volver>>
 

Programa: 15/04/2010

Miedos y temores en la infancia

Características y evolución de los mismos en las distintas etapas de desarrollo

 

El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas. Es una emoción que se experimenta a lo largo de la vida, aunque las situaciones temidas varían con la edad. El desarrollo biológico, psicológico y social, propio de las diferentes etapas evolutivas (infancia, adolescencia, etc.), explica la remisión de unos miedos y la aparición de otros nuevos para adaptarse a las cambiantes demandas del medio. Los miedos son muy frecuentes durante la infancia, de modo que prácticamente todos los niños refieren al menos un temor importante.

Evolución de los miedos con la edad:
En general, los miedos pueden ser descritos como fenómenos normales y los asociados con la edad tienden a considerarse transitorios y de corta duración

Los miedos infantiles reflejan algo de la concepción infantil del mundo y de su lugar en él. En cuanto el niño va creciendo, las habilidades cognitivas permiten un mayor entendimiento de su ambiente y en consecuencia, un descenso o cambios en los temores. Este entendimiento está muy relacionado con el contexto en el que vive el niño.

Durante los primeros dos años de vida son más frecuentes los miedos relacionados a la separación de las personas con las que el niño esta afectivamente unido, a los estímulos intensos o desconocidos, como ruidos fuertes y personas extrañas.

Hasta los seis años son comunes los temores relacionados con animales, tormentas, oscuridad, seres fantásticos como brujas o fantasmas, catástrofes y separación de los padres.

A partir de los seis años aparece el miedo al daño físico, al ridículo y algo más tarde, a las enfermedades y accidentes, al bajo rendimiento escolar y a las desavenencias entre los padres.

De los 12 a los 18 años predominan los miedos que tienen que ver con las relaciones interpersonales y la pérdida de la autoestima. En general, los miedos físicos (animales, tormentas, daño, etc.,) disminuyen, mientras que se acentúan los miedos sociales (ridículo, rechazo, hablar en público, etc.).

Vamos a recorrer algunos de los miedos característicos de la infancia para tratar de entender de donde vienen y como evolucionan:

1) Miedo a la oscuridad: Tiende a surgir alrededor de los 2 años y empieza a disminuir hacia los 9 años Uno de cada tres pequeños teme a la oscuridad. El momento de acostarse coincide con el fin de las actividades placenteras y el comienzo de las cosas desagradables, por lo cual, la oscuridad funciona como castigo. El temor a la oscuridad se asocia con miedos diferentes, como separación, soledad, seres imaginarios o malvados. Asociados con estos miedos se encuentran las pesadillas que aparecen entre los 3 y los 6 años y los terrores nocturnos, que se caracterizan por despertares bruscos y se acompañan de señales de intenso miedo y menos frecuentes que las pesadillas suelen presentarse entre los 4 y los 12años. La mayoría de los niños lo supera solo con el paso del tiempo.

2) Miedo a la separación: Suele ser mas intenso durante el 2do y 3er año de vida, período en el cual un tercio de los niños se resisten a separarse de los padres. Durante la infancia se producen separaciones forzadas por diversas circunstancias, como la escolarización. El comportamiento de los padres ante las conductas de autonomía del niño es fundamental para la evolución del miedo a la separación. Los padres que experimentan ansiedad cuando se separan de sus hijos pueden contagiarle su miedo.

3) Miedos escolares: entre los miedos más intensos se encuentran el miedo a repetir el curso, a ser enviado al director, a ser sorprendido copiándose en un examen, a sacar malas notas y a que llamen a sus padres. Existen cuatro clases de miedos escolares comunes en todos los niveles educativos:
a) Miedo al fracaso escolar y al castigo
b) Miedo al malestar físico: miedo al miedo
c) Miedo social: a realizar actividades en publico
d) Ansiedad anticipatorio: al temor que se siente en los momentos precedentes a la estancia en la escuela
4) Miedos relacionados con la enfermedad: estos miedos están muy arraigados en especie humana, porque constituyen una amenaza real para la persona y están asociadas a circunstancias muy desagradables y negativas como el dolor y la muerte.

El miedo funciona como una alarma psicológica que avisa de amenazas para la integridad física y el bienestar de la persona.

Una fobia es un miedo desproporcionado que causa malestar al niño y repercute negativamente a nivel personal, familiar, escolar y social. La frecuencia de las fobias infantiles no supera el 8 por 100. Los miedos son más frecuentes en las niñas que en los niños y son más frecuentes en los niños pequeños que en los adolescentes, sin embargo en la adolescencia se acentúan los miedos sociales, como el temor a relacionarse con el sexo opuesto.