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Programa: 10/06/2010

LOS VALORES EN LA FAMILIA Y EN LA SOCIEDAD

¿Cómo podemos hacer para educar a nuestros hijos a través de lo que consideramos correcto, y puedan desarrollar los valores que les transmitimos?

 

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportamos y las mismas están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer los niños no son ni buenos ni malos, con la ayuda de los padres y educadores, van a ir aprendiendo lo que está bien y lo que está mal decir y hacer.

Es importante y también necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de valores, siendo que el aprender a dar valor a algunas conductas y comportamientos les ayudará a una mejor convivencia y les brindará un sentimiento de mayor bienestar en el ambiente en que cual se encuentren.

Especialmente algunos valores como el respeto, la solidaridad, la paciencia y la tolerancia y comprensión son esenciales para que los niños se desarrollen sanamente.

La familia es la primera escuela de la vida, y es en la misma que los padres intentan transmitir a sus hijos, los valores que creen que forman a una persona buena, íntegra, coherente y capaz de estar en sociedad. Las reglas familiares son en general implícitas y se van trasmitiendo de generación en generación.

-¿Cómo podemos hacer los padres para educar a través de valores?

-Es muy importante el trabajo de los adultos que interactúan en la cotidianidad de la vida del niño. Para que el niño desarrolle valores debemos lograr que el niño entienda los valores, que adhiera afectiva y emocionalmente a los mismos y que como consecuencia los manifieste en acciones.

Para que la familia se convierta en escuela de valores, es importante que el hijo vea que los adultos hacen lo que dicen. Los padres somos uno de los modelos más importantes del niño y como tales debemos dar el ejemplo. Si les decimos la verdad, tratamos con respeto a todo el mundo y respetamos las leyes, es más sencillo que nuestros hijos entiendan el mensaje.

Otros aspecto importante a tener en cuenta si queremos que nuestro hijo comprenda y adhiera a los valores que le trasmitimos, es que las reglas deben tener un sentido, y detrás de cada regla debe haber un valor que la haga consistente. Es muy diferente pedirle a un hijo que ordene su cuarto porque va a ser más fácil encontrar los juguetes, a dar la orden sin explicaciones. El niño asimilará el valor del orden porque la regla tiene algo que la sostiene. Con esto le mostramos que existe un orden social que es independiente de lo que cada uno desee. A esto se le llama disciplina moral, que se traduce en reglas determinadas.

Por otro lado, cuando emitimos juicios sobre el comportamiento de los niños, debemos hacerlo siempre basados en la intención y no en el resultado de los actos. Muchas veces los niños juzgan por los resultados concretos, por eso es importante hacerles ver la intención.

En este sentido, las penitencias deberían ser la consecuencia de la acción del hijo y no la consecuencia del enojo del padre. Si el niño rompe algo, debe colaborar en la reparación y no quedarse un mes sin ver televisión.

El desarrollo moral es el proceso por el cual el niño logra asimilar hábitos o virtudes. En este proceso es fundamental el rol de la conciencia moral, que es la voz interior que nos indica lo que está bien y lo que está mal. La conciencia moral se vale de emociones morales como la culpa o el orgullo que le van indicando el rumbo. Si siento culpa, puede ser que sea porque hice algo mal.

Al principio, la conciencia moral es muy rudimentaria y por momentos desproporcionada ante nuestras acciones pero con el tiempo, la conciencia moral se va desarrollando y afinándose cada vez más.