volver>>
 

Programa: 07/04/2011

COMO DESARROLLAR UN ESTILO DE VIDA BASADO EN LOS PRINCIPIOS DE MANEJO DEL STRESS

Las personas con problemas relacionados con la ansiedad tienden a manejar el stress de modo insatisfactorio. Es importante saber cuándo el stress está comenzando a tener un efecto negativo sobre nosotros.

 

En otra oportunidad hemos hablado de la personalidad de ansiedad elevada. Y dimos la descripción de una persona que posee muchos rasgos y características que se ubican en una escala elevada de ansiedad. La ansiedad no es más que un mensaje de que alguna necesidad importante no está siendo satisfecha

En principio trataremos de entender qué es el estrés y cómo se puede reducir.

El stress es algo que activa la respuesta de luchar o huir. Los efectos del stress pueden ser positivos o negativos. Un ejemplo de stress positivo, es la excitación que un músico experimentado siente antes de una actuación. En este ejemplo, la respuesta de luchar o huir ayuda a mejorar el desempeño. Otro ejemplo, es la excitación de estar enamorado.

El stress negativo puede ser a corto plazo (tal como el miedo, la presión y la necesidad de decisiones rápidas producidas cuando un auto de repente gira bruscamente en su andar), o a largo plazo (tal como el stress que podría sentirse en un trabajo complejo, con gran presión). Demasiado stress, especialmente durante un período de tiempo prolongado, puede drenar energía, provocar un desgaste indebido del cuerpo y hacerle vulnerable a la enfermedad y al envejecimiento prematuro.

El stress puede dividirse en dos tipos principales: stress físico y stress psicológico.

El stress físico es generado por demandas físicas sobre el cuerpo, tales como las causadas por accidentes, enfermedad, toxinas químicas, un programa de trabajo exigente o stress psicológico prolongado.

El stress psicológico es causado por exigencias mentales o emocionales sobre el cuerpo. El stress psicológico puede ser simplemente el resultado de stress físico. Pero con mayor frecuencia, el stress psicológico, es causado por exigencias mentales o emocionales que proceden de creencias personales, familiares, de trabajo o de amigos. Hay muchas y variadas lecciones que ofrecen principios básicos y también diversas habilidades para el manejo del stress. Necesitamos saber (y tomando como concepto, al cuerpo como una máquina), cuándo el stress está comenzando a tener un efecto negativo sobre nosotros. Generalmente estas lecciones comienzan por ayudarnos a identificar el stress, y a reconocer los primeros síntomas y a ver también, qué significan. Y para esto nos brindan un inventario de los posibles síntomas del stress; síntomas físicos ( respiración, apetito, cansancio, dolores, palpitaciones, entre muchos más), síntomas mentales ( confusión, sensaciones de embotamiento, falta de memoria, actitud negativa, letargo, productividad baja); síntomas emocionales (ansiedad, depresión, frustración, poco disfrute, cambios de humor, emocionalidad incrementada, malos sueños o pesadillas.); síntomas espirituales (cinismo, duda, vacio, pesimismo, incapacidad para perdonar, apatía, pérdida de significado); síntomas relacionales ( culpabilizar, discusiones, desacuerdos incrementados, menos contacto con amigos, desconfiar, resentimiento, falta de intimidad, intolerancia).

La idea y a modo preventivo es que podamos desarrollar un estilo de vida basado en los principios del manejo del stress. Hemos dicho que la ansiedad no es más que un mensaje de que alguna necesidad importante no está siendo satisfecha. Y siempre hablamos sobre la velocidad en que vivimos, y por esto, justamente es que resulta difícil desarrollar un estilo de vida que equilibre las diversas necesidades físicas, mentales, emocionales, espirituales y relacionales. Está claro que la mayoría de las personas en nuestra sociedad moderna tienden a vivir de una manera en que se descuidan las necesidades importantes. Las personas con problemas de ansiedad habitualmente tienen estilos de vida que no están equilibrados.

Veremos 7 áreas que describen aquellas actividades y actitudes que son mas comúnmente pasadas por alto en las vidas de las personas con problemas relacionados con la ansiedad.

En cada área, hay varias sugerencias, pero para no abrumarnos con todas, la idea es de tomarlas o incorporarlas de apoco a lo largo de nuestra vida. Podemos tal vez elegir de las 7 áreas dos o tres que actualmente no forman parte de nuestro estilo de vida y dedicarle a éstas que elijamos más tiempo y energía.

