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Programa: 10/02/2011

LA INFIDELIDAD

Las razones por las cuales una persona es infiel pueden ser muchas y variadas. La mayoría se adhiere a lo políticamente correcto para decir que está mal, pero correcto o incorrecto, sucede, y mucho más de lo que la gente cree. Algunos hablan del 45%, otros del 35%, tanto en hombres como en mujeres.

 



Según datos internacionales aproximadamente la mitad de los hombres y las mujeres fueron infieles alguna vez en su vida.

Vamos a compartir las opiniones de algunos especialistas acerca de las razones y la repercusión de esta conducta en la pareja:

Mientras que algunos la reivindican, e incluso otros la consideran como una interesante forma de revivir al amor de la pareja, la mayoría se adhiere a lo políticamente correcto para decir que está mal. Correcto o incorrecto, mal o bien, sucede, y mucho más de lo que la gente cree. Algunos hablan del 45%, otros del 35%, tanto en hombres como en mujeres. Antes se decía que los hombres eran los que engañaban con más frecuencia, pero hoy la infidelidad es indistinta ante los sexos. Pudo haber partido del integrante de la pareja que faltó primero a otros acuerdos tácitos que no están necesariamente relacionados con terceras personas, sino con quien fue el primero en dejarse estar, en no sustentar afectivamente a la pareja, en negar al otro o simplemente en olvidarlo.

Los expertos coinciden en que algunas personas son más proclives a ser infieles, simplemente porque no se reprimen.

Razones

No necesariamente la infidelidad parte de la insatisfacción sexual de la pareja. En el hombre, la razón más frecuente es divertirse; en segundo lugar, tener una experiencia nueva; tercero, porque no puede negarse a una invitación; cuarto porque le gusta sexualmente una mujer y en último lugar porque se enamoró de otra mujer.

Sin embargo, en la mujer es al revés, en primer lugar sucede porque se enamoró; en segundo lugar le gusta experimentar cosas nuevas, y en último lugar porque le gusta sexualmente otra persona. También se ha visto que hay otros motivos que influye para la infidelidad, como la edad, o el comenzar a sentirse viejo, la situación como el engaño que surge de la necesidad de vengarse; la curiosidad y la simple atracción sexual.

En su libro “Quiero vivir contigo”, la psicóloga Orieta Maestro plantea estudiar donde comienza la infidelidad. Cuando uno decide seguir adelante con una pareja acepta un compromiso tácito que abarca acercamiento afectivo, creación de actividades juntos, disposición de tiempo para compartir, humor sensato, propuestas de diversión juntos. Pero cuando la convivencia trae el deterioro de la relación y no se tiene tiempos para estar juntos o se abandona el buen humor, y las muestras de atención o de afecto comienzan a no manifestarse, implícitamente se está incumpliendo el contrato y se está siendo infiel, traicionando lo prometido.

Son muchas las formas que la autora señala en el libro como actitudes que marcan ausencia de compromiso en el mantenimiento del vínculo: no tomar decisiones, olvidarse de pensar y actuar por sus propios criterios, no reservar lugares personales: disolverse en el otro, no ofrecer cuidado ni conquista, no aportar en ningún orden; ni social, ni laboral, ni sexual, abandonar la propia superación exigiendo de hecho una aceptación incondicional condenando a la pareja a la “chatura”, olvidar el sentido del humor y el disfrute de la vida, entre muchas otras.

Para Ekroth, el infiel siempre hace una apuesta, “es como cuando jugas a la ruleta, apostas a que no te descubran, a que no te vas a involucrar con la otra persona, y muchas veces se pierde. Es una apuesta a mentir y que el otro no descubra la mentira, porque si no, no hay infidelidad”.

Si el infiel no quiere ser descubierto es prácticamente imposible que su engaño salga a la luz. La mayoría de las veces que se descubre una infidelidad es con una intencionalidad por detrás. Ekroth dice que a veces el infiel quiere que lo descubran porque le esta pidiendo ayuda a su pareja para poner fin a su relación, y otras veces como forma de agredir a la pareja por algún motivo. También está el caso del que quiere que lo descubran para valorizarse, “mira que hay otro que se fija en mi”. En el extremo están los que no soportan la culpa y el remordimiento, sienten la necesidad imperiosa de ir y confesarlo todo, una maniobra no siempre recomendable. A veces los excesos de sinceridad pueden lastimar mucho y no ganar nada.

Ekroth considera que la pregunta para reflexionar es: “¿para qué se lo vas a decir a tu pareja?, para que te perdone, porque queres ser honesto, porque estas arrepentido, para que tolere que lo sigas haciendo, o para que te frene y no hacerlo más, o porque sentís que tiene derecho a saberlo y queres darle la misma libertad de hacer lo mismo”. Hay razones sanas y enfermas. Si queres decirle para que tu pareja te ayude a dejar esa relación, no sirve. No es justo crearle ese problema a la pareja. O si la razón para decirle es terminar con la pareja, es bueno preguntarse cual es el motivo de agredirla, ya que si la decisión es dejarla seguramente se basa en que se ha terminado el amor antes que apareciera la tercera persona.

La culpa es un sentimiento y es bueno poder transformarlo en una acción que es la responsabilidad. La responsabilidad es hacer algo: lo dejas y no le decís nada, le decís y lo dejas, dejas a tu amante y seguís en serio con tu pareja, eso es la responsabilidad. La culpa inmoviliza, la responsabilidad libera.

Una segunda oportunidad

Según algunos especialistas, hay grandes posibilidades de que una pareja se recupere cien por cien de un episodio de infidelidad. Nada es grave si la pareja puede hablarlo, si se puede conversar sobre por qué existió el engaño, qué sienten. Pero si no pueden hablar es el fin.

Descubrir que te han sido infiel es un duelo, porque la persona que conocías no existe, si el vínculo de la pareja es saludable puede recomponer una situación ocasional (de infidelidad), pero la infidelidad reiterada es más difícil, porque lo que es más destructivo del vínculo es que siempre está operando la mentira y el engaño.

Las opiniones con respecto al tema son muchas y variadas, por eso lo importante es la intimidad de la pareja, donde en el juego del matrimonio cada uno de los miembros sabe qué vale y que no, haciendo que cada cual busque el equilibrio como puede.