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Programa: 04/03/2010

La Familia Actual

¿Cómo son las nuevas modalidades familiares?
Características que comparten todas las familias ensambladas
Y los tres tipos de Gobiernos Familiares

 

En los últimos años el concepto de familia tradicional ha ido perdiendo la situación privilegiada que durante tanto tiempo ha tenido. Han ido apareciendo nuevos modelos de relación con lazos de otra índole. Sin embargo y a pesar de esto sigue tan vigente como siempre considerar a la familia como el principal componente de una estructura personal saludable, además de ser el punto de apoyo de cualquier sociedad.

Una característica de la familia actual es su diversidad estructural y dinámica.
Todas las familias son igualmente valiosas cuando cumplen adecuadamente sus funciones nutritivas (afecto, cuidado, protección, alimentación) y normativas (educación y socialización). Las investigaciones actuales demuestran que el grado de satisfacción de las necesidades no depende del tipo de familia, sino de la calidad de la relación que establecen sus miembros entre si.

Dentro de estas nuevas modalidades vinculares, entre las cuales pueden incluirse las familias monoparentales, las binucleares, las uniones de hecho y las parejas del mismo sexo, se ha observado un destacado incremento de las denominadas familias ensambladas que son las segundas uniones con hijos de un matrimonio anterior. Las mismas son más complejas que las familias tradicionales por implicar más vínculos y personas involucradas, y diferentes en múltiples aspectos: los roles de cada uno, las pautas de convivencia, el manejo de la disciplina, la administración del dinero, etc. Las investigaciones demostraron fehacientemente que constituyen familias absolutamente viables, cuando sus pautas de funcionamiento se corresponden con su estructura particular.


•El 80% de quienes se separan se vuelven a casar o unir.
•La mayoría de estas personas son progenitores, por lo que conforman familias ensambladas.
•Un número importante de estas personas se vuelven a casar o unir dentro de los 4 años subsiguientes a su separación, por lo que los temas de separación y ensamble se mezclan, dificultando ambos procesos.
•Las relaciones entre los miembros de las familias ensambladas no se dan espontáneamente como ocurre en las familias del primer matrimonio. Estas relaciones deben construirse “ladrillo a ladrillo” y todo el proceso de integración lleva de 4 a 7 años.
•La tasa de divorcios de las familias ensambladas supera la de los primeros matrimonios. En un notable número de casos el fracaso matrimonial se relaciona con el desconocimiento de la pareja acerca de cómo debe funcionar s u nueva familia y tratan de hacerlo con las reglas de la familia tradicional.

El período de acomodación que toda pareja tiene al inicio del matrimonio, cuando aún no han llegado los hijos, en estas familias está ausente. Desde el primer día coexisten la pareja y los hijos, cada uno con sus expectativas, sus necesidades y sus incertidumbres. Cada uno con sus historias y costumbres diferentes.

Todas las familias ensambladas tienen una historia de numerosos cambios y pérdidas, ya sea por la muerte de un cónyuge o por la separación marital.

Uno de los grandes desafíos a los que se ven enfrentadas estas familias es lograr una armoniosa relación con el otro progenitor de los hijos. Lo más saludable es que los hijos puedan circular tranquila y libremente por sus dos hogares, y que no se sientan atrapados en fuertes “conflictos de lealtades”.
La adaptación e integración de los hijos a la nueva familia conlleva un proceso complicado y prolongado en el tiempo.

Una de las expectativas más frustrantes para quienes inician esta nueva vida, suele ser la creencia de que rápidamente se establecerá un vínculo muy afectivo entre los hijastros y el padrastro o la madrastra bajar las expectativas y concientizar a la familia respecto al tiempo y las vivencias que toda relación requiere para estrechar vínculos.
Por todas las características mencionadas y algunas otras más, las familias ensambladas constituyen un fenómeno complicado, y esto hace que requieran mucho tiempo para que sus miembros lleguen a conocerse, a generar lazos positivos y construir una historia compartida.

Características que comparten todas las familias ensambladas:
- Todas provienen de una pérdida, ya sea una muerte o un divorcio, ambas situaciones implican atravesar un duelo.
- Los hijos preceden a la pareja.
- Hay diferentes constelaciones dentro de las familias ensambladas: Uno de los dos puede no tener hijos, ambos pueden tenerlos, pueden convivir con los hijos de ambos o solo con los de uno de los cónyuges, la pareja puede también tener hijos propios.
Por lo general a esto se suman mitos que interfieren en su proceso de integración, por ejemplo:
- Creer que inmediatamente se logrará el ensamble, siendo la realidad que este es un proceso que llevará de 4 a 7 años.
- El amor hacia los hijos del cónyuge será instantáneo, por el solo hecho de amarlo a él/ella. Pero esto no es algo mágico, los vínculos deben construirse.
- Creer que la familia funcionará mejor si los hijos no visitan al progenitor con quien no viven, o si éste está muerto. En ambos casos el fantasma ocupará el espacio vacío y sobrevendrá la idealización.
- Las madrastras y padrastros no son confiables. Pueden ser tan buenos o malos como pueden serlo los padres.
Del afianzamiento del vínculo de la pareja y de su solidez depende la integración del resto de los integrantes. Es indispensable que tengan claro cuál es el proyecto de vida en común, sus expectativas con respecto a la relación, los criterios de crianza de cada uno y de que manera manejarán el tema económico. Para todo esto, es necesario que aprendan a negociar para poder así conciliar diferencias. Cabe aclarar, que aprender habilidades para resolver problemas, comunicarse con claridad, y estar comprometidos con un objetivo común, harán que disminuya el stress al que se encuentran expuestos.
Algunas recomendaciones para ayudar a una mejor integración y pertenencia en esta nueva estructura familiar:
Los vínculos se irán construyendo para lo cual que es necesario ir creando una historia compartida.

