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Programa: 22/04/2010

Díada mamá-bebé

Cómo brindarle al bebé la atención y el contacto que necesita durante los primeros dos años de vida.

 

Los niños pequeños son seres fusiónales, esto significa que la emoción de la mamá esta conectada con la emoción de su bebé. Por eso se habla de la díada mamá-bebé, bebé-mamá. Donde ese bebé necesita de la mirada exclusiva del ser que lo materna.

Sabemos que los bebés no pueden sobrevivir sin el cuidado permanente de un adulto. Asimismo, para poder construir sanamente su ser emocional, necesitan que la persona que cuida de ellos les permita esa relación totalmente unida, como si fueran uno en lugar de dos. Este estado de fusión se prolonga hasta los dos años aproximadamente. En esta etapa el rol del padre es el de sostener emocionalmente a esta díada, que sostenga y contenga en su emoción a la mamá para que esta pueda sostener y contener en la emoción a su bebé. También es importante que el papá proteja este estado de fusión entre madre e hijo, que cuide el nido, que colabore para que la mamá tenga resueltas todas las otras tareas, para así poder ocuparse del bebé. En aquellos casos en los que el padre no pueda estar presente el rol de sostenedor emocional puede ejercerlo otra persona que acompañe a la mamá en la crianza del bebé.

Las tareas domésticas y la crianza de niños pequeños no tienen nada que ver entre sí. Cuando una mamá esta dedicada a las tareas domésticas, no puede atender bien a las necesidades del bebé que son el poder tener una comunicación intensa, mucho contacto corporal y alimentación a demanda, esto es cada vez que lo pida, y cuando el bebé duerme la mamá esta tan cansada que lo ideal sería que descansara un rato antes de tener que volver a atender a su bebé.

¿Qué pasa cuando nos pasamos el día resolviendo problemas, ocupándose de las tareas domésticas, atendiendo el teléfono, etc.…? Lo que sucede es que cree que ha pasado todo el día con los chicos, pero prácticamente no les hemos dado una MIRADA EXCLUSIVA. Como consecuencia aumenta la demanda de los bebés, los adultos nos cansamos más, nos enojamos porque en realidad no entendemos bien que es lo que está pidiendo ese bebé.

Para esto una estrategia para todas aquellas mamás que no les queda otra que ocuparse de todo es tomarse 20 minutos por día para estar con ese bebé, sentada a su lado, sin hacer otra cosa que estar con él, mirarlo, jugar o simplemente estar. Esta práctica sirve para afianzar el vínculo para el buen crecimiento del bebé. Los niños chiquitos necesitan que estemos con ellos, conectadas con lo que les está pasando y con lo que están sintiendo.

Otra tarea importante para la mamá es ir decodificando lo que su bebé va sintiendo e ir contándole con palabras estos sentimientos al bebé. También es importante que le cuente las cosas que le pasan a ella, que pueda compartir con él sus sentimientos para ayudarlo a crear una estructura emocional sólida.

A partir de los dos años el papá cumple la función de ser el SEPARADOR EMOCIONAL, que separa a esa mamá del bebé y lo conecta con el mundo. En el caso de no haber un papá, la mamá puede comenzar a separarse emocionalmente del bebé a través de un trabajo u otra ocupación o actividad. La separación emocional completa recién se logra en la adolescencia.