1. Relajación. Tomarse tiempo para relajarse no solo es importante, es esencial para la salud física y mental. Sugerencia principal; desarrollar el hábito de programar un tiempo para la relajación. Mientras desarrollemos este hábito, podemos acordarnos del concepto del cuerpo como una máquina con un suministro limitado de energía. Programar tiempos regulares para la relajación es lo mismo para su cuerpo que realizar el mantenimiento regular de un auto, y curiosamente, muchas veces podemos estar en falta también en esto.

Existen muchos modos de relajarse. Algunos son pasivos, mientras otros son activos. No importa las actividades que elijamos en la medida en que podamos sentirnos más tranquilos y renovados cuando las hayamos terminado. Daremos algunas formas pasivas y otras activas de relajación usadas comúnmente.

Formas pasivas de relajación: Masajes y trabajo corporal, duchas y baños calientes, meditación y oración, cine y teatro, biofeedback, respiración diafragmática, música (como música de fondo o simplemente sentándonos a escucharla), lectura, yoga, dormir, auto hipnosis.

Formas activas de relajación: Danza, hobbies y manualidades como arte, jardinería, pesca. Deportes individuales, como tenis o golf, salir con amigos, jogging, natación, deportes de equipo. Y otras formas de ejercicio o actividad; vacaciones, ir de compras, caminatas.

También puede ocurrir que alguna actividad que nombramos puede relajar a una persona y a otra podría causarle ansiedad o angustia. Hay que seleccionar actividades que se ajusten a nuestra personalidad y a nuestras aptitudes actuales.

2. Rutinas de descompresión. Las personas con los rasgos de la personalidad de ansiedad elevada tienden a pasar sin descanso de una actividad agitada a otra. No conceden tiempo a la mente o al cuerpo para que se recuperen en el intermedio. Tomarse un tiempo para desarrollar rutinas de descompresión y utilizarlas es un modo de superar esta tendencia. Esto es importante si estamos trabajando en una tarea o estamos implicados en actividades cotidianas muy agitadas.

Una rutina de descompresión es una especie de ritual que se utiliza para serenarse después de un acontecimiento o de un día agitado. De algún modo es una forma especializada de relajación. Muchas personas encuentran que actividades solitarias como leer, tener un hobby relajante o simplemente sentarse funciona mejor. Otras prefieren actividades que involucren a los niños, a los cónyuges o a los amigos. Muchas de las actividades que sugerimos antes cuando hablamos de relajación pueden utilizarse como parte de una rutina de descompresión.

Hay que evitar por supuesto sustancias químicas (alcohol, drogas) como parte de una rutina de descompresión. Emplear estas drogas “recreativas” para auto medicarse en un intento de aliviar el stress y la ansiedad, es muy arriesgado. Muchas personas que sufren de alcoholismo y otras formas de dependencia comenzaron utilizando sustancias químicas para aliviar los síntomas de ansiedad.

3. Juego. El juego es esencial para una buena salud mental y física. Lamentablemente muchos consideran que jugar es “infantil” y entonces “indecoroso”. Pero generalmente la capacidad para jugar y relajarse se corresponde directamente con la productividad y capacidad para minimizar lo efectos de estrés cotidiano. Jugar también reduce la tensión física, aumenta la tolerancia al stress y revitaliza nuestro sentido del humor.

El juego incluye también una amplia gama de actividades, como hablar con un amigo, jugar o corretear con los niños, jugar a las cartas, ir de compras, o almorzar con alguien que disfrutamos de su compañía. Lo esencial es hacer algo que sea a la vez entretenido y divertido sobre una base regular.

4. Humor. Un buen sentido del humor es uno de los mayores aliados en la superación de los efectos del estrés y la ansiedad. Las personas con problemas relacionados con la ansiedad tienden a tomarse ellos mismos y a todos los demás demasiado seriamente. Situaciones o acontecimientos insignificantes a menudo se agrandan, convirtiéndolos en cuestiones importantes que provocan ansiedad. Conservar el sentido del humor ayuda a mantener las cosas en perspectiva. También nos ayuda a ver nuestras limitaciones simplemente como un aspecto de la cualidad de humano, en vez de como un signo de inadecuación. La sugerencia es que cada vez que nos demos cuenta de que nos estamos tomando demasiado en serio a nosotros mismos, a nuestras habilidades, progreso, limitaciones o defectos, encontremos algo de lo cual reírnos. Esto no significa hacer el ridículo o humillarse sino disfrutar con el aspecto cómico de la vida de un modo más generoso, bueno y mucho menos rígido.

