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Programa: 23/06/2011

DIFERENCIAS Y DIFICULTADES EN LA PAREJA

Un enfoque cognitivo que ayuda a mejorar la forma de resolver conflictos y tomar decisiones.

 

En su libro “Con el amor no basta”, el Dr. Aaron Beck, presenta un enfoque cognitivo de los problemas de pareja. Vamos a ver algunas sugerencias que plantea el autor para mejorar la forma de resolver conflictos y tomar decisiones.

Lo primero que propone es la importancia de explicar las diferencias, ya que muchas veces los miembros de una pareja se encasillan en posiciones tan opuestas, que parecen incapaces de conseguir siquiera un acuerdo aparente, se aferran a sus propios puntos de vista no pudiendo reconocer o admitir que los deseos y las quejas del otro son también legítimos y validos.

Una vez que se inicia una discusión, cada parte trata de anotarse puntos. No importa quién gana, pero lo que se observa es que el asunto real entre ellos pocas veces se resuelve. Si cada uno se centra a lo suyo, los conflictos subyacentes no cambian. Por eso, al encarar un conflicto lo más importante es lograr clarificar la posición del otro para después ser receptivo a las sugerencias y de esta manera poder enfocar en la cuestión que se está intentando resolver. Una buena forma de clarificar la atmósfera es haciendo preguntas específicas, para poder obtener la información necesaria y no dejarse arrinconar por la provocación del otro.

Entonces la propuesta sería en lugar de suponer que el otro está equivocado, es un egoísta o un caprichoso, hacer un esfuerzo para resolver el problema:

1) Definiendo primero lo que cada uno quiere.

2) Determinando lo específico de las diferencias.

3) Discutiendo hasta generar una variedad de soluciones posibles y eligiendo la solución que más satisfaga a cada miembro de la pareja.

¿Por qué las parejas se enganchan en discusiones que se transforman en batallas campales?

Hay dos clases generales de luchas matrimoniales, dice el Dr. Beck. En la primera, no hay un auténtico desacuerdo entre los cónyuges, pero la manera en que uno habla con el otro y en que se oyen mutuamente, está tan llena de interferencias, que sus mensajes se distorsionan. En la otra clase de discusiones, hay un conflicto real que debe ser resuelto. Desde ya que la mayor parte de las discusiones combinan un conflicto real con una pobre comunicación. Y las peleas se agravan por el hecho de que, al asumir posiciones contrarias, sus perspectivas mutuas y la del problema tienden a polarizarse mucho, haciendo que muchas veces, mínimas diferencias se cargan y se convierten en opuestos aparentemente radicales. Para resolver las diferencias es conveniente determinar qué clase de conflicto está en juego.

Por otro lado algunos desacuerdos son transitorios, lo que hace que puedan resolverse más fácilmente ya que estos deseos no reflejan desacuerdos y gustos básicos, sino diferencias momentáneas. Esto pasa, siempre y cuando no haya fricción en la pareja, ya que cuando la tensión ya existe, las diferencias momentáneas en lo que desea cada uno pueden exagerarse tanto que se convierten en un verdadero conflicto.

También surgen conflictos a raíz de las diferencias en las preferencias de los miembros de la pareja. Todas las parejas difieren hasta cierto punto en las actividades que prefieren. Mientras muchos hombres eligen pasarse el fin de semana viendo deportes por televisión, muchas mujeres prefieren compartir en fin de semana de forma más personal. A medida que un matrimonio madura, se observa como los gustos de la pareja se van asemejando.

Otros temas que son foco de conflicto en la pareja son las diferencias en las actitudes en cuanto a la crianza de los chicos, el manejo del dinero, la división del trabajo, las vacaciones, etc. Un padre, por ejemplo, puede creer que hay que ser estricto con los chicos y la madre favorecer la indulgencia, uno puede considerar que gastar plata es un placer mientras que para el otro es visto como un pecado, uno puede considerar que las vacaciones sin los chicos es un regalo especial mientras que para el otro puede ser visto como una satisfacción innecesaria. Cuando se llega a este tipo de temas específicos, los miembros de la pareja pueden afirmar sus posiciones y defender sus propios puntos de vista o por el contrario intentar ser flexibles, complacientes y mostrarse dispuesto a ceder.

