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Programa: 29/04/2010

Sucesos traumáticos

¿Cómo podemos estimular a los adolecentes para que aprendan las habilidades necesarias para afrontar problemas o traumas?

 

¿Por qué es tan importante la prevención? Todos los chicos experimentan pérdidas o sucesos que los afectan emocionalmente a lo largo de su vida, y muchos sufrirán innecesariamente después de un suceso traumático porque no han sido preparados para afrontar este tipo de tensiones extremas.

Las técnicas de prevención variarán según las diferentes edades, pero en cada etapa del desarrollo podemos ofrecer a nuestro hijo los instrumentos necesarios para que pueda afrontar con éxito los inevitables sucesos traumáticos de la vida.

Prepararse para el trauma
Los adolescentes tienen una mayor capacidad intelectual que los niños y son más capaces de prepararse para un suceso traumático, sin embargo son pocos los padres que hablan de este tema con sus hijos.

Es importante que los adolescentes conozcan los signos que advierten de la existencia de problemas potenciales y frecuentes, como la agresividad y el suicidio de compañeros. Hablar anticipadamente estos temas con ellos puede ayudarlos.

Responder al trauma
Los adolescentes deben saber que es normal sentirse confundido. Ya que tienen muchas reacciones emocionales frente a un trauma. A veces son tan intensas y confusas que sienten que su vida ha tomado de repente una nueva dirección. Por ejemplo un adolescente que ha perdido a su amigo en un accidente de auto, puede sentir que ya nada tiene sentido para él. Nada es lo mismo, y que le es muy difícil seguir con sus rutinas y pretender que todo esté igual que antes.

Puede llevar semanas e incluso meses pero los adolescentes finalmente recuperan el sentido de la normalidad.

Algo que nosotros como padres podemos hacer
No criticar una conducta regresiva
Es común que los adolescentes manifiesten conductas que ya habían superado como reacción frente a un trauma. Pueden volver a jugar con antiguos juguetes o pasar mucho tiempo viendo dibujos animados. Se trata de una reacción perfectamente normal. Es un intento de recrear sus recuerdos de épocas más tranquilas y seguras. Nosotros como padres deberíamos mostrarnos tolerantes si nuestro hijo adolescente no parece el mismo. Durante algunas semanas, incluso aunque intente disimular que el trauma no ha sucedido nunca o que apenas le ha afectado.

Nosotros podemos ayudarlo a comprender que frente a un trauma se producen muchas reacciones emocionales diferentes. A largo plazo siempre será mejor que se expresen abiertamente y reconozcan un sentimiento de pérdida y de incertidumbre.

Ayudar a nuestro hijo a comprender su deseo de venganza

En muchas ocasiones los adolescentes se obsesiona con el deseo de vengarse después de un suceso traumático. Crecen escuchando historias y viendo películas en las que los protagonistas se ocupan de vengar a los seres amados que han sido victimas de alguna situación desagradable o resultan heridos físicamente y pueden sentir” que su venganza pondrá “las cosas en su lugar”.

Rara vez los adolescentes llevan a cabo estas fantasías de venganza, pero resultan perjudiciales para su curación emocional. Es importante Intentar ayudar a comprender a nuestro hijo que este tipo de reacción es natural pero que es inútil, por ej.: “como responder a la violencia con violencia”.

La curación emocional. Animar a los adolescentes a hablar de sus sentimientos.
Nuestro hijo debería hablar con alguien también como un amigo u otro familiar, un terapeuta para las épocas de crisis, o con algún profesor. Es importante animar a nuestro hijo para que comparta con otros sus sentimientos. Otra ayuda es ofrecerle leer artículos sobre traumas similares. Es importante que comprendan que no están solos, que otros han experimentado también alguna tragedia.

Ayudar también a los adolescentes a reconocer y modificar las “distorsiones cognitivas”
Muchas víctimas de traumas desarrollan creencias irracionales o distorsiones en relación al trauma. Un adolescente puede pensar de una forma irracional que habrá de sufrir otro accidente de auto en un futuro próximo, Otros piensan que algo malo les sucederá una vez más aunque no son capaces de decir qué, ni por cual motivo.
Algunos sobrevivientes de un trauma no desarrollan ningún síntoma, pero tienen una visión negativa y pesimista de la vida. Se debería ayudar a los adolescentes a entender que esta actitud negativa es una forma también de distorsión cognitiva y que puede ser perjudicial para su desarrollo como los síntomas más evidentes.

Estas distorsiones cognitivas interfieren con el proceso de curación. Es una buena opción intentar con nuestro hijo, que modifique estos pensamientos o ideas para ir transformándolas poco apoco en afirmaciones lógicas, por ejemplo:
Distorsión: Pronto volveré a tener otro accidente...y puede ser peor que el anterior.

Idea lógica: Conducir imprudentemente provoca accidentes. Si se conduce con cuidado las posibilidades se reducen y esto no tiene ninguna relación con lo que ha sucedido previamente.

Distorsión: Podría haber hecho algo para impedir que mi amigo se suicidara.

Idea lógica: Las personas que se suicidan tienen profundos problemas emocionales. Si están decididas a hacerse daño, nadie puede detenerla.

Distorsión: Algo malo le va a sucederle a mi familia o a mí mismo, aunque no sé, qué es.

Idea lógica: Es un pensamiento común entre las víctimas de un trauma. Pero los pensamientos no hacen que las cosas se conviertan en realidad.

Como conclusión de este tema, es importante y vital que como padres podamos disponer de tiempo para reflexionar de qué modo nuestros hijos adolescentes pueden resultar afectados por un suceso traumático.