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Programa: 06/05/2010

La trampa de los Manipuladores y el Abuso de Poder

El Origen de la manipulación y el maltrato psicológico en el entorno familiar.
¿Por qué manipula el manipulador?

 

La persona manipuladora utiliza lo que podríamos llamar un poder que se expresa en forma de control y dominación, sobre otra persona. Este modelo seguramente fue copiado de las formas que los adultos utilizaron en su crianza.

Un método tóxico de crianza es el que controla las conductas del niño mediante el abuso de poder. Esta situación, en la que el niño está indefenso, causa un daño psicológico de tal magnitud, que el profundo dolor sufrido, de no existir una posterior elaboración adecuada, lo llevará a procurar y perpetuar el abuso de poder, transformándose él mismo en abusivo. Este es el mecanismo de hacer activo en mí lo sufrido pasivamente”, Y la ilusión de poder del manipulador solo se mantiene mientras tiene a otra persona sobre la cual ejercerlo. No acepta franqueza ni calidez de las otras personas, pues estas son cualidades que envidia, al mismo tiempo teme tenerlas, ya que en realidad son vividas como sinónimo de debilidad, algo que el manipulador no se puede permitir en esa batalla en la que siente que “se juega la vida”.

El manipulador responde a un modelo autoritario de concepción del mundo, desde el cual percibe peligro y actúa en consecuencia, con el uso del poder sobre otras personas.

Encontramos también maltrato psicológico y violencia perversa en las familias de padres a hijos y viceversa... A veces el maltrato se disfraza de educación. Alice Miller, que habla de pedagogía perversa, ha denunciado los perjuicios de la educación tradicional que tiene el objetivo de quebrantar la voluntad del niño a fin de convertirlo en un ser dócil y obediente. Los niños se vuelven incapaces de reaccionar porque la fuerza y la autoridad aplastante de los adultos los silencian y pueden incluso hacerles perder conciencia.

Esta violencia puede se indirecta y afectar a los niños sólo de rebote o por salpicadura, o bien apuntar directamente a un niño al que intenta eliminar. Es muy fácil manipular a los niños. Estos siempre saben excusar a quienes aman. Su tolerancia no tiene límites. Están dispuestos a perdonárselo todo a sus padres, a asumir la culpa, a comprenderlos y a intentar saber por que su padre o su madre están disgustados. Para manipular a un niño, se utiliza frecuentemente el recurso del chantaje emocional.

El compañero conyugal del agresor, también sometido a su dominio, rara vez puede ayudar a sus hijos mediante una escucha de su sufrimiento que no justifique al agresor ni pretenda defenderlo. Las desaprobaciones públicas y el sometimiento a la familia a humillaciones es también lo que el mismo acosador padeció en otro tiempo y repite, volcando toda su violencia interior sobre su familia.

La convención internacional de los derechos del niño considera como maltrato psicológico a los niños:
La violencia verbal
Los comportamientos sádicos y despreciativos,
La repulsa afectiva,
Las exigencias excesivas o desproporcionadas en relación con la edad del niño,
Las consignas e inyecciones educativas contradictorias o imposibles.