También se observa con mucha frecuencia, como las diferencias básicas de personalidad que en un principio pueden haber atraído a las personas y llevarlos a valorarse positivamente durante los primeros años de la relación pueden llegar a ser una fuente de dificultades a medida que trascurre el tiempo.

A veces las diferencias más insignificantes se hacen enormes por las distintas perspectivas. Cada uno esta tan preocupado por atender a los propios intereses que no perciben soluciones simples para sus conflictos. Las parejas, muchas veces caen en desacuerdos por no poder reconocer que el otro tiene un punto de vista diferente al propio pero también razonable, por eso es importante que siempre intenten ver las cosas desde las perspectivas del otro.

¿Cómo influyen la rigidez o la flexibilidad de los miembros de la pareja?

Algunas parejas que tienen mucho en común, estallan cuando deben tomar decisiones muy simples como las que tienen que ver con el tiempo compartido. Pueden vivir según normas tan rígidas que ninguna solución de sus conflictos parece posible. Sabemos que cuando las personas tienen normas rígidas, es probable que esto haya quedado modelado durante la infancia, ya sea por identificación o rebelándose contra lo que vieron, o bien pueden haber sido producto de sus propios miedos y dudas internas. Cuanto más rígidas son las nomas, es más probable que se basen en miedos y dudas. Tomemos como ejemplo los temas comunes en los que las parejas entran en probable conflicto: división del trabajo, gastos, actividades de tiempo libre, familias, amigos, hijos y sexo. No hay reglas absolutas para decidir cómo debe dividirse el trabajo en la casa. Por ejemplo, la mujer puede suponer que ella debe ocuparse de los quehaceres domésticos y esperar que su marido se haga cargo del mantenimiento de la casa. Sin embargo, puede pasar que como la mujer está más a menudo en la casa cuando pueden venir los plomeros, electricistas, etc., puede resultar conveniente que ella se haga cargo de esas tareas ocasionalmente y aunque al marido le guste cocinar a veces la mujer se aferre al concepto de que es tarea suya como esposa.

Algunas de las normas absolutas tienen que ver con la crianza de los chicos. Tenemos una visión muy diferente de cómo criar mejor a los chicos, como llevar temas como los deberes del colegio, las tareas de la casa, el tiempo libre, los amigos. De hecho, la misma clase de reglas que produce choques entre los padres, puede también producir conflictos entre padres e hijos. En el caso especial de la crianza de los chicos sabemos que se requiere una enorme flexibilidad. No hay dos chicos iguales, lo que funciona bien para uno puede ser contraproducente para otro. Sumado a que cuando un chico crece, ya no sirven las viejas reglas, y las estrategias que una vez fueron acertadas dejan de funcionar. Los padres debemos ser flexibles para cambiar las reglas y técnicas que usamos y para poder hacerlo debemos saber adaptarnos el uno al otro, al modificar las propias reglas.

Miedos ocultos y dudas de sí mismo

Como decíamos, los miedos ocultos y dudas de si mismo entran en acción cuando una persona se aferra rígidamente a un conjunto particular de ideas. Cuando los puntos de vista de una pareja se polarizan se vuelve cada vez más difícil cambiarlos. Cada uno tiende a ver su propio punto de vista como “correcto” y al compañero como equivocado. Estos rótulos puede adquirir un matiz moralista, de modo que uno se percibe a si mismo como bueno y al otro como malo. En realidad las actitudes muchas veces pueden conciliarse como complementarias y no opuestas. Como en el caso en que una madre cuyas reglas de crianza están orientadas hacia la formación del carácter y la disciplina mientras que los del padre apuntan a que los chicos disfruten todo lo que puedan durante su infancia. En este caso sus actitudes pueden complementarse teniendo en cuenta que los chicos necesitan ambas cosas, disciplina y diversión y si los padres pueden ser flexibles para combinar sus objetivos, pueden lograr una buena mezcla.

¿Por que es muchas veces tan difícil transigir?

