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Programa: 22/03/2012

¿QUÉ ES LA COMPRA COMPULSIVA?

La adicción a las compras está aumentando de manera alarmante en muchos países del mundo. Se trata de un trastorno del comportamiento que suele esconder elevadas dosis de depresión y baja autoestima.

 

La adicción a las compras se considera una enfermedad pese a que oficialmente no está etiquetada como tal. Se trata de un trastorno del comportamiento que generalmente suele esconder elevadas dosis de depresión y baja autoestima.

Es tal el impacto de esta adicción, que en la próxima edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de las Enfermedades Mentales de Estados Unidos (guía para todos los psiquiatras del mundo) se incluirá la compra compulsiva en su listado de trastornos psiquiátricos.

¿Qué ocurre en la mente de un comprador compulsivo?
Para todos los que sufren este trastorno, ir de compras se convierte en una necesidad vital, irrefrenable en la que dejan todo su tiempo y dinero. A cambio ponen en riesgo su economía, sus relaciones personales y familiares y, sobre todo, su autoestima. Los afectados se comportan como las víctimas de otros trastornos que afectan al control de los impulsos, ya que ocultan su problema y mienten.

La compra compulsiva, consiste en el afán desmedido, incontrolado y recurrente por adquirir cosas.

Es una adicción que, si bien en su máxima expresión afecta a pocas personas, es más común de lo que pudiera pensarse. Es la consecuencia de un impulso irreprimible, un acto poco consciente del que después nos arrepentimos, porque compramos cosas poco útiles o gastamos más de lo que podemos.

Se la considera una reacción inadecuada ya que muchas veces, sentimientos de tristeza, rabia, incomprensión, desatención y soledad, encuentran su vía de escape en la compra de artículos no necesarios que nos aportan satisfacción en el momento de su adquisición. Comprando saciamos el vacío que causan la soledad, el tedio, las tensiones y problemas, los disgustos o la incomprensión. Intentando mitigar el dolor, canalizamos nuestro enfado hacia la compra y posesión del objeto. La falta de sentido de nuestra vida, carecer de un horizonte hacia donde dirigirla, el percibirnos inútiles o innecesarios, la tristeza, la apatía, el aburrimiento, una frustración o desengaño, activan en algunas personas el deseo de comprar objetos cuya adquisición no es del todo justificable. Cuando este banal propósito se convierte en costumbre, en necesidad irreprimible, surge el problema.

¿Qué es la compulsión?
La compulsión se caracteriza por impulsividad y ansiedad, y responden a una insatisfacción vital intensa, a la carencia de alicientes o estímulos en nuestra rutina diaria, a la ausencia de actitud crítica y a un alto grado de credulidad y vulnerabilidad ante una publicidad comercial que identifica felicidad, seguridad en uno mismo y bienestar emocional con consumo. Intervienen también otros factores y la inseguridad respecto al propio atractivo físico. La desvalorización y déficit de la autoestima también pueden estar detrás de este consumo irracional.

Cuando el comprar se convierte en necesidad irreprimible surge el problema
En realidad, este comportamiento es el resultado de la insatisfacción personal, de la sensación de tedio y la falta de autocontrol, así como de la ausencia de alicientes, de estrategias de gestión del tiempo libre y de la escasa responsabilidad en el ámbito económico. Además, en los jóvenes se añade su mayor vulnerabilidad ante los mensajes publicitarios, en una etapa vital muy cambiante y marcada por la inestabilidad personal.

¿Por qué se dice que es una adicción?
Una conducta sólo se considera adicción cuando el individuo presenta estos tres rasgos:

1. Tolerancia (necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción).
2. Síndrome de abstinencia (cuando no se puede satisfacer la adicción).
3. Pérdida del control (incapacidad de frenar en el consumo).

La compra compulsiva reúne todas estas características: la voluntad del afectado es casi nula, la satisfacción por la compra realizada deviene efímera y se entra en una espiral de la que difícilmente se puede salir sin la ayuda de un especialista. De todos modos, no es conveniente resolver situaciones de ansiedad comprando cosas poco necesarias o que desequilibran nuestro presupuesto, pero no hay por qué renunciar a comprar lo que nos depara satisfacción si mantenemos el control sobre esta actividad y sus consecuencias.

¿Qué puedo hacer si siento que soy un compulsivo?
Ante todo pensar qué queremos, qué nos pasa, cómo podemos encontrarlo y buscar que alternativas existen distintas de la de ir de compras.

• Puede trata de recuperar viejas aficiones o hobbies o incorporar nuevas.
• Ocuparse de cultivar las amistades.
• Hablar del problema con personas del entorno o aquellas que lo hayan superado.
• Antes de salir de compras puede redactar detalladamente una lista con el propósito de no salirse de ella.
• Comprar con dinero en efectivo.
• Antes de comprar parar y pensar en la utilidad que vamos a darle a aquello que queremos comprar.
• Revisar semanalmente la lista de gastos que hemos hecho y en qué se han producido. Subrayar los gastos inútiles o poco justificados.
• Si algo nos gusta, tratar de no comprarlo inmediatamente, tomarse unos días, comentarlo con alguien y después decidir.

Si aún así siente que ha fracasado o no puede superar su adicción, consulte a un psicólogo.