que los cuentos clásicos de la infancia penetran en nuestra psique, dando forma a nuestros valores y a nuestros estándares de conducta. Las fábulas y otros relatos pasan de una  generación a otra, cambiando rara vez o poco con el tiempo porque están  entrelazados en la esencia misma de la cultura.

También la duración a través de muchas décadas de estas narraciones refleja su capacidad para acceder a profundadas cuestiones subconscientes que  afectan a todos los niños. Relatos como “Cenicienta “o”La Bella Durmiente” introducen a los niños en la más antigua “lucha o pugna” del bien y el mal.

¿Qué logran o enseñan a los chicos las historias de” Pinocho” o “Hansel y Gretel” ?
Les enseñan que pueden ser valientes frente a diversos obstáculos e incluso frente a sus peores miedos. Fábulas como” La tortuga y la liebre”  o”El patito feo “enseñan a los niños lecciones acerca de virtudes como la  paciencia o la aceptación de las diferencias.

En el libro de Bennett, “El libro de las virtudes”, (que es un libro que  consiste en historias clásicas y lecciones de vida y poemas) señala que si  queremos que nuestros hijos desarrollen los rasgos de carácter que más  admiramos, debemos enseñarles qué son esos rasgos y por qué merecen tanto de  admiración como de imitación.

Las historias que nuestro hijo escucha y lee van a influir en su desarrollo tanto si hacemos algo al respecto como si no. Igualmente vamos a brindar un par de herramientas para ver cómo podemos utilizar los relatos como influencia positiva en la vida de los hijos.

Cuando comenzamos a comprender el lenguaje secreto de los relatos de nuestro hijo, adquirimos una nueva perspectiva de su desarrollo emocional, intelectual y moral.

Muchas veces…las historias que tu hijo te cuenta te pueden alertar precozmente de posibles problemas. Y las que nosotros como padres les contamos, o le ayudamos a crear a él, pueden enseñarle nuevas formas de tratar con los problemas y ayudarlo en los tiempos duros o difíciles.

Una de las formas más simples y eficaz para comunicarnos con nuestro hijo, es leyendo juntos un libro.

En el libro “El lenguaje secreto de los niños“ de Shapiro, hay bastantes ejemplos de cómo los relatos positivos enseñan a los niños y los negativos los asustan. Hay comparaciones entre los libros de biblioterapia (que son útiles para clarificar los conceptos equivocados que los niños pueden tener y que pueden desembocar en problemas emocionales) con respecto a los cuentos de hadas, más clásicos, y que estos últimos aplican a veces el factor miedo como medio para corregir determinado comportamiento.

Recursos para la práctica de la narración positiva y que también enseña a los niños (y a sus padres).
Este tipo de narración muchas veces tiene que ver con un comportamiento para conseguir la aprobación y el efecto de los demás. La idea es brindar una narración positiva aleccionadora pero sin amenazas, advertencias ni menciones del mal comportamiento.

Un recurso como narración positiva puede ser el contar a nuestro hijo relatos positivos sobre nosotros mismos. La hora de la comida por la noche es una buena oportunidad diaria para contar a tu hijo alguna historia positiva aleccionadora.

Pero lamentablemente… ¿Qué hacen muchos padres en la cena? Dedican ese tiempo en familia a desahogarse o descargar los problemas y preocupaciones del día. Dando así un modelo negativo para sus hijos. Incluso aunque esas cosas...no se digan abiertamente, los chicos captan mensajes como ”Estoy harto de mi trabajo, de mi jefe, de mis compañeros, del viaje al trabajo, de mi sueldo, de mis cuentas, de mi vida”.

Puestos así estos ejemplos, no extraña para nada que los chicos tengan apuro por levantarse de la mesa cuanto antes…

Con esto, no significa que tengamos que ocultar a nuestros hijos nuestras preocupaciones o los problemas del mundo. Los chicos y aún los más pequeños, necesitan saber que sus padres tienen problemas como cualquiera, pero estos problemas pueden ser afrontados y resueltos.

Una visión negativa y pesimista del mundo es contagiosa, igual que lo es otra positiva y optimista. Si como tantos otros padres nos preguntamos sobre cómo podemos ayudar a nuestro hijo en su desarrollo emocional, tratemos como propuesta de poder escucharnos esta noche a la hora de la comida y tratemos de dedicar al menos unos minutos a hablar de las cosas buenas que nos han pasado durante el día, por ejemplo; los problemas resueltos, las acciones amables dadas y recibidas o ese estallido de humor que tuvimos en algún momento.

Simplemente la propuesta es que con un pequeño esfuerzo por nuestra parte como padres, podamos emplear la hora de la comida en familia como una oportunidad diaria de contar a nuestros hijos algún capítulo positivo de la historia de nuestra vida. O sea como cualquier otra narración, ésta puede ser un medio poderoso para enseñarle valores y una visión positiva de la vida.

Está claro que no tenemos que entender como que nunca tenemos que quejarnos durante la comida o en otro momento de ese día que tuvimos. Es tratar simplemente de contar en cada comida al menos una historia positiva dirigida a nuestros hijos. Y fundamentalmente, dejarles ver que vivimos esos valores que tratamos de enseñarles.

Los niños aprenden observando y escuchando a sus padres. Eso es algo que ocurre constantemente, tanto si nos damos cuenta de esto como si no. Y esa es la esencia del lenguaje secreto y que Shapiro quiere demostrar en este libro con sus valiosas recomendaciones. Y ya que conocemos la importancia de una actitud positiva para la capacidad de manejar el estrés cotidiano, es eficaz entonces, que podamos convertir esta actitud en una prioridad en la comunicación diaria con nuestro hijo

Un ejercicio para que nuestra comida por la noche con nuestros hijos sea positiva
Durante una semana, tratemos de contar historias positivas e instructivas a nuestra familia durante la comida. No necesitamos inventarlas, pensemos simplemente en algo positivo que sucedió durante el día. Aunque se trate de un pequeño momento y tratemos de hablar de esto. Si buscamos bien, seguramente encontremos algo bueno aún en los peores días. Después de unos cuantos días de esta práctica, tal vez comencemos a darnos cuenta de que nuestra actitud va cambiando y seguramente eso va ir marcando una gran diferencia en nuestra vida y en la de nuestros hijos.

Para cerrar; una actitud optimista hacia la vida es la clave de una mejor salud mental e incluso física. Además es contagiosa. Podemos empezar hoy…