Por diferentes motivos. Si una persona tiene normas particularmente rígidas, entonces cualquier arreglo significa violar esas normas y por ende hacer algo equivocado. Entre otros significados, transigir puede querer decir ceder, lo cual puede ser visto como perder el control. Otro factor en la inflexibilidad es el endurecimiento de las posiciones que se produce cuando miembros de la pareja tratan de lograr el poder. Puede ser imposible encontrar un arreglo hasta que cada uno llegue a tener una perspectiva fijada e intente comprender la perspectiva del otro. Muchas veces se hace muy difícil cambiar las perspectivas. Es interesante observar que cuanto más convencidos estamos de la validez de nuestra posición, tanto mayor es la posibilidad de que pasemos por alto algo que contradiga nuestras convicciones. En esa situación lo ideal sería tomar la postura “yo podría estar equivocado”.

¿Cómo establecer prioridades en la pareja?

Decidir de quien se respetarán las prioridades en una situación en particular es una cuestión muy delicada. Cuando los cónyuges tratan de ser complacientes, pueden ser malinterpretados y sentirse tratados injustamente. La mayoría de las parejas se dan cuenta de que ninguno de los dos puede lograr que las cosas se hagan siempre a su manera, y que debe haber cierto equilibrio. Sin embargo las decisiones no pueden tomarse sencillamente sobre la base de una formula tan rígida como: “la última vez hicimos lo que vos querías, ahora es mi turno”. En las negociaciones delicadas se deberá tener en cuenta no solo las preferencias del cónyuge, sino también la intensidad de esa preferencia. Para esto conviene que cada miembro de la pareja exponga con que intensidad siente las opciones. Por ejemplo, en lugar de preguntarle a su mujer que le gustaría hacer, el marido podría decir: “Esta noche tengo muchas ganas de ir al cine”. Si la mujer responde “No tengo muchas ganas pero si vos queres te acompaño”, él puede decir: “es realmente importante para mi” o “realmente no es tan importante”. Aunque lo importante es dar una respuesta sincera, porque si lo hace de forma sarcástica o crítica va a empezar a complicar las negociaciones posteriores. Si le dice a su mujer lo que cree que ella quiere oír y no lo que él realmente siente, está enviando un mensaje confuso, incluso su mujer puede interpretar esa ambigüedad como una indicación de que no es sincero con ella, y quizás a partir de ese momento desconfíe de la sinceridad de sus sentimientos en futuras discusiones. (Sabemos que muchas decisiones suponen negociaciones, aunque también observamos, sobretodo en las primeras etapas de la relación cuando los cónyuges están suficientemente sintonizados con los deseos del otro y especialmente interesados en gustarse mutuamente, que estas negociaciones son mucho más sutiles y se llega mucho más rápido a una decisión que satisfaga a ambos).

¿Cómo pueden adaptarse entre si los miembros de la pareja?

Partimos de la base que ninguna pareja tiene un ajuste perfecto. De hecho las diferencias de estilo y de temperamento son muchas veces los rasgos que atraen a las parejas entre si en primer lugar. Sin embargo, esas diferencias que fueron atractivas en un primer momento se pueden convertir en conflictivas más adelante. Cuando los matrimonios maduran, esas diferencias se combinan en la relación haciendo que por ejemplo la impulsividad de la esposa se funde con la necesidad del marido de planificar por adelantado. Pero para poder lograr esa combinación los miembros de la pareja deben reconocer los siguientes puntos:

1) Existen inevitablemente diferencias significativas entre los cónyuges.

2) Debemos aceptar estas diferencias y pasar por alto las asperezas del otro. Cuando las relaciones son tormentosas, muchas características y hábitos, que antes fueron aceptados o que ni siquiera habíamos notado, se convierten en constantes elementos de conflicto-.

3) Cuando esas diferencias se miran desde una perspectiva distinta, siempre se puede encontrar en ellas alguna cualidad atrayente.

4) Sacar partido y provecho de las diferencias fortalece la vida en común.

En las relaciones exitosas, las parejas aprenden a participar en las actividades favoritas del otro y a aceptar las características del otro. En las relaciones duraderas los compañeros incluso llegan a parecerse el uno al otro en sus hábitos y preferencias.