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Programa: 29/04/2010

Duelo y pérdida en la infancia

¿Como acompañar a un niño que ha perdido a un ser querido?

 

Ser completamente honesto con el niño:

Incluso los niños más pequeños, son sensibles a la reacción y el llanto de los adultos, a los cambios en la rutina de la casa, a la ausencia de contacto físico con la persona fallecida, se dan cuenta que algo pasa y les afecta. El niño puede y debe percibir que los adultos están tristes, o que lloran, que lo sienten tanto como él.

Cuándo y cómo dar la noticia:
Aunque resulte muy doloroso y difícil hablar de la muerte con el niño, es mejor hacerlo lo antes posible. Buscaremos un momento y un lugar adecuado y le explicaremos lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras.

Explicar cómo ocurrió la muerte:
Hacerlo con pocas palabras. El niño puede tener miedo de morir ante cualquier enfermedad banal, por lo que es importante recalcarles que las personas sólo se mueren cuando están muy enfermas, y tienen una enfermedad que muy poca gente tiene. Es caso de accidente, podemos decir que quedó muy malherido, que los médicos y las enfermeras hicieron lo posible para "arreglar" el cuerpo, pero que, a veces, está tan herido o enfermo que las medicinas no le pueden curar.

¿Qué podemos decirles si nos preguntan, por qué?
¿Por qué ha muerto? ¿Por qué a mí? Son preguntas difíciles de responder. No pasa nada por decirles que nosotros también nos hacemos las mismas preguntas, o que sencillamente no sabemos la respuesta. Es bueno se sepan que todos los seres tienen que morir algún día y que le ocurre a todo el mundo. Los niños en su fantasía pueden creer que algo que pensaron, dijeron o hicieron causó la muerte. Debemos decirle que no ha sido culpa suya.

Con respecto a las creencias religiosas, es importante responder desde las propias; sin embargo es posible agregar la idea de que hay otras personas que creen en otras cosas. Si la persona que responde no es creyente, sería importante explicar qué es Dios de todos modos, ya que escuchará mencionarlo y gracias a los elementos que pueda aportarle construirá su propia opinión.

Para los niños menores de 5 años
Debemos ser pacientes para explicarle una y otra vez lo ocurrido y lo que significa la muerte. Los niños de estas edades se toman todo al pie de la letra. Es mejor pues decir que ha muerto, que usar expresiones como "se ha ido", "lo hemos perdido", "ha desaparecido", "se ha quedado dormido para siempre", "Se ha marchado de viaje", "Dios se lo ha llevado”...Estas expresiones pueden alimentar su miedo a morir o ser abandonados, y crear más ansiedad y confusión.

Para que el niño entienda qué es la muerte, suele ser útil hacer referencia a los muchos momentos de la vida cotidiana donde la muerte está presente: en la naturaleza, muerte de animales de compañía...

Permitirle estar cerca nuestro, sentarnos a su lado, sostenerlo en brazos, abrazarlo, escucharle, llorar con él. Podemos también dejar que duerma cerca, aunque mejor en distinta cama.

Puede ser adecuado también buscar momentos para estar separados: dejarle sólo en su habitación, dejarle salir a jugar con un amigo… Si es necesario, tranquilizarle diciéndole que estaremos ahí por si nos necesita.

El niño intuye enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias en la familia. Es bueno decirle que, aunque estamos muy tristes por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible.

El niño puede temer también ser abandonado por el familiar sobreviviente. Asegurarle que, aunque está muy afectado por la pérdida, se encuentra bien y no le va a pasar lo mismo.

Con frecuencia, lo que más ayuda a los niños frente a las pérdidas, es reencontrar el ritmo cotidiano de sus actividades: el colegio, sus amigos, sus juegos familiares, las personas que quiere. También es importante garantizarle el máximo de estabilidad posible.

También es bueno que les aseguremos que vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos. Trasmitirles que aquellas personas que fueron importantes para nosotros seguirán acompañándonos en los recuerdos, con sus dichos y sus costumbres.