volver>>
 

Programa: 22/04/2010

Pre-Adolescencia

¿Cómo ayudar a los preadolescentes a aprender obediencia a través de su relación con nosotros?
¿Cuáles son algunas formas de disciplinar con amor?

 

Jill Rigby en
educar hijos respetuosos en un mundo irrespetuoso, brinda buenos ejemplos y
recursos para esta etapa.  Ella lo llama edad intermedia y la amplia un poco, 
pero aquí vamos a tomar los años que van de los 8-9 a los 12 años



Los chicos que han desarrollado la confianza en sus primeros años y obtuvieron
una sensación de seguridad en los años en que eran chiquitos se encuentran en
condiciones de dominar el objetivo evolutivo de la pre adolescencia,  que es
la obediencia.



La obediencia, que es algo crítico en esta etapa ya que los chicos empiezan
a salir de la frontera de la familia,  es una respuesta aprendida... No nacemos
con una disposición natural a obedecer,  muy por el contrario,  nacemos con la
inclinación a desobedecer.



¿Qué hace,  entonces que los niños obedezcan a sus padres? ¿Qué método de
instrucción ayudará a que nuestros hijos aprendan obediencia?....SU RELACION
CON ELLOS
.



Durante esta etapa nuestro hijo desea saber si nosotros realmente lo amamos,  y
ellos nos pondrán a prueba acerca de esta cuestión, una y otra vez.



Los
preadolescentes necesitan desesperadamente que los amen
. Esta es una ampliación de la necesidad de pertenencia que
les sucede siendo más chicos.



Nosotros
somos los que vamos a satisfacer la necesidad que se esconde detrás  la pregunta
¿Realmente me amas? Porque los chicos obedecen a la persona que los ama.
 Si nuestro hijo en esta etapa no sabe que lo amamos,  buscará  tal vez en
lugares equivocados alguien que si lo haga.



Hay que recordar que la desobediencia de un preadolescente es, con frecuencia, 
una forma de poner a prueba su amor por él.  Es muy probable que un niño de 10
años no pregunte por medio de palabras  ¿Realmente me amas? En lugar de
esto preguntará con sus acciones.



¿Cómo podemos hacer entonces nosotros como padres para hacerles saber que
realmente los amamos durante esta etapa intermedia y cultivar la obediencia en
vez de la desobediencia?   



Hay algunas maneras,  por ejemplo:




Escuchar a nuestro hijo

no meramente, sino con todo nuestro ser,  ojos oídos, y corazón. De la misma
forma que cuando el tenía 3 años y necesitaba que lo miremos,  nuestro hijo en
esta etapa necesita que cuando habla lo escuchemos. Y cuando estemos muy
cansados para escuchar,  tratar de hacerlo de todas formas. Si escuchamos cuando
tiene 9 años,  seguramente él obedecerá cuando llegue a los 16.



Decirle
no a nuestro hijo,

 cuando un “no” sea mejor que un “si”.  Cuando amamos a nuestro
hijo lo suficiente para decir “no” estamos demostrando que nos preocupamos por
quienes ahora  y por quien se va a convertir.



Hay también formas  de disciplinar con amor  por ej.:




Hablar con voz firme,  sin sarcasmos
.
 El sarcasmo transmite desagrado, no amor.  El uso del sarcasmo le enseña a su
hijo a utilizar esa misma modalidad con nosotros en la adolescencia.



Decir a
nuestro hijo” Te amo demasiado para permitir que…”
  Vayas a una función de trasnoche con tus amigos,  o vayas a
una fiesta donde no haya padres presentes,  o seas irrespetuoso con tu hermana”.



No retar,
pero si corregir el error
…Nosotros
conocemos las palabras que aun hoy los atormentan de nuestra infancia, como ¿Por
qué no eres bastante inteligente para escuchar? o  “No me importa lo que vos
pienses”.  En lugar de esto podemos corregir y decir sé que eres inteligente y
por eso sé que podes elegir escuchar.  Cuando elijas escuchar,  hablaremos”.  O
podemos decirle a nuestro hijo:”  Entiendo tus argumentos, pero no permitiré que
pases la noche en cas de tu amiga sin llamar primero a tus padres”. “Tu eliges”



Por
supuesto no salirnos en lo posible de las casillas o perder los estribos
...
Podemos contar hasta 500? Y decirle contaré hasta tanto…y en voz alta,  y tal
vez nuestros hijos para no escucharnos contar, prometan calmarse!



Convertir
una situación negativa en una positiva
.
Recordarle a nuestra hija que es inteligente o muy talentosa o está demasiado
crecida para actuar de manera inapropiada.



Nuestro hijo de edad intermedia estará seguro del amor que les damos cuando
también escuchemos sus divagaciones.  Los chicos aceptarán la disciplina cuando
esta venga de nuestro corazón.  Y también necesitan saber que no solo los
amamos,  sino que sus padres son auténticos.  Debemos ser personas
auténticas, en las que ellos puedan confiar más que en los demás.  Es más
probable que nuestro hijo preadolescente obedezca si satisfacemos su necesidad
de amor y autenticidad.