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Programa: 12/02/2010

LA EDAD DE LA RAZON

El desarrollo intelectual del niño entre los seis y los nueve años de edad. Su cuestionamiento frente a prácticas religiosas o populares.

 

En esta etapa el pensamiento intuitivo y subjetivo de la época anterior a los 5 o 6 años va dejando lugar progresivamente al pensamiento lógico.

Como padres muchas veces nos preguntamos en vísperas de las fiestas, en Navidad por ejemplo, cuándo será el día o la edad de nuestros hijos que ya empiecen a cuestionarnos con mucha más lógica lo que le hemos dicho o relatado desde pequeños sobre las creencias religiosas o los mitos populares. Empezando, por cómo “aparecen” los regalos en Navidad o la lógica para creer por ejemplo en los Reyes Magos o en Papá Noel, o en el Ratón Perez y todas las tradiciones al respecto.

¿Qué sucede a partir de los 6 años de edad?

El pensamiento se hace más analítico y más sensible a las relaciones objetivas (coincide muchas veces con el comienzo de la escuela primaria). En esta etapa aparece cierto espíritu crítico y un sentimiento de certeza ante la percepción de la existencia de lo “imposible” o de lo contradictorio: o sea la reflexión y el contacto con la realidad son mayores a las afirmaciones basadas solamente en la creencia en lo imaginado y deseado. Es por esto que se denominó a esta edad (hacia los siete años)” la edad de la razón”.

¿Qué pasaba a los cuatro o cinco años de edad? Un chico a esa edad no se preocupa demasiado acerca de la existencia real de Papá Noel o de los Reyes Magos: su deseo es que traigan los juguetes y no le importa demasiado cómo suceda.

Pero, hacia los 7 años de edad, además de sus deseos, están sus preguntas acerca de cómo es posible que Papá Noel o los Reyes Magos estén en todos los sitios a la vez, o que lleguen a todos los pisos de los departamentos muy altos o que entren por la angosta chimenea, o que los camellos entren en su casa y beban el agua. O sea, las dificultades materiales se le imponen a la prueba de realidad mediante la razón. Es por eso que decimos que aquí es donde empieza en los chicos la capacidad de razonamiento lógico. Las explicaciones que da un niño indican una manera de apreciar las cosas progresivamente o sea como más exteriores e independientes de su actividad propia o de su voluntad.

Si por ejemplo entre los tres y seis años, las cosas, los astros, etc., estaban todos producidos por el ser humano y dotados de conciencia, entre los 6 y 9 años de edad ya no sucede. Por ej.: El Sol puede ser considerado “una bola de fuego lanzada al aire hace millones de años”; las nubes no se mueven porque viven o porque no obedecen, sino que el chico ya puede admitir que son movidas por alguna fuerza natural.

Hacia los ocho años puede hacer razonamientos circulares; por ejemplo: El viento empuja a las nubes y a las ramas de los árboles, pero estas al moverse también provocan viento.

Ya hacia los 9 años o 10 años, por ejemplo: El ser humano no tendrá nada que ver con los fenómenos naturales como la lluvia, las tormentas; la naturaleza con sus leyes existirá independientemente de nosotros y de nuestra acción. Los límites entre el yo- y el no-yo se delimitan así cada vez mas.

¿A qué se debe la capacidad de un niño de reemplazar la intuición por el razonamiento, desprendiéndose así de las simples impresiones sensoriales?

Se debe a la aparición hacia los siete años de edad, de lo que se denomina” la reversibilidad del pensamiento” (tiene su base en las demostraciones realizadas por Piaget). Retomando un ejemplo muy típico y conocido de un período anterior y que tiene que ver con el pensamiento intuitivo y no lógico: a un niño se le dan dos bolitas iguales de plastilina y delante de sus ojos, uno transforma una bolita en alguna forma; una salchicha, una pelota de rugby o cualquier otra cosa. ¿Qué hace o dice el niño menor de siete o seis años frente a esta nueva forma de la bolita? Estará convencido de que en la bolita de plastilina deformada hay más o menos cantidad de plastilina que en la primitiva o original o comparada con la bolita que quedó intacta y esto lo va a sostener a pesar que él ha visto que no se le agregó o quitó nada, aún también si fuera el mismo que la haya transformado.

En cambio para un chico de 7 u 8 años, ya no sucede como en aquellos momentos, la cantidad de plastilina se mantiene idéntica a pesar de que se modifique su apariencia. La razón que da un chico para llegar a esta conclusión es que no se ha quitado ni añadido nada y principalmente, expresa el hecho de que “se puede volver a hacer la bola y quedará como al principio”.

El niño alcanza de esta forma el concepto de operaciones concretas. Que son un conjunto de transformaciones reversibles. Estas transformaciones operatorias lo son siempre por su referencia a algo constante que no varía (en el caso que vimos de la bolita de plastilina es la cantidad lo que no varía). El chico puede razonar durante la mayor parte de este período sólo sobre aquellas facetas de la realidad que puede percibir y manipular. Esto es lo importante.

Hasta los nueve o diez años de edad, no admite que el peso siga siendo el mismo a pesar de las transformaciones, o que el volumen permanezca constante. Por esto se dice de una lógica concreta, a diferencia con una lógica abstracta que va a aparecer un poco más tarde, en la que un niño ya es capaz de operar con signos separados de lo real (como por ejemplo, con las cifras que miden el peso y el volumen de las cosas).

Un ejemplo de las operaciones concretas más importantes en esta etapa son la seriación y la clasificación, a partir de los 7 u 8 años de edad, el niño ya es capaz de ordenar de mayor a menor y de formar clases agrupadas en subgrupos de otro grupo mayor, es decir a clasificar. Por supuesto el número también estará muy relacionado con todo esto.