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Programa: 01/09/2011

¿Como influyen los temores y controles de los padres en la autonomia e independencia del hijo adolescente?

Dadas las circunstancias de inseguridad en que vivimos, es un planteo muy complejo, que nos desafía a encontrar maneras para no afectar la autonomía y el desarrollo sobre todo emocional de los hijos.

 

Hablaremos del temor de los padres por la inseguridad, y sobre todo cómo influye en nuestra relación con  nuestros hijos en general y más aún con los adolescentes, que a los 12 o 13 años ya quieren empezar a salir solos, y también con los más grandes que demandan todos los días un poco más de autonomía.

El temor de muchos padres por la seguridad de sus hijos es cada vez mucho mayor en los últimos años,   incluso más que nunca en estos últimos días, y lo vemos en todas las conversaciones tanto en los colegios, oficinas,  reuniones de padres,  y en todos los medios de comunicación.  Estos temores son esperables frente a la gran repercusión que ha tenido y que sigue teniendo la desaparición de chicos,  y también el gran miedo que produce saber que pueden aparecer sin vida.  A esto se suman los robos tan habituales como violentos de  zapatillas,  celulares,  mochilas o billeteras en plena vía pública y que no se denuncian.

Hay un estudio realizado por iniciativa de la Universidad Católica Argentina (UCA) para conocer la evolución del desarrollo humano y social del país,  y que revela un crecimiento de la victimización entre 2004 y 2010: el 30,5% de los hogares tiene por lo menos un integrante que en 2010 fue víctima de un delito ( y la clase urbana es la más afectada).  La sensación de inseguridad es aún más alta.  Mientras el 48,1% dijo que se siente inseguro en el barrio,  el 27,9%,  también se siente así dentro de la propia casa.

¿Cómo podemos entonces manejar como padres este temor y ejercer controles cuando nuestro hijo de 12 y 13 años quiere empezar a salir solo y los mayores demandan más autonomía?  A partir de esto, hay una reflexión para hacernos y es que si extremar las medidas de seguridad influirá de algún modo en la independencia de los chicos cuando crezcan.

Estas dudas no son nuevas para los especialistas que trabajan en el área infantil, pero en los últimos años,  son aún mayores.  Y frente a las circunstancias de inseguridad en que vivimos, está claro que desde el lugar de padres,  es un planteo muy complejo y que nos desafía permanentemente a encontrar alternativas para no afectar  la autonomía y el desarrollo  sobre todo emocional de los hijos.

Es difícil que alguien nos asegure que cuando un hijo adolescente sale a encontrarse con sus amigos o ir a  bailar,  no le pasará nada.  Y ante a esto, aumenta el grado de incertidumbre en los padres.  Más cuando la adolescencia de por si,  es un período difícil para poder controlar las dificultades que pueden tenerlos chicos, y más complejo  aún, es decidir dejarlos o no salir solos, ir a buscarlos o llevarlos a todos lados o que vuelvan con otros chicos.

Está claro que la sensación de inseguridad influyó negativamente porque los padres están más temerosos y tienden a controlar más a los chicos y se ha convertido en un tema de conversación muy recurrente en todos los grupos de padres de chicos adolescentes. Pero a su vez esta sensación de inseguridad, genera más temores y las respuestas a esto muchas veces van a depender del contexto y del lugar donde se viva.  Están los ejemplos de los barrios “cerrados” versus la ciudad,  donde también por la inseguridad se da de crearles a los chicos grandes “burbujas”, por dónde transitar;  barrios,  medios de transporte,  lugares recreativos, etc.  Los chicos hoy a los doce años, no se mueven por los barrios y calles con esa soltura que podían tener los chicos a esa edad,  hace 20  o 25 años atrás.  Los padres hoy, tanto en las ciudades como en zonas suburbanas,  tratan de crear microclimas para sus hijos,  y por ejemplo ante los robos,  se crean los circuitos o corredores “protegidos”  a la salida de los colegios.  Además,  no es un tiempo fácil porque se agregan pautas culturales y valores distintos a los que existían antes.

Con respecto a la autonomía, siempre se valoraron la autonomía o la independencia de los chicos a medida que crecían,  pero eso ahora les resulta muy difícil a los padres imponer pautas y límites.  Y la realidad  muestra que hay muchas más situaciones de riesgo para los chicos que en otras épocas, (donde hay un cambio de la cultura y los valores) y también independientemente de la información de los medios. Tener cuidado  actualmente,  implica estar conectado con la realidad que se vive y tiene que ver con ayudar a los hijos desde chiquitos, a que reconozcan el peligro, se alejen de inmediato y pidan ayuda.

Hoy, es vital explicarles a los adolescentes que tienen que aprender a cuidarse de los peligros de la calle.  Y algo para destacar es que en los chicos hay una naturalidad de tender a agruparse y cuidarse entre ellos, y que tal vez no se veía antes.  También en las recomendaciones de extremar los cuidados, está el llevar y traer a los hijos, u organizarse con otros padres para estar en el área o “zona”, y sobre todo entender que esto no afecta el desarrollo de los hijos.

Es importante que si un padre no sabe qué hacer, es preferible excederse en los cuidados que dejarlos demasiado “sueltos”. Y entender que la autonomía de un chico no se mide por lo que puede hacer solo en la calle sino por su desarrollo emocional. Una buena medida o parámetro para nosotros como padres es por ejemplo,  si le pedimos a un hijo que nos mande un mensaje cuando llega a un lugar,  y no lo hace, entonces entender que nuestro hijo no está todavía en condiciones de manejarse solo en esa situación.