5. Apoyo emocional. Las personas somos seres sociales que necesitamos apoyo emocional con el objeto de conservar la salud mental y física. La soledad y el aislamiento son dos de las formas más destructivas de stress. Lamentablemente, las personas que sufren de ansiedad seria con frecuencia tienen una necesidad exagerada de aprobación y están ocupadas tratando de dar apoyo de los demás, y entonces no permiten a los otros que las apoyen a ellas. Incluso pueden sentirse culpables cada vez que llegan a ser conscientes de su necesidad de apoyo emocional. Recibir de los demás es tan importante como dar. De hecho, una persona no puede dar verdaderamente a menos que sepa como recibir. Las actividades que sugieren encontrar a un compañero que nos pueda suministrar apoyo emocional es importante sobre todo en procesos de superar los problemas relacionados con la ansiedad. Otras fuentes de apoyo emocional incluyen a la familia, amigos, compañeros de trabajo, miembros de una iglesia, mascotas, grupos de autoayuda, clubes. Y por supuesto siempre es de gran ayuda la terapia profesional.

6. Apoyo espiritual. El apoyo espiritual se refiere a tener algo en nuestra vida que nos ayude a encontrar sentido al mundo en que vivimos. Nos ayuda a dar un significado positivo a los acontecimientos dentro del contexto de un universo mucho más grande que nosotros o nuestro entorno inmediato. Esclarecer las creencias espirituales o filosóficas también puede proporcionarnos la clave para aceptar la incertidumbre y hallar paz cuando se comenten errores o no logramos cumplir nuestros objetivos. Existen muchos modos mediante los cuales podemos satisfacer el aspecto espiritual y que tan seguido descuidamos en nuestro mundo moderno. Las religiones tradicionales son la forma de apoyo espiritual más común. La filosofía, tomarse un tiempo para la meditación privada, o leer libros que nos inspiran, son otras fuentes comunes. Si ya tenemos una fuente importante de apoyo espiritual, somos profundamente conscientes de la fuerza y serenidad que brinda. Si en el pasado tuvimos una fuente que nos ha fortalecido, podemos renovar esa relación con esa fuente en el presente. Si no tenemos una fuente importante de apoyo espiritual, es recomendable que comencemos a considerar el modo en que podríamos satisfacer la necesidad de considerar los acontecimientos en un contexto más amplio y de alimentar el requerimiento interior de significado personal.

7. Tradiciones y rutinas. La capacidad de emplear los diferentes y variados enfoques que estamos dando no se da por sí misma. Requiere estructura. Un modo importante para crear esta estructura es desarrollar tradiciones y rutinas que conviertan a los enfoque en parte de nuestra vida cotidiana. Si no creamos estructuras en la forma de rutinas, seguramente no serán utilizadas. Dedicarle tiempo esta semana para programar actividades que sean divertidas y regeneradoras. Y continuar haciendo esto sobre una base regular o constante. Por ejemplo, podemos hacer algo divertido con nuestra pareja u otra persona significativa al menos dos veces por mes (tal vez preferentemente una vez por semana), como una comida especial, una visita a buenos amigos, una película en el cine o en casa. Si tenemos hijos, podemos dedicar un tiempo especial a cada hijo diariamente si es posible, sino lo podemos hacer al menos una vez por semana. Un tiempo especial es un tiempo con dedicación plena en el que tanto nosotros como nuestros hijos hacemos algo compartido que disfrutamos por lo menos durante 15 minutos.

Otras opciones podrían ser incluir entregarse a una actividad relajante en un momento particular o la programación de tiempo para una rutina diaria de descompresión después del trabajo.

Para cerrar: Es importante desarrollar tradiciones y rutinas que refuercen el uso de varios conceptos que hablamos y que juegan un papel clave en el proceso de superar los problemas relacionados con la ansiedad. Las tradiciones y las rutinas también ayudan a asegurar que los problemas no se repetirán en el futuro.