•Es recomendable:
Generar espacios para que los niños tengan la posibilidad de expresar sus sentimientos, escuchar sus opiniones, sus sugerencias, integrarlos a las actividades de la casa, brindarles confianza, reconocimiento y aprobación ante su colaboración, reservar un tiempo o bien realizar alguna actividad exclusiva a solas con cada uno.
•Asegurarles que el amor hacia ellos no varía y que el amor por el cónyuge es diferente, hablar del divorcio anterior tantas a veces como los niños lo soliciten, cosa que seguramente se repetirá a medida que van creciendo y modifiquen su comprensión. Que quede claro que no han sido causantes de la separación.

•“Habilitarlos” a mantener sentimientos positivos hacia ambos progenitores, así como permanecer ambos padres involucrados en la crianza, sostener una relación frecuente y consistente y permitirles disfrutar en ambos hogares, redundará en una mejora en su autoestima y a mantener su confianza en las personas.

•Respecto a la disciplina, lo ideal a alcanzar, sería que todos los adultos a cargo, formen una “coalición parental”, o sea que los niños puedan percibir que hay acuerdos en las cuestiones de fondo, conformar una sociedad para la crianza sin contradicciones ni descalificaciones, a fin de mantener la autoridad, enseñando a los niños a responsabilizarse por sus conductas, y a comprender la diferencia entre ésta (que puede ser constructiva o destructiva) y los sentimientos (que no son ni buenos ni malos). Y si bien puede necesitarse poner límites a los primeros, la comprensión es el mejor camino en cuanto a los segundos.


•Establecer reglas claras y que puedan cumplirse, buscando más que el control, el aprendizaje. Ser con los hijos tanto de uno como del otro cónyuge, respetuosos y justos.

•Ser flexible a los cambios, hacer cosas nuevas, modificar actitudes y aprender a escuchar sin descalificar, aunque no se concuerde con su punto de vista, sin interrumpir y sin prejuzgar. Negociar para lograr acuerdos, y para que esto sea exitoso y sea posible, es necesario resolver los conflictos a partir de conseguir que ambas partes satisfagan sus intereses (ganan todos). Para poder ganar hay que estar dispuesto a ceder algo, aceptar que no hay una realidad, hay realidades que vamos construyendo de acuerdo a nuestra historia, nuestros valores y creencias, por lo tanto, cada cual tendrá su punto de vista, que podrá ser compartido o no pero debe ser tenido en cuenta como otra posibilidad, solo así se podrán lograr significados compartidos.

Gobiernos familiares

Ricardo Levy describe tres organizaciones familiares en función de la organización política preponderante entre sus miembros:

La familia dictatorial: Es un sistema que se estructura en torno del poder que ejercen uno o más de sus miembros de manera arbitraria, tiránica y absoluta, avalado y sostenido por los otros integrantes bajo sometimiento. El ejercicio despótico de la autoridad se configura en autoritarismo. Las órdenes, los hábitos y la disciplina son inflexibles, y los límites funcionan bajo presión con crueles castigos ante la trasgresión.

La dictadura de los adultos sobre los chicos genera diversas inhibiciones, es represiva y cercenante de sus posibilidades, y según como el niño interprete su actitud, promueve en el sentimientos de desconfianza básica, inseguridad, promueve en él sentimientos de rencor, culpa y terror al castigo, determinando el camino de un niño rígido, frustrado y futuro represor.

La familia anárquica, es aquella donde reina el desorden y la confusión por debilidad o inconsistencia de una figura de autoridad. La falta de un dirigente organizador que establezca orden y un método da lugar al ejercicio de una libertad sin límites. En esta casa no hay ninguna disciplina, la rutina no existe, no se instalan hábitos y por lo tanto nada es previsible.

Los niños de este tipo de sistema familiar crecen sin un modelo claro, sin guía, sin contención. Son dominados por la confusión, la desorientación, la incertidumbre y la ansiedad. Tienen dificultades para elegir su camino, construir su futuro, adaptarse socialmente y definir su identidad. Su sufrimiento esta marcado por sentimientos de soledad, desamparo y vacío.

La familia democrática, es un sistema con un equilibrio dinámico, en el cual los gobernantes de la familia regulan el accionar de los gobernados y a su vez, el comportamiento de estos últimos, regula la estabilidad de quienes gobiernan/Se aspira a un ideal de respeto mutuo, disenso ideológico, derecho a sentir, libre expresión y participación activa, dentro de un encuadre donde no solo se comparten derechos sino también deberes, configurándose una libertad con limotes/Existe flexibilidad suficiente como para que todos puedan dialogar, opinar y protestar, la reflexión permite reconocer un error, renegociar y reparar.

Cuando una familia tiene un verdadero estilo democrático, fundado solidamente en los medios para instrumentar la autoridad compartida entre los padres, estos se sienten capaces de resolver problemas y los hijos se suelen sentir más apoyados, cuidados y guiados y seguros, pueden confiar más en si mismos para enfrentar dificultades, elegir entre diferentes alternativas y sufrir altibajos sin perder su sentido de identidad.