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Programa: 17/06/2010

La música como parte valiosa en el desarrollo físico, psíquico y social

¿Es posible la música en todos los actos del bebé?

 

Aún antes de que el bebé pueda entender el significado de cada palabra por separado, se fascinará con los ritmos y melodías y con las cualidades musicales en los diálogos de aquellos que están alrededor.

El lenguaje y los centros de música están separados del cerebro, pero están adyacentes a él y a su desarrollo, de una manera aproximadamente paralela. Los científicos la consideran como una de las razones que explican por qué al escuchar música parece estimular las habilidades del lenguaje, y por qué practicar con el lenguaje alienta la escucha activa necesaria para crear y hacer música.

En cualquier caso, la sensibilidad innata con la que el bebé nace enfoca su atención en los patrones musicales del lenguaje de la mamá y los patrones del lenguaje cuando la mamá canta. Podemos decir que cantándole a nuestro bebé le enseñamos a hablar y a escuchar.

También las canciones de cuna son una de las mejores herramientas para estimular las habilidades lingüísticas del bebé. De alguna manera las canciones infantiles son como juguetes para los oídos y la voz.

Cantando y con juegos rítmicos se puede incrementar el vocabulario de los chicos y hasta mejorar las habilidades motoras del bebé.

Una de las formas más fáciles de entrar en el hábito de incluir música en cada aspecto de la vida de los padres con el bebé, es hacer canciones sobre actividades diarias y cantárselas. Puede ser, Inventar una canción sobre, vestirse, gatear, jugar, bailar, una canción sobre salir en cochecito, y mantener un ritmo firme y versos que rimen.

A los padres que les resulta difícil inventar canciones, pueden comenzar reemplazando las letras de las canciones infantiles con nuevas palabras. Si se incluyen pausas, exageradas expresiones faciales, palabras tontas, se alienta al bebé a expresar y demostrar que comunicarse puede ser divertido.

El mundo de la emoción es un territorio muy fascinante para los niños. El bebé ha estado sensible a las emociones desde el nacimiento A medida que va creciendo, es capaz de aliviar su concentración de las actividades físicas como aprender a caminar, y puede girar su atención a otros aspectos de la vida.

A través de los meses, la música puede trabajar de apoyo-guía regulando los ritmos musicales, simulando tonos. Y en la medida que sigue creciendo, su cerebro experimenta un salto cognitivo, deja de estar atado completamente a estímulos y comienza a ser capaz de pensar, y reaccionar a un objeto, persona o idea. El poder emocional que va adquiriendo también puede reforzar su crecimiento en cada una de las áreas de desarrollo.

El niño puede practicar la regulación de sus propios ritmos y comenzar el largo proceso de adquirir la habilidad del sentido del tiempo. El puede jugar con palabras y otros sonidos, desarrollando sus habilidades lingüísticas de un modo divertido y natural. Puede explorar sus propias emociones y la de los otros sin miedo a la ansiedad.

Tal vez lo más importante de todo en su lucha contra las limitaciones inevitables de las expresiones verbales, es que la música le recuerda que las palabras no lo son todo.