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Programa: 16/12/2010

¿Para qué sirven los Cuentos de Hadas? ¿Y qué dicen las Series Infantiles de la Sociedad actual?

Actualmente la metamorfosis de la familia, cada vez menos nuclear y más variada en sus esquemas, es central en las propuestas para niños y adolescentes

 

¿Para qué sirven los cuentos de hadas?

El mensaje que trasmiten los cuentos de hadas de diversas maneras es que luchar contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana; pero si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y muchas veces injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose al fin victorioso. El niño necesita que se le den sugerencias, en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez. Las historias “seguras”, como son las más modernas que evitan los problemas existenciales, no mencionan ni la muerte ni el envejecimiento, límites de nuestra existencia, ni el deseo de la vida eterna. Mientras que por el contrario, los cuentos de hadas, enfrentan al niño con los conflictos humanos básicos. Por ejemplo, muchas historias de hadas empiezan con la muerte de la madre o el padre; en estos cuentos la muerte del progenitor crea los más angustiosos problemas, tal como ocurre en la vida real.


Los cuentos de hadas suelen plantear, de un modo breve y conciso, un problema existencial. Esto permite al niño atacar los problemas en forma esencial, cuando una trama compleja le haga confundir las cosas. El cuento de hadas simplifica cualquier situación, los personajes están bien definidos, y los detalles, excepto los más importantes, quedan suprimidos. Asimismo, el mal es omnipresente, al igual que la bondad, del mismo modo en que están omnipresentes en la vida real, y cuyas tendencias se manifiestan en cada persona. Esta dualidad plantea un problema moral y exige una batalla para poder resolverlo. Sin embargo, el hecho de que el malo sea castigado al terminar el cuento no es lo que hace que estas historias proporcionen una experiencia en la educación moral, aunque no deja de ser un aspecto importante de ella. Tanto en los cuentos, como en la vida real, el castigo o el temor al castigo, solo evita el crimen de modo relativo. La convicción de que el crimen no resuelve nada es una persuasión mucho más efectiva y precisamente por esto el malo siempre pierde. Asimismo, el héroe es mucho más atractivo para el niño, que se identifica con él en todas sus batallas. Por estas identificaciones es que el niño imagina que sufre, junto con el héroe, sus pruebas, triunfando finalmente con él.


Por esto, los cuentos de hadas no sólo divierten a los chicos sino que los ayudan a comprenderse y los alienta en el desarrollo de su personalidad. Brindan significados a diferentes niveles y enriquece su existencia. El cuento es en sí una obra de arte y como tal, su significado más profundo va a ser diferente para cada persona, e incluso para la misma persona en distintos momentos de su vida. De la misma manera, el chico va a obtener un significado distinto de la misma historia según sus intereses y necesidades del momento.

Qué dicen las series infantiles de la sociedad actual: El psicoanálisis actual las estudia para entender el siglo XXI

Los psicoanalistas Mario y Diana Corso, han editado recientemente un libro llamado, “El psicoanálisis en la tierra del nunca jamás”, donde a través del estudio de más de cuarenta obras de ficción del cine, la televisión y la literatura, armaron un interesante panorama del modo en que la cultura POP retrata los cambios en la familia, las relaciones personales, la infancia y la adolescencia. Fantasías colectivas compartidas por espectadores y lectores de todo el planeta, esos productos deben su éxito, a la eficacia con que representan los deseos comunes al ser humano contemporáneo.

El nuevo libro de la pareja de analistas considera a las obras de ficción popular juvenil no como mera fuente de diversión (tampoco como forma de alienación), sino como vehículo para que las personas identifiquen sus problemas y busquen resolver sus conflictos interiores.

La metamorfosis de la familia, cada vez menos nuclear y más variada en sus esquemas, es central en las propuestas actuales. La serie “La familia Adams”, en los años 60, aparece como precursora de los modelos alternativos de familia. Creada por el historietista norteamericano, Charles Adams a fines de los años 30 y luego adaptada a la televisión y el cine. Los Adams formaban un clan de seres “monstruosos” pero sólo para quien los veía de afuera. Extravagantes y aristocráticos, los locos Adams son un ejemplo de independencia de espíritu de una sociedad en la cual regia la constante preocupación por “el qué dirán”. Pero a pesar de su inconformismo y aparente monstruosidad, aquellos padres mantenían la tradicional autoridad sobre los hijos.

En “Los Simpsons”, Bart y Lisa no encuentran firmeza en Homero y en “Los increíbles”, no hay superpoder que ayude a los padres a equilibrar la relación con los Supervástagos. Esto es también, un eco nítido de la realidad. Hoy el público infantil exige que los personajes sean más complejos. Son hijos de padres ocupados e inseguros y maduran pronto, dice la autora. Esa precocidad es la que permite, que los chicos observen con naturalidad los dilemas de un personaje como el ogro Shrek: así como tantos padres modernos, él se cansa, tiene dudas graves respecto de la educación de sus descendientes y llega a arrepentirse de la decisión de tener hijos.