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Programa: 21/10/2010

¿Cómo podemos evitar que se produzca el resentimiento?

El resentimiento se inicia al vivir una experiencia que me frustra, me desorganiza, y ante la cual no puedo expresar mi dolor ni mi enojo

 

El resentimiento es un destino del dolor–enojo no resuelto, que endurece e impregna la relación con la persona que lo produjo.
En el libro de Norberto Levy, “La sabiduría de las Emociones “, propone recursos para ayudar a disolver el resentimiento. Incluso para poder estar atentos y prevenirlo. El resentimiento se inicia al vivir una experiencia que me frustra, me desorganiza y ante la cual no puedo expresar mi dolor ni mi enojo. Eso es lo esencial.
Los recursos más importantes para evitar el resentimiento son dos:
• Saber enojarse adecuadamente
• Poder reconocer y expresar el dolor

Enojarse adecuadamente
Esta capacidad es algo fundamental, incluso para todo, la gran mayoría de nosotros ni hemos aprendido ni se nos ha enseñado qué hacer con la energía del enojo. Por lo tanto cuando nos enojamos solemos producir más problemas que soluciones, más heridas que reencuentros.
¿Qué es entonces enojarse adecuadamente?
Primero comprender que el enojo es una cuota de mayor energía que disponemos durante un tiempo y cuya función esencial es darnos mas fuerza para resolver el problema que nos enoja.
Vamos con un ejemplo simple y muy cotidiano. Un amigo (también puede ser la pareja o una hermana) me ha prometido que me traerá un libro que le preste y que ahora necesito (este es un ejemplo que suele pasar bastante seguido). Cuando llega me dice que se lo olvido. ¿Qué pasa? Yo me enojo.
Mi enojo puede tomar dos grandes direcciones:
1. fortalece mi propósito de recuperar el libro.
2. mi enojo castiga y destruye a mi amigo por haberse olvidado.

Si tomo el primer camino, puedo decirle por ejemplo, y con toda vehemencia con la que sienta: ”¡Estoy muy frustrado y enojado con vos!” “Quiero que sepas que necesito el libro y quiero resolver esto. O llamas a una mensajería que lo traiga o vemos como alguien lo puede traer, el modo no lo sé, pero quiero que quede claro que el libro lo necesito y espero que encuentres la manera…”
Si en cambio, mi enojo toma el segundo camino, el de castigar a mi amigo. Puedo decirle:” ¡Será posible! Siempre el mismo egoísta irresponsable. Con vos no se puede quedar en nada. Cómo pude ser tan tonto de creerte. ¡ Sos un desconsiderado!”
Los resultados son contundentes. Mi amigo ofendido me responde con otro insulto, al cual respondo con otro mayor, y al rato del libro nadie se acuerda…Y nos quedamos los dos con más heridas que soluciones.
Cuando mi enojo toma este camino no es porque me produzca una especial satisfacción crear daños y problemas,….es simplemente porque ése es el modo en el que creo que uno se enoja, porque es lo que aprendí y no conozco una forma mejor.
Al ir observando que mi enojo complica más que lo que resuelve, poco a poco, voy tratando de anestesiarlo o callarlo, y cuando hago eso el enojo retenido va evolucionando hacia el resentimiento.
El ejemplo del libro parece muy simple. Pero si vemos en lo esencial de cada enojo…” siempre hay un libro no traído”, una frustración, algo que se espera y no ocurrió y otra cosa que sucede a cambio.

Reconocer y expresar el dolor
La primera reacción ante la frustración es el dolor. Por la decepción, la pérdida, la desilusión. Sentir y comunicar el dolor suele estar asociado a debilidad. Por lo tanto si uno mismo y el vínculo no están fortalecidos en el afecto estable se produce un rápido viraje al enojo.
Entonces el otro deja de ser amigo y se convierte en adversario o enemigo. Ante el enemigo no se siente dolor ni se lo muestra y el enojo además contribuye a anestesiarlo. Este es el círculo vicioso que va alejando cada vez más la percepción del dolor.
Una de las tareas que dice Levy en su libro ”La sabiduría de la s emociones”, es que tenemos que aprender a legitimar el dolor y reconocer que no es signo de debilidad sino vulnerabilidad inherente a nuestra condición de seres sensibles lo cual es muy distinto.
Nuestra fuerza y dignidad no residen en no sentir dolor sino como lo sentimos y expresamos.
Poder decir: “Me duele mucho tu respuesta...” y sentirlo y estar ahí...más allá de cualquier otra consideración acerca de porqué el otro hizo lo que hizo o dijo lo que dijo. Estar en condiciones psicológicas de vivir la actitud de comunicar el dolor sin reprochar es lo que permite que no anide el resentimiento.
El resentimiento es la manera precaria y distorsionada de sentir ese dolor de un modo crónico y enfriado en el distanciamiento.
El circulo virtuoso se da en la medida que uno se autoafirma con claridad en un enojo resolutivo y sintiéndose más seguro puede comunicar mejor su dolor sin temor a sentirse humillado por eso
Para cerrar: Expresar bien una emoción facilita expresar bien la otra, y en la medida en que ambas se incluyen; dolor y enojo, no hay espacio para el resentimiento.