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Programa: 27/05/2010

Resiliencia, familia y pareja

El entender la importancia de la resiliencia y el aprender a generarla, es un elemento fundamental en la recuperación de las parejas y en la sustentabilidad como tales.

 

Un “resiliente” es alguien que ha sobrevivido a situaciones adversas y complejas, siempre contando con la ayuda de un entorno o de una o varias personas que han servido de factor resiliente. En otras palabras, no se llega a hacer resiliente sin el apoyo de un núcleo familiar o de personas que colaboran con afecto y modelos para que una persona, supere las situaciones conflictivas.

Se ha demostrado en estudios realizados sobre maltrato familiar, por ejemplo que las mujeres maltratadas que tienen una buena resiliencia, son más capaces que otras de sobreponerse a los efectos negativos de la relación violenta.

Cuando dos personas forman una pareja cada uno viene con su propia historia de trasfondo. Dicha trama funciona como telón de fondo que explica el por qué a algunas parejas les resulta más sencillo que a otras superar conflictos y adversidades.

Las familias más comunicativas y donde se desarrolla lazos de afecto y más fuertes y sanos, son las más proclives a desarrollar entornos resilientes y por esto pueden, ayudar a sus miembros a superar de mejor manera las situaciones adversas.

Las familias cuyas prácticas comunicativas son conversadas (familias meta comunicativas) son más resilientes que aquellas que no llevan a cabo dichas prácticas. Esto implica que es posible llegar a formar familias resilientes.

Pareja y conflicto.
En situaciones traumáticas, aumentan los conflictos y las separaciones de pareja. El entender la importancia de la resiliencia y el aprender a generarla, es un elemento fundamental en la recuperación de las parejas y en la sustentabilidad como tales.

Se forma un conflicto de relación importante, cuando uno de los integrantes de la pareja proviene de un entorno resiliente y el otro no. En esta pareja, quien no posea herramientas de resistencia adecuadas a las situaciones adversas generará mecanismos que, en vez de colaborar con la convivencia, la entorpecerá.

Quien tenga un historial de resiliencia estará en mejores condiciones de adaptarse a situaciones críticas y tendrá mejores recursos psicológicos para hacerle frente. Al contrario quien no haya tenido ese desarrollo sufrirá crisis que lo llevarán tal vez a estados de estrés emocional agudo, depresión y ansiedad.

En algunos casos la persona realmente puede servir de sostén y apoyo al otro que agudiza su reacción frente a la situación adversa. Pero, en muchos sentidos también este apoyo puede agregar una carga extra a la relación que puede hacer que la fragmente.

Las parejas deben aprender de sus mutuas diferencias para afrontar las situaciones difíciles y así influirse mutuamente para colaborar, con su propia historia resiliente, en la superación de la adversidad.

Lo óptimo o casi ideal, es que dos personas con historia resiliente estén unidos. En este caso, juntos tienen mejores posibilidades de enfrentar las situaciones estresantes y darse apoyo mutuo para lograr salir victoriosos.