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Programa: 12/05/2011

¿QUE SIENTE UN RECIEN NACIDO?

¿Cuáles son sus primeras impresiones y experiencias psíquicas?

 

Sabemos que el bebé al nacer no puede valerse por si mismo. Comparado con el resto de los mamíferos superiores, o con sus crías, está mucho más inacabado e indefenso. Escasamente puede expresar lo que siente, no puede mover su cuerpo de forma voluntaria y su único interés se centra en sentirse cómodo, abrigado y bien alimentado.

¿Cuáles son las primeras impresiones o lo que siente el recién nacido?

Desde los primeros momentos, el bebé tiene características peculiares que lo diferencian de los demás. Por lo general, todo recién nacido percibe la luz, o reacciona de igual manera ante diversos colores, sabores y olores. Parece agradarle el calor, pero los movimientos súbitos y las sensaciones de mucho frio o las luces muy intensas pueden hacer que el bebé comience a llorar. Y también da pruebas de sensibilidad táctil, sobre todo en la cabeza. Y de forma especial, en torno a la boca. Es capaz de mamar, tragar, bostezar, estornudar, tener hipo, volver la cabeza. En resumen; está provisto de ciertos mecanismos sensomotores para reaccionar, pero depende totalmente de las personas que lo rodean para su supervivencia.

Las experiencias psíquicas de estos primeros momentos se pueden imaginar como una serie de sensaciones que se suceden y se superponen. Son sensaciones que provienen de su propio cuerpo como también del mundo exterior; pero para el bebé no existe la diferencia entre lo que sucede en él (por ej.: las contracciones de su estómago) y lo que procede del exterior (la voz de su madre o, incluso, el sonido de la radio). No hay diferencia entre lo que es él, lo que le sucede a el, y lo que no es él y está fuera de él.

También en un comienzo todas estas sensaciones no tienen ningún sentido para él, por que por su falta de experiencia no significan nada. Y son recibidas de forma pasiva, inclusive los movimientos de su propio cuerpo no son dirigidos ni deseados por él, sino sufridos y experimentados como otra impresión más.

Para él no hay ni objetos ni personas; el niño ve, pero posiblemente no sabe lo que ve, e incluso ignora que existen cosas para ver. Siente ciertas impresiones como dolorosas o con un matiz negativo, otras son más placenteras y le van a producir un vago sentimiento de bienestar.

Para cerrar, y que nos quede claro sobre lo que siente un recién nacido, no hay en él emociones ni sentimientos subjetivos que puedan ser verdaderamente catalogados como tales. Además, el recién nacido duerme durante la mayor parte del tiempo, con lo cual estas impresiones son aún más vagas todavía.