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Programa: 17/06/2010

El Primogénito

Si bien son muchas las variables que intervienen en el desarrollo de la personalidad del niño, el orden de nacimiento también determina ciertos condicionamientos.

 

Suele ser el depositario de las expectativas de los padres, esto tiene ventajas indiscutibles pero también muchas desventajas.

El primer hijo de la familia es el que estrena a los padres como tales. Es al primero al que se mira, sonríe y besa. Es el primero en hablar, caminar, asistir al jardín de infantes, festejar cumpleaños. Esto puede pensarse en principio que implica grandes ventajas, ya que es el que va a gozar de la atención exclusiva de sus padres hasta la llegada de un hermano.

A pesar y debido a esto, Angela Marulanda, socióloga especializada en familia y autora del libro Creciendo con nuestros hijos, asegura que la importancia de ser el primero regirá la vida de los primogénitos. “Por el mismo interés de permanecer siempre a la cabeza, los hijos mayores suelen ser personas muy responsables, trabajadores incansables, dedicados, luchadores, eficientes, ambiciosos, y con buena capacidad de liderazgo. También suelen tener mucho poder e injerencia en la vida de padres y hermanos, que los convierte en consultores vitalicios”.
El hijo mayor no solo recibe conocimientos, sino también cargas y responsabilidades. La autora afirma que, precisamente porque creen que su valor personal reside en su supremacía, los mayores le dan mucha importancia a su imagen ante los demás, por lo cual se exigen demasiado y son incapaces de perdonarse las faltas. Esto los lleva a que tiendan a ser personas ansiosas, perfeccionistas, críticas, intolerantes e inflexibles.

Algunos errores clásicos que cometemos los padres en la crianza de los primeros hijos

En la crianza de los primero hijos solemos cometer errores tanto por inexperiencia como por inseguridad que muchas veces se traduce en un clima de angustia en el ambiente familiar que al primogénito le provoca altos niveles de ansiedad y estrés.

Otro error muy frecuente es sentir culpa hacia el primer hijo cuando viene un hermano en camino, por sentir que lo van a destronar y va a perder ese lugar de exclusividad del cual gozaba hasta entonces. Algunos especialistas recomiendan que una forma ayudar al hijo mayor a procesar esta experiencia es mostrarle que el hermano viene a sumarse y a ocupar un lugar propio, no a ocupar el lugar que ocupaba el hijo hasta ahora único.

También es recomendable que podamos mostrarle los beneficios de ser grande incluyéndolo en tareas que lo acerquen al recién llegado sin olvidarnos de dedicarle a su vez, tiempos exclusivos.

Una de las actitudes que es conveniente evitar siempre es la comparación y la humillación del hermano mayor si presenta conductas a través de las cuales busca parecerse al bebé.

Por último, es conveniente no depositar demasiadas expectativas en el hijo mayor, sin tener en cuenta su ritmo de desarrollo.

Cuando el hijo mayor se convierte en el hijo problema:

Esto ocurre cuando las capacidades o características del segundo hijo son más apreciadas por los padres que las del primero, por lo que en la práctica pasa a gozar de mayor privilegios y ventajas que el mayor.

Esta situación puede llevar al primogénito a sentirse muy decepcionado por sentir que ha decepcionado a sus padres en sus expectativas.

Para evitar esto es recomendable que los padres dejen de centrar la atención en los problemas que presenta el hijo mayor y revisar las expectativas puestas en él, buscando que sobresalga lo bueno y lo lindo que tiene para ofrecer.

También es provechoso, cuando es posible, convocar a los abuelos, quienes al no sentirse responsables por el futuro de los niños, ni tener las presiones inherentes a su crianza, les resulta más fácil aceptar a los chicos tal como son, con sus fortalezas y debilidades.