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Programa: 13/05/2010

Comunicación en la pareja

Orígenes de las diferencias en la comunicación de las emociones entre mujeres y hombres.
¿Cuáles son las consecuencias y las señales de alarma de estas diferencias en la relación de pareja?

 

En una pareja existen dos realidades emocionales, la de él y la de ella. Las raíces de estas diferencias pueden ser en parte biológicas y en parte debido a cómo se les enseña a varones y nenas a manejar la emociones en la infancia.

En términos generales las nenas desarrollan la facilidad con respecto al lenguaje más rápidamente que los varones, son más expertas en expresar sus sentimientos y más hábiles para usar palabras que exploran y sustituyen reacciones emocionales como peleas físicas. Por su parte, los varones pueden ser absolutamente inconcientes de los estados emocionales, tanto los propios como los de los demás. A los 10 años aproximadamente el mismo porcentaje de nenas y de varones es abiertamente agresivo, recurriendo a la confrontación directa cuando están enojados. Pero a los 13 surge una diferencia reveladora, las nenas se vuelven más expertas en ingeniosas tácticas agresivas y los varones siguen siendo discutidores cuando están enojados y pasan por alto estas estrategias ocultas. Mientras los varones se enorgullecen por su independencia y su autonomía, las nenas se consideran parte de una red de relaciones.

En resumen, mientras las nenas se vuelven expertas en interpretar las señales emocionales no verbales y en expresar y comunicar sus sentimientos, los varones tienden a minimizar las emociones que tienen que ver con la vulnerabilidad, la culpabilidad, el temor y el daño.

Estas perspectivas diferentes significan que hombres y mujeres desean y esperan cosas muy distintas de una conversación: los hombres se contentan con hablar de “cosas” mientras las mujeres buscan la conexión emocional.

Todo esto significa que las mujeres llegan al matrimonio preparadas para jugar el papel de administradora emocional, mientras los hombres llegan con mucha menos apreciación de la importancia de esta tarea para ayudar a que la relación sobreviva.

Los hombres tienden a ser más optimistas con respecto a su matrimonio, mientras las mujeres son más sensibles a los problemas. Las mujeres, por lo general son más ruidosas que los hombres con respecto a sus quejas. Combinando esta visión optimista de los hombres con respecto al matrimonio, con su aversión a las confrontaciones emocionales, es evidente por que las esposas se quejan tan a menudo de que sus maridos intentan esquivar la discusión de los temas conflictivos de la relación.

Consideremos ahora las implicancias de esta brecha emocional entre varones y mujeres con respecto a la forma en que las parejas se enfrentan a los desacuerdos que cualquier relación íntima, inevitablemente provoca. Es la forma en que una pareja discute esos temas críticos lo que es importante para el destino de la relación. El simple hecho de haber alcanzado un acuerdo acerca de cómo discrepar es clave.

Hombres y mujeres tiene que superar las diferencias innatas de género para abordar las emociones más fuertes. Si no lo logran las parejas son vulnerables a la escisión emocional que finalmente puede quebrar su relación. Como veremos, estas grietas tiene muchas más probabilidades de desarrollarse si uno o ambos miembros de la pareja presenta ciertos déficit en su inteligencia emocional.


Algunas señales de alarma/ errores maritales

Una señal de que una relación de pareja está en crisis es la crítica áspera, es cuando la crítica se manifiesta de una forma destructiva y como un ataque a la personalidad del otro. Es una crítica a la persona y no al hecho. A diferencia de una queja que es cuando se afirma qué es lo que perturba y se critica la acción del otro, y no al otro, diciendo lo que le hizo sentir; (“cuando te olvidaste de recoger mi ropa en la tintorería sentí que no te preocupabas por mi”) en la crítica personal se lanza un ataque global sobre el otro (“siempre el mismo egoísta y desconsiderado, esto demuestra que no puedo confiar en que hagas nada bien”). Este tipo de critica hace que la persona que la recibe se sienta avergonzada, disgustada, inculpada y defectuosa, todo lo cual conduce a una respuesta defensiva mas que a un intento por mejorar las cosas.

Otra señal de alarma es el desdén, que surge fácilmente con la ira y que se expresa no solo a través de las palabras que se utiliza sino también por un tono de voz y en una expresión airada. Su forma mas evidente es la burla o el insulto, pero es igualmente dañino el lenguaje corporal que expresa desden (sonrisa burlona, labio torcido, ojos en blanco).

La crítica y el desdén o disgusto habituales son señales de peligro porque indican que un miembro de la pareja ha hecho un juicio mudo desfavorable con respecto al otro. Este pensamiento negativo y hostil conduce a ataque que hace que la persona que los reciba se vuelva defensiva y este dispuesta a contraatacar como respuesta.

Las dos variables de la respuesta de ataque o huída representan las formas en que uno puede responder a un ataque. Lo más evidente es atacar estallando en ira. Ese camino concluye en un inútil combate a gritos. Pero la respuesta alternativa, puede ser aún mas nociva, sobretodo cuando la huida es una retirada hacia un total silencio. En este caso el bloqueo es la defensa última, el que lo sufre se queda en blanco y el mensaje que envía es tan poderoso como desconcertante, una combinación de distancia, superioridad y aversión. Y se dice que es devastador para la salud de una relación ya que anula toda posibilidad de resolver los desacuerdos.

Otro indicador de peligro para una relación son las conversaciones paralelas, la verbalizada y la muda. Estas se dan cuando el intercambio está modelado por los pensamientos automáticos que son las suposiciones y creencias acerca del otro que se disparan y tienden a auto confirmarse (el cónyuge que se siente victimizado está analizando constantemente todo lo que su pareja hace, con el fin de confirmar el punto de vista de que es una víctima), estos pensamientos son tan poderosos que confunden el sistema nervioso de alarma. Aquellos que están libres de estos puntos de vista perturbadores pueden considerar una interpretación más benigna de lo que está ocurriendo en las mismas situaciones, de esto se desprende un punto de vista pesimista que se basa en considerar que el otro tiene un defecto inherente que no puede cambiar y que garantiza la desdicha (él es egoísta y así será siempre, así lo educaron y no va a cambiar, pretende que sea su esclava y no le importa nada de lo que yo haga), en contraste el punto de vista optimista considera al mal momento como algo debido a circunstancias que pueden cambiar.

Todas estas actitudes perturbadoras terminan creando una crisis incesante y algo que el Dr. Goldman ha llamado desbordamiento, que sería un estado de extrema susceptibilidad a la frecuente perturbación emocional: las personas que están desbordadas no pueden oír sin distorsionar, ni responder con lucidez, les resulta difícil organizar su pensamiento y caen en reacciones primitivas. El desbordamiento es un asalto emocional que se perpetúa a sí mismo. Este es tal vez el momento más peligroso en una relación, el miembro desbordado ha llegado a pensar lo peor de su pareja prácticamente todo el tiempo, los temas insignificantes se convierten en terribles batallas y con el tiempo se empiezan a ver cada uno de los problemas de la pareja como algo grave imposible de arreglar. El desbordamiento mismo sabotea cualquier intento de resolver las cosas.