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Programa: 23/12/2010

LA IMPORTANCIA DE SER COHERENTES COMO PADRES EN LA EDUCACION DE LOS NIÑOS

Compartiremos algunas recomendaciones prácticas

 

Los hijos estudian muy bien a ambos padres, por eso se necesita una coherencia mínima de criterios y maneras de educar entre ambos. Los hijos deben percibir que aunque sus padres son diferentes, realmente son uno a la hora de educar. Es muy importante que los padres tengan tiempo para pensar y decidir las cosas siempre que sea posible, así como también que pueda conocer a cada uno de los hijos con sus particularidades.

Si existe una disparidad de criterios educativos entre los padres, se debe intentar delimitar los campos de decisión y dejar claro a los niños qué tipos de permiso concede cada quién. Y desde luego, de mutuo acuerdo, los dos se suman a las decisiones del otro. En un segundo momento puede intentarse aunar criterios para que los hijos no perciban que uno de los dos es el duro y el otro el blando.

Es normal que teniendo educaciones e historias distintas tengamos ideas diferentes sobre la educación nuestros hijos. A continuación compartiremos algunas recomendaciones prácticas:


o Escribir en un papel las normas básicas de la casa con las consecuencias al transgredirlas. Esta nota debe estar colocada en un sitio de fácil acceso para tus hijos. Para hacerlo es conveniente reunirlos, leerles las normas y comentarlas a fin de asegurarse que todos los miembros de la familia lo han entendido.

o Ante un desacuerdo claro, no ponerse a discutir cual debe ser la decisión acertada delante del chico. Decirle que van a pensar juntos que es lo mejor para él y comunicar la decisión conjuntamente. Es importante partir de que lo que les preocupa es el hijo y no tanto imponer la propia opinión. Así se llega a una decisión en la que sale ganando la educación del hijo, y por tanto en la que ganan todos.

o Saber ceder en lo accidental, no dar demasiada importancia a algunas decisiones.

o Reunirse con la pareja con un lápiz y un papel. Hacer un listado con las tareas que a diario se presentan en casa en la educación de los hijos y repartir responsabilidades. De este modo las actividades que actualmente eran pesadas y desagradables para un miembro de la pareja pueden llegar a hacerse agradables para el otro. Dejar claro cómo va a actuar cada uno, respetarlo y sobretodo no intervenir en caso de conflicto si no es para apoyar.

o Ganarse el respeto de los hijos a veces implica saber reconocer cuando uno se ha equivocado y pedir perdón. Es muy humano reaccionar ante los desafíos de los hijos y sus muchas estrategias "defensivas" con sentimientos muy cargados, a veces impulsivamente. No pasa nada si... sabes reconocerlo, pedir perdón y llegar a una solución intermedia. Lo mismo ocurre con la pareja. Llegar a acuerdos educativos satisfactorios para ambos padres es a menudo complicado y, en ocasiones, nos saltamos esos acuerdos. Saber reconocer nuestra falta es una manera también de unificar criterios educativos y aumentar el respeto entre la pareja, necesario si queremos que nuestros hijos nos respeten.

o El niño debe percibir un apoyo ilimitado de padre con el otro. Si percibe que uno de los dos se ha convertido en su cómplice a la hora de enfrentarse con el otro, se está entrando peligrosamente en el juego inteligente del niño. Si en cambio, el niño se topa con un "muro" de respaldo mutuo cesará en su intento de dividir su respeto.

o Es importante que no intervengamos cuando el progenitor al que le ha faltado el respeto o le han desobedecido está recriminando al hijo. Hacerlo le restaría autoridad ya que el niño vería en nuestro apoyo una manera de "defenderlo" ante su falta de autoridad. Lo que hay que hacer es darle tiempo para actuar y secundar su decisión, sea la que sea, con palabras o con las manifestaciones físicas que lo demuestren. Si no estás de acuerdo con la reacción de tu pareja, después de apoyarla ante tu hijo, puedes hablar con ella y demostrarle tu desacuerdo, haciéndole ver tu postura ante la situación.