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Programa: 10/03/2011

COMO AYUDAR A LOS NIÑOS A CONTROLAR SU IRA POR MEDIO DEL LENGUAJE SECRETO DEL JUEGO

Veremos que sucede con el juego agresivo y daremos algunos recursos para aplicar mediante el juego y comprender lo que nuestros hijos intentan decirnos

 



En el libro de Lawrence Shapiro “ El lenguaje secreto de los niños”, el autor nos brinda recursos para que podamos comprender lo que nuestros hijos intentan decirnos y que podamos descifrarlo, por ejemplo; a través del lenguaje corporal de los niños y otras maneras de expresión; como el arte, la música, los cuentos ( en otro programa vimos la importancia de contar cuentos y relatar las historias propias a nuestros hijos), los sueños, y también el juego. El autor afirma, que el juego es la parte más importante del lenguaje secreto de tu hijo.

¿Por qué le damos tanta importancia al juego?

Porque en los chicos es un medio fundamental para aprender el mundo. A través del juego desarrollan gran parte de su lenguaje y de su inteligencia. También utilizan el juego para explorar las emociones. ¿Qué hacen a través del juego? Expresan sus inquietudes, sus conflictos, sus esperanzas y sus temores. El juego constituye una parte fundamental de su aprendizaje para relacionarse con los demás. Es sumamente importante en el desarrollo emocional del niño, y también constituyeel medio principal por el que los terapeutas y demás profesionales de la salud mental tratan los problemas emocionales y de comportamiento de los niños menores de doce años.

Utilizando el juego, por ejemplo; se les puede enseñar a los niños ansiosos o temerosos a superar sus preocupaciones y a enfrentarse de forma positiva a las nuevas situaciones y personas. Son muchas las ventajas que el juego proporcionan a los niños y entre otras importantes está además del ejercicio físico, también estimula la creatividad y la resolución de conflictos y enseña a los niños sobre conciencia social. Por supuesto los juegos varían bastante según las etapas de desarrollo.

Shapiro, dice en su libro “El lenguaje secreto de los niños”, que ayudar a los niños por medio del lenguaje secreto de su juego estimula su confianza en sí mismos, también la capacidad para comunicar sus emociones y sus deseos y de poder comprender las emociones de los demás. Hay numerosas formas de juego y también de terapias lúdicas. Pero como resaltamos aquí muchas veces en el programa, es sumamente importante que nuestros hijos tengan el tiempo para jugar como también hacernos un tiempo para jugar con ellos.

Cuando los niños viven la experiencia de ver a sus padres entrar en su mundo secreto de juego, se sienten a menudo capaces de replantease sus problemas y de ensayar soluciones nuevas que nunca hubieran imaginado, y también ayuda a los padres a prestar atención a las necesidades y preocupaciones de sus hijos de una forma completamente nueva.

Veremos el juego agresivo y daremos algunos recursos para los padres

Brindaremos ejemplos que a veces como padres lo tomamos como agresión y son formas naturales y necesarias de expresión de los chicos y también cuando traspasan un límite y tenemos que intervenir para ayudarlos con el control de los estallidos de ira o agresión.

Es bastante normal que un hijo, especialmente si es varón, demuestre cierta agresividad en el juego. La mayoría de los juguetes con los que le gusta jugar están diseñados para aflorar los impulsos agresivos , de forma que es simplemente natural que su juego incluya peleas guerras o disparos ( se me ocurre al respecto y teniendo dos hijos varones, tal vez más por el mayor, todas las espadas laser de Star Wars, ni hablar, Ben 10, los Power Rangers , Tortugas Ninja, entre muchísimos más), y también los juegos de lucha corporal que siempre se da entre dos hermanos.

Sahapiro relata en su libro, que conoce muchos padres y de hecho seguramente a muchos de nosotros nos pasa, que en alguna medida tratamos de desalentar a nuestros hijos acerca de cualquier forma de juego agresivo, con la esperanza que de este modo crezcan más compasivos y más amantes de la paz . Sin embargo, ¿qué sucede si prohibimos esto? prohibir toda modalidad de juego agresivo raramente logra esos objetivos. Si el niño quiere jugar agresivamente encontrará sin duda el modo de hacerlo.

