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Programa: 31/03/2011

REFORZAR EL COMPORTAMIENTO AFIRAMATIVO DE NUESTROS HIJOS Y LOGRAR UNA RELACION CON ELLOS MAS POSITIVA

Daremos algunas sugerencias para construir mejores relaciones y ejemplos sobre qué conviene hacer y qué no

 

Para lograr que nuestros hijos se sientan seguros emocionalmente y que podamos tener con ellos maneras de llevarnos bien que son útiles para la formación de sus vínculos, tenemos que prestar atención en la calidad de la relación, así como en las cosas que pueden interponerse en el camino. Crear una buena atmósfera es importante donde todo lo demás pueda desarrollarse: desde la disciplina y la fuerza de carácter, hasta los buenos hábitos escolares y la cooperación cuando se trata también de tareas más domésticas. Generalmente los padres que experimentan cambios positivos en el comportamiento de su hijo indican que las mejoras comenzaron con cambios en la relación y en el clima emocional del hogar.

Veremos algunas estrategias para recordar a la hora de reforzar el comportamiento afirmativo de nuestro hijo y algunas maneras de hacer que la relación con él sea mas positiva (para niños y para adolescentes).

Algunos de los ejemplos que daremos son consejos que la autora Jane Bluestein recomienda en su libro “Listas para padres” donde brinda más de 1000 tips para construir mejores relaciones y nos da ejemplos sobre qué conviene hacer y qué no.

1. Separar su comportamiento de su valor y tener cuidado con la tendencia a concentrarse en los errores, las equivocaciones, las fallas y las omisiones. Focalicemos o prestemos atención a todo lo que nuestro hijo esté haciendo bien (siempre es mas fácil reforzar el comportamiento positivo cuando uno comienza a identificarlo). Y entonces concentrándonos en lo que hace bien o fijarse en lo positivo nos permite construir a partir de ahí. Otra cosa importante es separar su comportamiento de su valor. Esto hace que sea más fácil quererlo y aceptarlo, aún cuando su comportamiento no sea amable ni aceptable.

2. Evite juzgar o relacionar el valor de un hijo a sus logros. Por ejemplo en vez de decir:”Sos muy buen alumno porque estás entre los mejores del colegio o en el cuadro de honor” decir: ¡Muy bien, estás en el cuadro de honor! Y sé cuanto te esforzaste durante este semestre”. Como padres sabemos que un hijo es bueno y valioso aún cuando no aparezca en el cuadro de honor.

3. Utilizar una técnica en dos pasos para reconocer un comportamiento o logro sin reforzar la dependencia, o el ser complaciente con los demás o la necesidad de aprobación. Primero, describamos el comportamiento, sin juzgar el comportamiento o lo valioso: “Veo que regresaste temprano con el auto”,” Veo que hiciste todas tus tareas”. Luego podemos especificar de qué manera el comportamiento positivo vale la pena para nuestro hijo: “Ahora podes volver a usar el auto la semana que viene”. “Ahora podes mirar la televisión, (o salir con tus amigos o usar el teléfono)”.

4. Reconocer el comportamiento después de que haya pasado. Conviene resistir la tentación de halagar a un hijo para que coopere diciéndole cuán prolijo u ordenado es. Una vez que actuó de esa manera conviene reconocerle: “¡Ordenaste tus juguetes perfectamente!”. ”Te diste cuenta vos solo”.

5. No fijarse en el comportamiento de otra persona para tratar de motivar a un hijo a que haga lo mismo: “Tu prima Sofía llama por teléfono para agradecer apenas recibe algo”. “Otros chicos de tu edad no tienen miedo a la oscuridad ni a los fantasmas”. Este tipo de comentarios solo reforzará el resentimiento y la competitividad.

6. Evite utilizar la aprobación condicionada como refuerzo. Comentarios como por ejemplo: “Me haces sentir tan feliz cuándo haces los deberes o tu tarea” o “Te quiero mucho cuando obtienes buenas calificaciones”. Sugieren que no te vas a sentir de esa manera si tu hijo actuara de otra forma, o que tu felicidad y amor dependen de si tu hijo hace ciertas cosas o no. Esto vale también como consejo en relación a nuestros sentimientos por él. Es importante y fundamental querer a nuestro hijo ante todo por sí mismo y no por sus éxitos. Tal vez esto es lo que buscamos todos, sentimientos de amor dirigidos a nuestra persona y no a nuestras capacidades. Es útil no olvidar esto entonces con los chicos. Muchas veces los padres al querer actuar del mejor modo y esperando que tengan éxito en la vida, se olvidan con frecuencia de quererlos sencillamente por lo que son. Si valoramos principalmente sus habilidades, un chico aprenderá a actuar con el fin de seducir y de gustar. Y también tendrá entonces mayores dificultades para detectar sus propios deseos y su propio camino.

7. Evitar tener prejuicios con respecto a como un hijo se siente, debe sentirse o se tendría que sentir como resultado de un logro. “Debes estar orgulloso…”.”Deberías sentirte feliz…”. La experiencia puede tener como significado o un valor totalmente diferente para nuestro hijo.

