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Programa: 02/12/2010

CONOCER Y RESPETAR NUESTROS PROPIOS LÍMITES

¿Cuál sería el riesgo de no tener un registro claro entre lo que puedo dar para afuera y lo que debo preservar para mí?
Los límites favorecen a los vínculos, al otorgarnos un marco de protección para desarrollar relaciones afectivas y laborales sanas

 

Anselm Grun, uno de los referentes espirituales más destacados del mundo actual, nos muestra por qué es importante fijar nuestros propios límites y así vincularnos sanamente.

En una entrevista realizada al monje benedictino, Alsem Grun, a propósito de su visita a Buenos Aires para presentar su libro “Limites Sanadores, estrategias de autoprotección”, el autor nos alerta acerca de la importancia de ser capaces de ponernos nuestros propios límites, pudiendo para esto reconocer con humildad lo que somos capaces de hacer y lo que no. Lo que dice el autor es que el delimitarnos nos permite percibir nuestra propia persona y desarrollar armónicamente nuestra personalidad, sin sobre exigirnos, sin pretender ser o hacer aquello que no somos o que no nos corresponde en este tiempo y circunstancias.

Asimismo, el autolimitarnos también nos ayuda a establecer relaciones sanas y no pegoteadas, pudiendo construir un vínculo de verdad y no vivir en la dependencia del otro. Para esto es importante entender que “decir que no” no significa un rechazo hacia el otro, sino que es un ofrecimiento para entablar una relación en una forma que me haga bien a mí y al otro.

Los límites también favorecen los vínculos al otorgarnos un marco de protección para desarrollar relaciones afectivas y laborales sanas. Así, el arte de la convivencia se encuentra en la capacidad de regular la cercanía y la distancia con el otro, en encontrar un equilibrio entre la soledad y la comunidad. Así, cuanto mayor sea el contacto que tenga la persona consigo misma, tanto menos podrá el otro herir su propio límite.

¿Cuál sería el riesgo de no tener un registro claro entre lo que puedo dar para afuera y lo que debo preservar para mí?

En estos casos, cuando en las relaciones predomina la fusión o cuando se vive demasiado pegoteado, sin respetar la propia intimidad, generalmente se cae en la agresión o en la violencia. La agresión, dice el autor, es un llamado de atención, una alerta que me permite comprobar que mis límites han sido quebrantados, que no he podido o que han violado mi intimidad. Que fui mas allá de lo que debería haber ido. Y uno de los motivos por los cuales nos resulta muchas veces tan difícil delimitarnos es el temor a volvernos impopulares o dejar de ser queridos. En realidad es a la inversa: la afirmación de los propios límites crea relaciones saludables.

¿Cómo influyen las características del mundo actual en nuestra dificultad para autolimitarnos?

Anselm Grun responde que el hombre actual, tiene una tendencia a construir imágenes propias de ilimitación, sintiéndose de esta manera todopoderoso. La sociedad actual, dice, claramente lo empuja en esta dirección. La cultura actual es adictiva: al trabajo, al consumo, al endeudamiento, al éxito y al poder. Vivimos sobreexigidos, cansados y agobiados. Siendo una de las razones de esta tremenda sobreexigencia, la incesante comparación con los demás. Esto lo conduce a no percibir sus propios límites, porque al comparase con el otro, se exige en función de los logros del otro y de esta manera vive en virtud de una motivación que al estar tan por encima de sus condiciones se daña a sí mismo. Y muestra la incapacidad que tiene de decir no. La razón es que duele chocarse con el límite, con el no puedo, no llego, no tengo.
“El arte consiste en respetar los límites y saber traspasarlos cuando llega el momento de hacerlo. Quien siempre se retrae dentro de sus propios límites vive con estrechez. A veces se requiere valor para atravesar los propios límites y es necesario hacerlo para vivir con intensidad y creatividad. Existe una tensión saludable entre aceptar los propios límites y el desplazarlos y pasar por encima de ellos”, explica Anselm Grun, el monje benedictino y escritor católico más leído en estos tiempos.