Cuenta el autor, una anécdota que le contara un amigo, que cuando su hijo tenía dos años y medio, quería un arma de juguete que había visto en una juguetería, pero su mamá se negó a comprársela; “ no pienso comprarte un arma le dijo, pero te comprare un a muñeca”. Y al llegar a su casa el chico ¿Qué hizo? sacó su muñeca y apuntando a su hermana le dijo bang bang y siguió usando a la muñeca como un arma el resto del día. La mamá presuponía que si su hijo jugaba de chico con armas y juguetes bélicos, estaría como adulto predispuesto a la agresividad. Pero esto no es la naturaleza del juego. De hecho, cuenta Shapiro, que este niño que ahora tiene mas de veinte años, se convirtió en un joven amable a pesar de haber pasado la niñez jugando con armas y soldaditos. De forma parecida puede que muchos niños y niñas se muestren agresivos de practicar un deporte o con un juego competitivo como el ajedrez, sin que esta agresividad contamine su comportamiento cotidiano de forma negativa. Los investigadores incluso nos dicen que en realidad, los niños ligeramente agresivos en el juego suelen ser más populares en su entorno.

El tema es en saber manejar simultáneamente sentimientos distintos e incluso contradictorios: tener seguridad en si mismo, pero al mismo tiempo ser amable y respetuoso de los demás y saber colaborar.

Rabia y agresión en el juego no es lo mismo que rabia y agresión en la vida real. Shapiro relata sobre una madre joven que le había llevado a una consulta a su hija de cinco años para que la evaluara, porque cuando la hija jugaba con su casita de muñecas, metía invariablemente la cabeza de la “muñeca mamá” en el inodoro gritándole “ahí, eso es lo que te mereces”. Al entrevistar a la madre, cuenta el autor, no descubrió ningún indicio de que la niña tuviese problemas de agresión o rabia. Y le recordó a la madre que el juego es un mundo de imaginación y fantasía, y que cualquier sentimiento puede ser explorado.

Cuando un niño tiene problemas serios de control de la ira, esto no sólo se muestra en el juego, sino que seguramente afectan también a su comportamiento en el mundo real.

Shapiro brinda otro caso, pero este si es sobre un niño con verdaderos problemas de control de la ira. Este niño de ocho años de edad fue enviado a la consulta de un terapeuta por sus continuos estallidos de rabia. El niño tenía dificultades en cualquier clase de juego. ¿Qué hacía? Por ejemplo; si jugaba con su tren eléctrico y alguna pieza se resistía a encajar, destruía todo el circuito lanzando vías y vagones contra las paredes del cuarto. Si también perdía en algún juego de mesa con sus padres, salía dando un portazo y jurando que nunca más volvería a hablarles.

Para el juego del niño la ira es un problema serio cuando este no es capaz de comprender y respetar los límites del mismo. La rabia es un problema real cuando el niño, como en este caso que estamos comentando destruye juguetes.

¿Cuándo preocuparse? Los padres deben preocuparse si, cuando juega con otros niños, su hijo suele terminar discutiendo con ellos e incluso agrediéndolos físicamente. También deben preocuparse si su hijo parece no respetar las reglas, los límites, o las necesidades y los deseos de los demás.

Veremos qué podemos hacer los padres, si nuestro hijo tiene problemas para controlar la cólera, el enojo intenso. Y para esto hay varios recursos que el autor nos brinda. En primer lugar nos sugiere, que observemos su entorno y su estilo de vida y que determinemos si hay algo en ellos que pueda estar contribuyendo a su rabia excesiva y a su incapacidad para expresarla adecuadamente. Sabemos que hay algunos niños que tienen un temperamento más propenso que otros a la discusión airada o la impaciencia pero esta tendencia puede observarse potenciada por factores que los padres pueden tener a mano o también controlar.

