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Programa: 22/04/2010

¿Cómo demostrarles a nuestros hijos que los amamos?

A través del verdadero encuentro y la seguridad psicológica ayudamos a nuestros hijos a construir una autoestima elevada

 

Si preguntamos a un padre que espera para su hijo en la vida, una de las respuestas más habituales es “espero que sea feliz”, puede agregarse, que tenga confianza en si mismo, que pueda establecer relaciones significativas y constructivas con los demás, que sea exitoso en el estudio y el trabajo, pero por sobretodos las cosas lo que nos preocupa es de que manera ayudarlos para que sean felices. Hoy sabemos que los niños que tienen más posibilidades de triunfar en aquello que se proponen son los que poseen una autoestima elevada.

¿Qué es una autoestima elevada?

Es tener respeto por uno mismo, sentirse valioso (esto es poder manejarme a mi mismo y manejar lo que me rodea con eficiencia. Saber que tengo algo que ofrecer a los demás) y digno de ser amado (sentir que importo y que tengo valor porque existo). ¿Cómo se consigue? Ayudando a nuestros hijos a que se sientan amados por nosotros, esto es ser capaces y eficaces en comunicar lo que sentimos por ellos.
Para esto es necesario que sepamos que es el amor positivo y cómo se trasmite: El amor que nutre es un interés genuino que consiste en valorar al niño por el solo hecho de que existe. Se da cuando vemos a nuestros hijos como seres especiales y queridos aún cuando tal vez no aprobemos todo lo que hacen.

¿Cómo trasmitirlo para que nuestros hijos se sientan amados?

El amor se manifiesta cuando brindamos verdaderos encuentros y seguridad psicológica.

El verdadero encuentro es atención concentrada. Es atención especialmente intensa que nace del compromiso directo y personal. El contacto vital implica estar íntimamente abierto a las cualidades particulares y exclusivas de nuestro hijo. Ellos saben cuando les prestamos atención y también saben cuando no. Los niños son extremadamente sensibles al grado de atención concentrada que reciben. La llamemos atención concentrada, compromiso directo o estar por completo, esta es una cualidad que da paso al amor, nutriendo el auto respeto en sus raíces porque le dice “me interesas”.

Por su parte la falta de encuentro deriva fácilmente en mensaje negativo. El distanciamiento habitual se siente como falta de interés, que proviene de la indiferencia. El niño no puede sentirse valorado por padres que se encuentran siempre absorbidos por sus asuntos.

El compromiso directo y personal le trasmite: “Estar con vos es importante para mi. Y desde su lugar de receptor el niño llega a la conclusión: “debo de importarles ya que mis padres se toman tiempo para ocuparse de mi”

El compromiso profundo de estar en todo nos impide estar aquí por completo. Son pocas las personas que viven el presente con atención concentrada. Encerrados en el pasado o concentrados con el futuro, no nos conectamos con el presente. Tratamos de estar en todas partes al mismo tiempo, y así, en cierto sentido, no estamos en ninguna.

¿Cómo practicar la concentración?

Practiquemos el estar por completo con nuestro hijo. Estemos totalmente con él, aunque fuere solo por instantes. Liberémonos de todo lo que hay alrededor y tratemos de mirarlo con nuevos ojos, volvamos a examinarlo con ojos que ven, oídos que oigan y el máximo de nuestra atención. El mantenernos abiertos a nuestros hijos es una habilidad que puede transformarse en hábito.

¿Con que frecuencia necesitan los chicos el encuentro?

Cuanta mayor frecuencia tanto mejor, pero el encuentro constante es innecesario. Por lo general no nos sentimos no queridos ante cualquier falta de atención exclusiva. Lo que nos hace sentir que no tenemos importancia para el otro es el hecho de que ese otro nunca tenga tiempo para nosotros. Cuando los niños sienten periódicamente nuestra presencia sincera, pueden tolerar los momentos en que nuestra atención se encuentra lejos de ellos.

Como estuvimos viendo el encuentro verdadero es un potente factor de trasmisión de amor a los niños, y lo es combinado con otro ingrediente que es la SEGURIDAD PSICOLOGICA.

Antes de referirme a este otro factor me gustaría que hagamos una aclaración:
Ningún padre provee un clima constantemente seguro a todos sus hijos y en todo momento, porque el padre perfecto sabemos que no existe. Todos tenemos deficiencias y limitaciones personales que muchas veces afectan a quienes amamos. La vida en el ámbito de la familia inevitablemente lastima. Pero por suerte, la mayoría de los niños no es exageradamente frágil, sus heridas psicológicas sanan y ellos se recuperan. Existen también factores internos que impulsan a desarrollar su autorrespeto y ellos lo hacen con solo ofrecerles un mínimo de oportunidades.

Volviendo a la seguridad psicológica, podemos decir que la base de la seguridad es la confianza y la confianza se construye de diferentes maneras.

Algunas recomendaciones para crear un clima de seguridad podrían ser: que le haga saber a su hijo cuando se va, adonde va y cuando va a regresar; que evite las sorpresas súbitas y desagradables; prepárelos de antemano cuando van a exponerse a alguna situación nueva o estresante y no les prometa lo que no pueda cumplir.

También es importante para que los chicos confíen en nosotros, que evitemos los mensajes mezclados, donde las palabras se contradicen con el lenguaje corporal, ya que los confunden y los desorientan. Este tipo de mensajes crean un clima de códigos y máscaras que enseñan a desconfiar, y llevan al niño a interpretar ambiguamente sus propias inquietudes personales. Un ejemplo del fracaso de las falsas fachadas, es decir del enmascaramiento de los sentimientos lo constituyen los hogares sobre tolerantes, estos son aquellos donde la actitud de los padres es “todo lo que quieras, mi amor”, aún cuando internamente no lo sienten de esa manera. Esto es, ocultan sus sentimientos con palabras falsas, pero el resentimiento que les genera se manifiesta a través de expresiones tensas como sarcasmos, ironía o sonrisas forzadas.

Por eso para que el niño pueda confiar es necesario que aquellos que lo rodeamos podamos manifestar nuestros sentimientos de manera abierta y sincera. Podemos decir que el ingrediente mas importante de toda relación positiva es la HONESTIDAD. En este punto lo importante no es ser totalmente abierto en todo momento, lo cual sería hasta inadecuado, uno debe decidir cuándo, dónde, con quién y en qué medida es apropiado compartir su mundo interior, pero sea cual fuere la decisión seamos honestos con nuestras reservas, no las enmascaremos.

Los niños necesitan contactos vitales con gente real y no con robots. Como seres humanos tenemos sentimientos de todo tipo: debilidad, desaliento, preocupación, fatiga y confusión. Nuestro ejemplo les muestra que los sentimientos son legítimos y si como padres asumimos nuestras debilidades y nuestra humanidad evitamos que nuestros hijos oculten las suyas.

Todo niño necesita tener la segura convicción de que puede creer en lo que sus padres dicen y que puede depender de ellos en cuanto a que le brindarán ayuda para la solución de sus necesidades físicas y emocionales.