8. Es importante desarrollar un ambiente familiar orientado a las recompensas que orientado a los castigos. Es útil pensaren las consecuencias como resultados positivos que están a mano cuando un hijo copera. Conviene enfatizar también las cosas buenas que suceden, o las cosas buenas que hace un hijo cuando cumple con sus responsabilidades. A veces, hay polémica con esto de las “recompensas”, ya que asusta a algunos padres. Tal vez pasa porque sugiere una especie de soborno, o pago para que hagan cosas que los padres quieren. Pero las recompensas pueden ser también cosas como: lavarle la ropa cuando un hijo se acuerda de dejarla en el cesto de la ropa sucia o prestarle el auto siempre y cuando vuelva a tiempo (en el caso de los adolescentes); o leerle un cuento favorito si se pone el pijama y se lava los dientes antes de determinada hora. Cualquier resultado positivo que sea significativo para un hijo puede ser una recompensa.

9. Tener cuidado de no exagerar tampoco con recompensas desmedidas o por cada cosa. Los chicos son naturalmente desconfiados cuando ven recompensas demasiado importantes ante logros triviales. Es recomendable que actuemos de manera frontal y celebrar un logro importante, pero también el reconocimiento verbal es muchas veces suficiente para los comportamientos y los logros cotidianos. Si le decimos un cumplido a nuestro hijo, siempre es mejor hacerlo espontáneamente sin planificarlo. Por ejemplo: si le decís a tu hija que un peinado le queda lindo, no recargar ese comentario con la expectativa de que pasa mucho tiempo arreglando su pelo.

10. Hay que tener cuidado con la tendencia de conectar una cualidad con algo que ha hecho. Si queremos decirle a una hija que es maravillosa, se lo decimos. Pero llanamente, por ejemplo:”Sos una nena tan linda”, punto. “Sos buena”, punto. Y no dar una respuesta como: “Sos buena porque haces tal cosa...”. La recomendación es dejar que tu hija sepa cómo y cuando la valoramos. Y decirle halagos gratuitamente y con frecuencia.

11. Una sugerencia para hacer que la relación con nuestro hijo sea mas positiva: es tratar de comunicar lo que deseamos transmitir en forma positiva. O sea, cambiando frases negativas por positivas. En lugar de decir: “No grites”, podemos decir “Habla más despacio o suavemente”, otra al decir “No hagas dibujos ahí” podemos reemplazarlo por:” Para, aquí te doy una hoja de papel para pintar”; “Por favor trata de dibujar en el papel”. La recomendación con estos ejemplos es que expresemos claramente, en lugar de focalizar en lo que no queremos.

12. No decir un cumplido como una manera de introducir una queja. Esto es algo que muchos padres hacen con frecuencia, por ejemplo;”Tocaste esa canción maravillosamente. ¡Qué pena que no te vaya tan bien en matemáticas!”. Tal vez creamos que estamos haciendo algo positivo, pero seguro que nuestro hijo lo tomará como una ataque.

13. Elegir opciones más positivas. En vez de criticar a un hijo por sugerir o intentar algo tonto, le podemos dar la oportunidad de elegir opciones más positivas. En lugar de decir:” ¿Estás loco? ... ¡Hace demasiado frio para salir sin abrigo!” Podemos decir: “Hace frío afuera. Será mejor que lleves tu campera” o “No necesitas usarla si te quedas adentro”.

14. Quedarse en el presente. Y no valorar comportamientos del pasado: Por ejemplo:”Antes eras tan ordenado”. “Antes eras tan cariñosa”. Es crítico y manipulador.

15. Algunos de los mejores estímulos se producen cuando un hijo experimenta los resultados positivos de tomar buenas elecciones. Por ejemplo tener acceso a la televisión o al teléfono porque terminé su tarea a tiempo, o salir a jugar porque limpió y ordenó su cuarto antes que llegaran sus amigos, o compartir una comida especial con el resto de la familia porque llego a casa a tiempo. Estas son las consecuencias positivas que refuerzan el comportamiento cooperativo de los hijos.

16. Las recompensas alentadoras deben ser significativas para un hijo. Pero si le decimos a nuestro hija: “Ordenaste todos tus juguetes, ahora te toca lavar los platos con mamá”, probablemente va a resultar desalentador para una hija a la hora de volver a ordenar sus juguetes, (al menos que le encante lavar o hacer otra tarea doméstica). Es preferible después que ordenó sus juguetes, decirle: “Podrás jugar con ellos otra vez mañana” o “Ahora voy a ponerte el camisón y a leerte tu cuento preferido”. Esto seguramente será más efectivo.

A medida que un comportamiento se internaliza o se automatiza pasa también lo mismo con los estímulos personales y entonces la necesidad de que nosotros recompensemos a nuestros hijos disminuye.

Para cerrar y a modo de recomendación o para tener como actitud, es que en vez de buscar maneras de reaccionar ante ciertos problemas o amonestaciones, comencemos a pensar con estos recursos en términos de prevención. En principio y como punto de partida en la relación diaria con nuestros hijos, no olvidar la importancia de sonreír y también de conservar el sentido del humor (a veces estamos bien y aún así sonreímos muy poco o perdemos rápidamente el sentido del humor). Lo importante es poder reconocer lo positivo de algún modo ya que siempre es bueno para nuestros hijos que se sientan valorados y queridos.