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Programa: 08/04/2010

¿A qué se llama acoso escolar o Bullying?

Un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo de un tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes.

 

¿Qué elementos se tienen que dar para que exista acoso escolar?

-Una víctima que es atacada por un matón o grupo de acosadores.
-Un desequilibrio de fuerzas entre el/los acosador/es y la víctima que lleva a ésta a un estado de indefensión.
-Una acción agresiva que se produce de forma reiterada en el tiempo.

Tres partes participan del acoso escolar (Triángulo del Bullying)

1. Los acosadores.
En general, los acosadores suelen ser fuertes físicamente, impulsivos, dominantes, con conductas antisociales y poco empáticos con sus víctimas.

Se pueden distinguir tres tipos de acosadores:

1. Acosador Inteligente: Es aquel que con buenas habilidades sociales y popularidad en el grupo, es capaz de organizar o manipular a otros para que cumplan sus órdenes. En definitiva, es aquel que es capaz de enmascarar su actitud intimidatoria.

2. Acosador Poco Inteligente: Es aquel que manifiesta un comportamiento antisocial y que intimida y acosa a otros directamente, a veces como reflejo de su falta de autoestima y de confianza en sí mismo. Gracias a su comportamiento de acoso consigue su rol y status dentro del grupo, por lo que puede atraer a otros.

3. Acosador Víctima: Es aquel que acosa a compañeros más jóvenes que él y es a la vez acosado por chicos mayores o incluso es víctima en su propia casa.

2. La víctima.

3. Los espectadores.

Tipos de acoso

Acoso Físico: Empujones, patadas, zancadillas, golpes, etc. Se da con más frecuencia en la etapa de Primaria que en Secundaria.




Acoso No Físico

- Acoso Verbal: Cargadas e insultos, llamadas o mensajes telefónicos ofensivos, propagación de rumores falsos...

- Acoso No Verbal: Incluye desde gestos agresivos y groseros hasta otras estrategias para ignorar, excluir y aislar a la víctima.

Conducta que adopta un niño que sufre el acoso escolar

El niño víctima de acoso escolar no suele contarlo a sus padres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. Sentimientos como la vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el niño sufra las agresiones en silencio.

Por eso es muy importante que los adultos sean capaces de ponerse en guardia ante determinadas conductas que pueden darnos pistas de que está siendo víctima de algún acosador escolar.

La primera alarma debe saltar cuando observamos un cambio importante en la conducta habitual del niño. Por ejemplo, un niño locuaz que se vuelve callado u otro alegre y jovial que parece triste y deprimido. Es a partir de un cambio de estas características y que dura algún tiempo cuando debemos empezar a contrastar algunos otros síntomas alarmantes:

Cambios en el estado de ánimo: parece triste.
Se muestra extraño y huidizo.
Parece nervioso; estado que se refleja en miedos nocturnos, micción en la cama, tics nerviosos, irritabilidad, etc.
Se muestra distraído, absorto en sus pensamientos
Finge enfermedades o intenta exagerar sus dolencias
Presenta moratones, heridas, etc.
Rehúsa ir a la escuela, expone objeciones varias, simula malestar.
Falta al colegio y da explicaciones poco convincentes cuando se le pregunta el porqué o adónde fue.
No tiene amigos para su tiempo de ocio.
Otras conductas de la víctima y cómo ayudarla

- Muchos niños que sufren acoso en el colegio, no lo cuentan a los adultos, ni a sus profesores ni a sus padres. Por eso, si éstos tienen alguna sospecha de abusos de compañeros, deberían hablar con el niño. Se le podría preguntar de manera indirecta quién es el matón de la clase, con quién se mete o a quién pega, etc.

- Si un niño se queja de acoso, debemos creerle. Le pediremos detalles de la situación y llevaremos un registro o diario de lo que nos vaya contando.

- Aunque el niño nos pida que no se lo contemos a nadie porque teme que pueda ser peor, debemos dejarle claro que vamos a hablar con los profesores en privado para que pongan fin a esa situación.

- No debemos culpabilizar en ningún sentido al niño por lo que le está sucediendo. El es sólo una víctima de la situación.

- No tratar este asunto ni con el niño acosador ni con sus padres. Este tipo de actuaciones “directas” suelen empeorar las cosas.

- Tampoco es buena idea el pedir al niño que se defienda o que devuelva los golpes, ya que por lo general el “bully” suele ser más fuerte, además de que la pelea le puede servir de justificación para continuar el maltrato.

- Lo más urgente que debe hacer es pedir una entrevista al tutor de su hijo. La escuela debe conocer la situación como punto de partida para solucionar el problema y evitar que vuelva a presentarse en el futuro.

- Apoye a su hijo. Pase más tiempo con él, dele confianza, anímelo a expresar sus sentimientos, dele la posibilidad de colaborar para sentirse útil, etc.

- El niño debe tener claro que debe pedir ayuda cuando le amenacen y debe contar al adulto cualquier agresión o episodio de acoso que sufra.

- Ayúdele a aprender estrategias para afrontar el acoso. Puede jugar con él a hacer una representación ó “role playing” de una situación de acoso, enseñándole cuál sería la mejor manera de reaccionar, y luego que él la practique. Por ejemplo, debe tener claro que ante una amenaza de robo con intimidación es preferible dar lo que le pidan a que le hagan daño físico.

- Si usted no es capaz de ayudarle en ese sentido, puede recurrir a un psicólogo.


LAS CIFRAS DE UN FENOMENO

1 de cada 3 adolescentes de entre 12 y 16 años se ve involucrado –como agresor o como víctima- en situaciones de abuso.

En Estados Unidos, el 40% de los niños y adolescentes estuvo vinculado a casos de bullying (como agresores o agredidos, o ambas cosas).

En España, lo padece un 25% y es más frecuente entre los niños de primaria. Y un 16% de los encuestados reconoce haber acosado a compañeros.

Afecta a niños de ambos sexos, aunque es algo más frecuente entre niños varones (27 % frente a 21%).
La manera de actuar y el estilo educativo de padres y educadores son primordiales tanto en la prevención como en la detección precoz y freno de dicho fenómeno.

En el momento en que se produzca cualquier situación de maltrato hay que actuar con rapidez y contundencia, siguiendo un plan prefijado que involucre a toda la comunidad educativa, incluidas las familias y otros agentes externos como trabajadores sociales, psicólogos.

Es necesario diseñar actividades dirigidas a la víctima, a los agresores, a los espectadores, con el grupo, con las familias y con la comunidad educativa.