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Programa: 12/08/2010

CLAVES PARA DESAFIAR LA ANSIEDAD

¿Cuáles son los cuatro monólogos de los ansiosos?

 



1) Interpretar correctamente las cosas

Ante situaciones idénticas las personas reaccionamos de maneras muy diferentes y esto se debe a nuestro monologo interior o autoconversación. Según el psicólogo norteamericano Edmund Bourne existen cuatro tipos de autoconversaciones propias del ansioso. Las cuatro constituyen distorsiones que deforman la realidad, por lo cual es conveniente saber cuando el malestar proviene de una interpretación errónea y sustituirla por pensamientos menos inflexibles.

Veamos cuales son los cuatro monólogos del ansioso:

El monólogo del preocupado

El preocupado se enfrenta a cualquier cosa imaginando siempre lo peor, la posibilidad más amenazante. Las clásicas preguntas que surgen ante cualquier situación son “¿y…si?” y su actitud habitual es la hipervigilancia que lo arrastran al desgaste de tal modo que las ideas catastróficas se convertirán tarde o temprano en ansiedad generalizada.

¿Cómo modificar esta actitud?

Planteándose argumentos alternativas y más realistas como por ejemplo: “esto que me atormenta es muy improbable,” ¿Cuántas veces ha pasado lo peor? Además cuando han surgido fuertes contratiempos los he podido resolver mejor de lo que imaginaba, lo cual generalmente conduce a la conclusión que los problemas imaginados tienden a ser mucho peores que los reales.

El monólogo del crítico

Es aquel que aprovecha cualquier oportunidad para cuestionarse a si mismo y su forma de hacer las cosas, tendiendo a ignorar lo positivo para poner el foco exclusivamente en aquello que no salió como esperaba. La autocrítica permanente que hace que se ponga en juego la autoestima a cada momento. El remedio para esto es precisamente darle lugar a la indulgencia.

El monólogo de la víctima

La víctima es aquella persona que no confía en si misma, que se rinde antes de tiempo y en los cuales predomina un monólogo pesimista y desesperanzado. Para esto también es importante buscar argumentos más realistas y poner el foco en el vaso medio lleno.

El monólogo del perfeccionista

Este tipo de monólogos llevan a la persona a ser cruelmente intolerables con sus defectos a cometer el error de pensar que su valoración depende de la aceptación de los demás, el éxito social o las metas conseguidas. Son los más vulnerables al estrés y al agotamiento.

2) Desterrar los pensamientos ilógicos

Si el miedo es una respuesta normal frente a un peligro real, la ansiedad seria una reacción desproporcionada frente a un estímulo ambiguo. Estos estímulos ambiguos muchas veces son fabricados a partir de pensamientos distorsionados. Es importante identificar estas distorsiones para poder modificarlos.

A continuación veremos algunas de las distorsiones mas frecuentes:

Catastrofismo: es un error del pensamiento que lleva a ver la realidad de un modo terrible, insuperable y catastrófico.

Pensamiento absolutista o dicotómico: Consiste en evaluar las situaciones, a sí mismo o a los otros a través de dos categorías opuestas y extremas, como dos únicas alternativas. Este tipo de pensamiento es remanente del pensamiento categorial del chico pre-escolar, cuando es funcional para codificar y categorizar estímulos. En la etapa escolar surge un tipo de pensamiento más convencional que se relativiza y flexibiliza a través de ir incorporando otros puntos de vista. Para cuestionar este tipo de pensamiento se utilizan preguntas como: “siempre?” “todos?”, “a cuáles te referís?”

Generalización: consiste en elaborar una conclusión general a partir de un incidente único o bien de evaluarse de un modo general a partir de un rasgo o característica de pensamiento.

Filtrado: Razonamiento emocional: consiste en pensar que si uno siente algo fuertemente lo tiene que justificar. Lo que uno siente es la prueba de la verdad. Ejemplo: si me siento culpable significa que hice algo malo.

Abstracción selectiva: Es cuando se extrae un detalle de un hecho fuera de contexto y sin considerar el resto de información relevante.

Inferencia arbitraria: Es cuando se adelanta una conclusión sin que haya suficiente fundamento y a veces hasta habiendo evidencias en contra. Se hace la predicción de un hecho, se siente como si fuera a suceder y se comporta como si fuera a pasar, pudiendo incluso conseguir que pase. A esto se lo denomina profecía autocumplida.

3) Descubrir y expresar los sentimientos:

La ansiedad y la emoción están estrechamente relacionadas. A veces una persona experimenta ansiedad con solo ser conciente de sus sentimientos y otras veces siendo incapaz de expresarlos. Cuando la ansiedad es fruto de un estrés prolongado es importante averiguar que tipo de emoción se esconde atrás para poder neutralizarla. Las emociones están detrás de cualquier otro proceso mental, tanto de la inteligencia como de la percepción, de la motivación y de la propia memoria, constituyen el proceso más básico del pensamiento y a la vez el más complejo.

Las emociones en si mismas no son ni buenas ni malas, simplemente son reacciones que se producen, las que nos hacen sentir bien las llamamos positivas y a las que nos hacen sentir mal las llamamos negativas, pero todas son necesarias para la supervivencia.