Algunas técnicas o recursos que podemos aplicar mediante el lenguaje secreto del juego, para ayudar a nuestro hijo a aprender a controlar su ira:

• Eliminar los videojuegos y programas de televisión violentos. No hay duda de que el contenido violento de algunos programas de televisión y de algunos videojuegos estimula la agresividad.

• Practicar juegos de cooperación. A la mayoría de niños con problemas de control de la cólera tiene dificultades para jugar a esta clase de juegos. Pero, existen numerosos juegos que fomentan la confianza y la cooperación. También existen libros con un buen número de ideas y ejemplos de juegos al respecto.

• Crear más tiempo para el juego en familia, aquí no nos cansamos de decirlo que a veces basta 15 a 20 minutos para jugar con nuestro hijo y esto hace una gran diferencia, y es muy bueno también si se involucra toda la familia. Los niños con problemas de control de la ira, muy probablemente tienen al menos un padre que se irrita con facilidad. A veces ambos padres son así. Es recomendable aumentar entonces el juego en familia cuando en casa hay demasiados conflictos y discusiones. Es útil buscar actividades que gusten a todos, y jugar en períodos cortos (basta con diez minutos) y asegurarnos de que todos lo pasen bien. Si alguien se irrita durante el juego, conviene parar inmediatamente y probar algo distinto al día siguiente.

• Otra sugerencia puede ser utilizar el juego como medio para establecer reglas y límites. Por definición, a los niños con problemas de control de la cólera o ira les cuesta tratar con límites y normas. En muchos casos se debe en parte a las propias dificultades de los padres para establecer normas claras, así como las consecuencias que lleva romperlas. El juego brinda numerosas oportunidades a los padres para fijar reglas y hacerlas cumplir.

A modo de ayuda y recurso como terapia lúdica que podemos hacer como padres, vamos a ver las siguientes normas y consecuencias que se pueden aplicar cuando tenemos uno o dos hijos que tienen arranques de ira o cólera fácil.

Shapiro nos cuenta el ejemplo donde una familia lo aplica con dos niños de siete y nueve años respectivamente, y donde los padres prepararon una tabla para los tiempos de juego de sus hijos.

Mediante este ejemplo que nos sirve como guía podemos hacer una tabla parecida si tenemos en casa un hijo o dos que tengan arranques de ira y nos cueste fijar límites. Veremos, un modelo de cuatro normas de juego y cada consecuencia que podemos aplicar con nuestro hijo si infringe o no cumple estas normas. Por supuesto que podemos crear algo similar con normas y sus consecuencias que se ajusten a lo que queramos aplicar con nuestros hijos.

1 Norma de Juego: No deben discutir durante el juego.

Consecuencia de infringir la norma: Ambos (si son dos hijos) van a quedarse sentados y en silencio durante quince minutos.

2 Norma del juego: Cuando termine de jugar, colocar cada cosa en su lugar.

Consecuencia de no cumplir: Los juguetes que no se guarden permanecerán encerrados en el placard, cajón, o no disponibles, por una semana.

3 Norma del juego: Tener mucho cuidado de no hacer daño o lastimar a nadie en el deporte o en el juego.

Consecuencia de no cumplir: Cuando uno de los dos (si son dos hermanos) lastima al otro, hará por ejemplo alguna tarea doméstica del otro, toda una semana.

4 Norma del juego: Dejar inmediatamente de jugar cuando mamá o papá digan que es hora de hacer otra cosa.

Consecuencia de no cumplir: Irse a la cama quince minutos antes de tiempo por cada vez que tengamos que recordar que paren de jugar.

Finalmente lo que agrega también Shapiro en su libro “El lenguaje secreto de los niños”, es que si tenemos un hijo con problemas de control de la ira podemos utilizar juegos para enseñarle habilidades específicas al respecto. Y para cerrar; la idea y propuesta es poder encontrar como padres, juegos de aprendizaje emocional que pueden ayudar a los niños con problemas de agresividad o control de la ira, enseñándoles formas mejores de expresar sus sentimientos como por ejemplo; comprender los sentimientos ajenos y cómo controlar sus impulsos.