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Programa: 19/05/2011

8 Maneras de reaccionar cuando nuestro hijo se equivoca y 5 Criterios para que algo que un hijo desea o quiere hacer pueda ser negociable

Sugerencias prácticas para la relación que queremos tener con nuestros hijos.

 

El libro de Jane Bluestein, “Listas para padres, qué hacer y qué no,” nos brinda muchísimos recursos, técnicas e ideas para que usemos para lograr una meta en particular.

Lo que intenta la autora, es ayudarnos a través de gran cantidad de sugerencias prácticas la relación que queremos tener con nuestros hijos. Por supuesto nosotros podemos descubrir y también elegir las ideas o listas que consideramos pueda ayudar a encauzar nuestras actitudes y estrategias como padres. Muchas veces estarán acordes según los objetivos que tratemos de lograr en determinada etapa o según la edad de un hijo, o también en determinado momento de nuestra relación con nuestro hijo.

8 formas o maneras de reaccionar cuando un hijo se equivoca

1. Ayudar a un hijo a ver que sus errores son oportunidades para aprender. Alentarlo a intentarlo otra vez.

2. Si nuestro hijo cometió un error por una falta de comprensión, expliquémosle o volvamos a explicarle lo que necesita saber.

3. Sin criticar o gritar, podemos ayudar a un hijo a concentrarse en lo que intenta lograr, podemos preguntarle…:” ¿Cómo querías que quedara (o resultara) esto?”, “¿Qué debería pasar supuestamente?”.

4. Indicarle qué es lo que debe hacer en una forma diferente la próxima vez. Dejar también a nuestro hijo predecir o adivinar sobre los posibles resultados de un enfoque distinto.

5. Confiar en la habilidad de un hijo para que se de cuenta de su error y que encuentre una solución. Podemos ayudarlo a reconsiderar su enfoque, meta o estrategia, pero evitemos la tentación de reparar el error por él (y evitar que nuestras conductas fomenten la irresponsabilidad en un hijo).

6. No expresar desaprobación o desilusión. En lugar de eso, podemos decirle: “Ah… que interesante” o “¿Eso no es lo que tenías en mente, cierto?”.

7. Describir la situación sin culpar a nadie:” Demasiados dulces pueden hacer doler el estómago a cualquiera”. Es bastante diferente a decir: “Estás enfermo porque comiste mucho”.

8. No gritemos ni avergoncemos a nuestro hijo. No le digamos “estúpido”. Hay una diferencia entre “cometer” un error y ser un error.

Por supuesto hay mas maneras de reaccionar cuando un hijo se equivoca que las que estamos comentando, pero estas que son muy frecuentes o comunes, nos pueden servir para tenerlas presentes en el día, y comenzar a ponerlas en práctica con nuestros hijos.

5 Criterios para hacer que algo que desea nuestro hijo sea negociable

En la vida y mucho más si estamos educando a un hijo, no son negociables. No importa cuánto queramos respetar los deseos de nuestro hijo, ya que sin que lo dudemos, no le permitimos, por ejemplo, que juegue con fuego o que juegue en medio de la calle (porque es peligroso o inseguro) o que lastime a sus amigos o hermanos cuando discute con ellos.

Hay ejemplos muy obvios o extremos y muchas veces algunos que no los son tanto y tenemos que reflexionarlos o poder tener a mano opciones para negociar sobre lo que quiere o desea nuestro hijo.

1. Si lo que un hijo quiere hacer o desea, no representa una amenaza para la seguridad o salud de los demás.

2. Si lo que desea un hijo o quiere hacer no es ilegal.

3. Si lo que un hijo quiere hacer o desea no resulta inconveniente o crea problemas para los demás.

4. Si lo que nuestro hijo desea o quiere hacer, se encuentra en el rango de sus límites aceptables. Es decir, si el deseo no altera las reglas de la familia, por ejemplo, cuando un hijo quiere negociar algo que esta fuera de discusión. También puede ser útil que en estos casos podamos reconocerle su deseo diciéndole a nuestro hijo adolescente: “Se que deseas poder servir alcohol en tu fiesta”… y ante este deseo podemos ofrecerle alternativas en el ámbito de lo que en realidad es negociable; por ejemplo, podemos decirle:” ¿Qué te gustaría servir en lugar de alcohol?”.

5. Es negociable algo también, si es que tenemos tiempo (es importante poder tenerlo) tanto para considerar lo que un hijo nos esté pidiendo y poder ofrecerle opciones, como también para esperar una decisión.

Por supuesto que además de esta lista que nos ofrece este libro, hay más criterios para que lo quiera nuestro hijo sea negociable. Lo importante, y a modo de ejercicio cotidiano, es tener presente opciones de negociación en nuestra relación con un hijo.