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Programa: 25/11/2010

VIVIR HIPERCONECTADOS y claves para amortiguar el impacto

Estudios recientes muestran que la tendencia actual de vivir conectados a la tecnología afecta la salud de los niños y adolescentes.

 

El diario” La Nación”, publicó una nota acerca de los riesgos para la salud que conlleva el vivir hiperconectados. En la misma cita un estudio que muestra que; "El uso excesivo de tecnología para la comunicación entre los adolescentes está relacionado con niveles más elevados de comportamientos que representan un riesgo para la salud", como el abuso de drogas o de alcohol, y de trastornos tales como la depresión o la anorexia.

También se observaron tasas mayores de depresión, de trastornos de la alimentación, de estrés y de pensamientos suicidas entre los jóvenes que hacían un mayor uso de redes sociales y de mensajes de texto, al mismo tiempo que presentaban peores rendimientos académicos y mayor ausentismo escolar.

El licenciado Miguel Espeche, coordinador del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano, se pregunta, si es el abuso de Internet el origen de los problemas descriptos en el estudio, o es al revés. "Está claro que quienes tienen una tendencia a tener esos problemas, sea por cuestiones familiares o psicológicas, tienden a abusar de lo que sea y, en este caso, de los mensajes de texto y de las redes sociales", opinó.

Lo que sí, señaló Espeche como peligroso en la nota del diario “La Nación”, es el modelo de aceleración neurótica que ofrecen cada vez con mayor frecuencia los mayores que viven hiperconectados, pero por motivos laborales. "Conectados permanentemente a la esfera laboral a través del Blackberry o de la computadora, se desconectan de la esfera afectiva. Los chicos pueden entrar en esa vorágine dominada por la ansiedad al copiar a los mayores", concluyó.

Acerca de este tema escribieron, los autores Roberto Balaguer, psicólogo especializado en niños y adolescentes, y Cristina Canoura, periodista, en el libro titulado “Hiperconectados”, en el cual tratan de brindar una visión objetiva de la realidad, en la que ya no es posible y ni siquiera deseable pretender que nuestros hijos vivan alejados de la tecnología, pero donde debemos cuidar los excesos y comportamientos inadecuados en este ámbito.

Como ellos mismos dicen “Queremos acercarles orientaciones, criterios, pautas y también direcciones de sitios en los que puedan profundizar para sentirse más seguros en su rol de padres de nativos digitales”.

Entre sus pautas útiles destacan:

-Explicitar, aunque parezca sabido, que no todos los contactos en línea son confiables, aunque lo parezcan.

-Enseñarles y recordarles que no deben dar ningún tipo de dato personal o familiar a través de la red a un desconocido y mucho menos a quien se muestre insistente.

-Enseñarles a proteger su información personal y familiar con el uso de contraseñas seguras y a no suscribirse a sitios sin permiso de los padres.

-Enseñarles a no publicar fotografías son nombre identificable en lugares públicos.

-Chequear en conjunto los criterios que utilizan ellos y sus pares para admitir nuevos contactos en las redes sociales y discutir al respecto.

-Hacerles saber que no pueden programar encuentros cara a cara y que en caso de hacerlo deben elegir un lugar público y pedir que alguien los acompañe.

Un aspecto no menor a tener en cuenta, es lo que señalan sobre las conclusiones de estudios internacionales, que los niños más vulnerables desde el punto de vista psicológico, social y familiar son también los más vulnerables en internet. Esto implica que muchos de los recaudos que tomamos en la educación en general de los chicos serán útiles a la hora en que éstos se enfrenten a la tecnología.

Alertan también sobre el hecho de que somos los adultos quienes tenemos que evitar que la computadora se transforme en niñera digital y que esta no debiera ubicarse en el dormitorio de los chicos sino preferentemente en un lugar de circulación de la casa.