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Programa: 10/06/2010

Lo valioso de educar en la generosidad e inculcar la gratitud en nuestros hijos

Cultivar un corazón agradecido toma tiempo. Y precisa una parentalidad que sea intencional y no accidental.

 

El adolescente se encuentra en un largo proceso de crecimiento y maduración, cuyo objetivo final debe ser la adquisición de las siguientes capacidades:

Identidad: encontrar un sentido coherente a su existencia.

Intimidad: adquirir la capacidad para las relaciones maduras.

Integridad: adquirir un sentido claro de lo que está bien y lo que está mal.

Independencia psicológica: adquirir la capacidad para tomar las decisiones por sí mismo, sin depender de los demás, asumiendo el rol de persona adulta.

Independencia física: adquirir la capacidad para ganarse la vida y ser independiente de la familia. Tradicionalmente el adolescente, hasta hace poco, tenía como metas conseguir la independencia respecto a los adultos, aceptar su imagen corporal, establecer una identidad sexual y moral y encontrar pareja, estilo de vida y vocación.

Durante estos últimos años, los problemas de salud de los adolescentes y jóvenes se han hecho más complejos: dificultades adaptativas y alteraciones en la salud mental, dificultades escolares, consumo de alcohol y drogas, inicio precoz de relaciones sexuales, enfermedades de transmisión sexual. Muchos de sus problemas de salud tienen su origen en conductas iniciadas durante la adolescencia y juventud. A los “clásicos“ como consumo de alcohol y drogas, conductas sexuales que aumentan el riesgo de infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados, consumo de tabaco, actividad física insuficiente, malos hábitos nutritivos o trastornos en la conducta alimentaria se han añadido los de las llamadas: generación Nacida Digital (ND), generación I (Internet) o generación Google y los de una sociedad del bienestar con unos cambios tan importantes en la estructura familiar que en la actualidad nadie se atreve a predecir su evolución. Los adolescentes suelen seguir un patrón psicosocial que no siempre se corresponde con los cambios físicos.

Como la adolescencia es un período de cambio (sexual, físico, emocional y de comportamiento) significativo es necesario un seguimiento continuo y una guía por parte de los padres y de los maestros para las experiencias estresantes y nuevas. La comunicación eficaz acerca de temas como la sexualidad y el cambio de relación con su compañero le sirven para saber quien es y si lo que le ocurre es normal. Con frecuencia el conflicto mayor ocurre cuando el adolescente exige que le traten como a un adulto y cree que lo hacen como a un niño. Si hay buena comunicación entre ellos la negociación de la independencia puede ser progresiva en vez de en “escalones”. Es importante en este sentido implementar acciones dirigidas a disminuir los factores de riesgo y aumentar los factores protectores en jóvenes cuya vulnerabilidad es marcada en los primeros años de la adolescencia.

La resiliencia es un llamado a centrarse en cada individuo como alguien único, es enfatizar las potencialidades y los recursos personales que permiten enfrentar situaciones adversas y salir fortalecido, a pesar de estar expuesto a factores de riesgo.

Un modelo de resiliencia se puede caracterizar a través de la posesión de cuatro áreas que al interactuar entre sí generan conductas o características resilientes.

Estas áreas son soporte y recursos externos; que en lenguaje sencillo se traduce a:

YO TENGO; fortaleza intrapsíquica –
YO SOY/ESTOY; y habilidades interpersonales y sociales –
YO PUEDO

Cada una de estas áreas agrupa factores resilientes como la autoestima, la confianza en sí mismo y el entorno, la autonomía y la competencia social. La posesión de estas áreas y la interacción entre factores es la fuente de la resiliencia.

Con esta clasificación los rasgos de resiliencia son agrupados de la siguiente manera:

Yo Tengo

Personas en quienes confío y me quieren incondicionalmente.
Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros o problemas.
Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.
Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo/a.
Personas que me ayudan cuando estoy enfermo/a o en peligro o cuando necesito aprender.

Yo Soy

Soy una persona por la que otros sienten aprecio y cariño.
Soy feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.
Soy respetuoso/a de mi mismo y del prójimo

Yo Estoy

Estoy dispuesto/a a responsabilizarme de mis actos.
Estoy seguro/a de que todo saldrá bien.

Yo Puedo

Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan.
Buscar la manera de resolver mis problemas.
Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso que no está bien.
Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.
Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito.

Es importante señalar que una persona resiliente no necesita tener todos estos aspectos, pero uno no es suficiente. Un niño puede tener un ambiente favorable, pero si no tiene las herramientas sociales para relacionarse con el medio, no desarrollará su resiliencia. Un niño puede tener una excelente autoestima, pero si no sabe cómo comunicarse con los otros o resolver problemas, y no tiene a nadie que lo ayude, tampoco será resiliente.

La interacción entre estos factores es dinámica, va variando a lo largo de las etapas del desarrollo humano, y cambia de acuerdo a la situación de adversidad. Estos factores de resiliencia, pueden actuar en forma independiente o interactuar entre ellos intensa o moderadamente y a veces en algunas situaciones o en forma acumulativa, para prevenir o para minimizar el resultado de la crisis o la adversidad crónica, y para contribuir al realce y/o la transformación de la vida de cada uno" (Grotberg, 1995).

Sin embargo, la promoción de la resiliencia es más efectiva cuando dos o más factores reciben atención al mismo tiempo. Por ejemplo:

• Lograr el equilibrio entre la autonomía y la ayuda.
• Tratar los resultados de errores con cariño y empatía
• Promover la responsabilidad mientras se habla de confianza en si mismo y éxitos
• Poseer la flexibilidad en el uso de factores de resiliencia cuando la situación cambia
• Cada persona de salud y educación puede promover la resiliencia en los niños, jóvenes y padres al hablar con ellos o en el momento de proveer los servicios.

Es importante saber que la resiliencia aumenta la calidad de vida y la sensación de bienestar. Las personas resilientes son capaces de enfrentar situaciones estresantes y adversas y al mismo tiempo disminuir la intensidad de la situación de estrés y disminuir la expresión de síntomas negativos producto del stress, como por ejemplo la ansiedad, la depresión, la rabia; al mismo tiempo que aumenta la creatividad, la curiosidad y la salud emocional. La resiliencia es efectiva no solo para enfrentar adversidades sino también para promover la salud mental y emocional.