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Programa: 27/05/2010

Resiliencia

¿Qué es la capacidad de resiliencia y cómo podemos desarrollarla?

 

Se llama resiliencia o afrontamiento a la capacidad para enfrentar situaciones críticas, sobreponerse y salir airoso y fortalecido, en vez de frustrado o debilitado.

La resiliencia puede ser innata o adquirida. Aunque algunas personas parecieran traer desde su nacimiento cierta capacidad de tolerancia a las frustraciones, dificultades o enfermedades. También es posible aprenderlas, a partir de la incorporación en el repertorio personal de nuevas maneras de pensar y hacer.
La resiliencia puede verse como una capacidad que ampliada, podría incluir cualidades como: esperanza, tolerancia, resistencia, adaptabilidad, recuperación o superación de contingencias, autoestima, solución de problemas, toma de decisiones, y ecuanimidad ante presiones considerables.

Lo esencial aquí, es comprender, que más allá del análisis del concepto de resiliencia o de su origen, disponemos de una potente capacidad de superación de adversidades y que es potestad de cada persona descubrirla o adquirirla, y usarla en los momentos álgidos y desequilibrantes. Podemos evitar ciertas circunstancias, pero no podemos evitar todas.

Es importante advertir que más allá de lo que nos suceda, lo importante es la manera como lo tomamos, pues la experiencia y la vivencia no son lo mismo.

Podemos decir que la experiencia es el evento y la vivencia la interpretación. Podría decirse que lo esencial es la manera como opera” intrapsíquicamente “el balance entre confianza y reto, entre vulnerabilidad y protección, entre debilidad y resistencia. De forma tal que la persona que despliega los factores con los que cuenta, para hacer frente al estrés, vivirá mucho más y mejor que quienes no los posean o activen.

Por lo general, los mecanismos de resiliencia se manifiestan frente al estrés de tres maneras: Inmunidad, compensación y desafío.

Inmunidad: Todos los organismos tienen distinto nivel de asimilación. Así, un relámpago puede resultar excitante o aterrador, dependiendo de quien lo vea, y su presencia no producirá el mismo efecto en todos. Unos lo tolerarán de mejor manera que otros.

Compensación: También se puede contrarrestar el estrés gracias a factores complementarios de la personalidad o al apoyo de de otros. Podemos salir mal en el examen, pero no desmoronarnos pues tenemos una esposa que nos apoya o somos muy buenos en otras áreas y valoramos más eso, que lo acontecido con la prueba.

Desafío: La situación tensa es abordada, afrontada o atacada como un reto, siempre que no sea desproporcionada a los recursos de la persona, y se asume más como una situación competitiva que como una destructiva.

¿Cómo desarrollar la capacidad de resiliencia?

1- Desarrollar una sana autoestima: Creando y sosteniendo autoconfianza, autoimagen positiva; aprender a conocernos, aceptarnos y valorarnos de manera realista y comprensiva.

2- Seguir la vocación. Orientar la energía hacia el talento y el bienestar. Es decir, invertir energía y tiempo suficientes en aquello que nos gratifica y sobre lo que tenemos habilidad o dominio.

3- Ser asertivos. Ejercitar una comunicación clara, honesta y oportuna, que nos permita prevenir y resolver malos entendidos, y evitar "coleccionar" y "tragarnos" lo que nos incomoda y convertirlos luego en resentimientos.

4- Ser optimistas. Ver el lado positivo del mundo, de la vida, y de nosotros mismos. Esto es, buscar y esperar que suceda lo mejor.

5- Reencuadrar los resultados. Aprender a ver los eventos indeseados como aprendizajes necesarios y no como fracasos auto- atribuidos.

6- Desarrollar relaciones positivas. Vincularse de manera cercana, estable y positiva para el disfrute de los vínculos y su utilización como base de apoyo emocional mutuo.

7- Ser precavidos. Actuar preventiva o proactivamente, pensando antes de que las crisis aparezcan.

8- Ser creativos. Trabajar en el ejercicio de la creatividad, a fin de adquirir la capacidad de buscar soluciones y salidas de manera diversa y flexible.

9- Desarrollar autocontrol. Aprender a regular la reactividad, sirviéndonos de la racionalidad y de lógica. Saber cuando frenar evita muchos problemas.

11- Reducir expectativas. Aprender a esperar menos de los demás y tener sobre uno mismo expectativas razonables basadas en hechos, nos evita frustraciones.

12- Centrarse en el proceso. Aprender a vivir cada momento de cada día de la mejor manera posible, y no centrarse únicamente en el resultado final.

13- Hacer ejercicio. La práctica de ejercicio diario, libera las llamadas "hormonas del estrés" como: el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina, y potencia la producción de hormonas positivas para el organismo.

14- Practicar relajación. El entrenamiento en relajación y meditación promueven una nivel de serenidad que favorece la tolerancia a situaciones estresantes.