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Programa: 24/06/2010

¿Qué hacer cuando mi hijo miente?

Veremos algunas pautas que podemos emplear para evitar las mentiras de nuestro hijo

 

Lo primero es intentar averiguar el porqué de ese comportamiento, para así poder corregir lo que de nuestra parte pueda estar influyendo en él mismo. Y en caso de que sea exagerado, poder recurrir a un profesional que pueda analizar el problema y orientarnos en la mejor forma de solucionarlo.

No obstante, Juan Pedro Valencia nos da una serie de pautas que podemos emplear para evitar en lo posible las mentiras de nuestros hijos:

Dar ejemplo. Es difícil pedirle que no mienta si nosotros lo hacemos de forma habitual. Frases tan comunes como decir “Si me llaman por teléfono, decís que no estoy”, pueden confundir al niño si luego le recriminamos por decir él algo parecido.

Crear un clima de confianza. Que le sirva para tener la seguridad de que puede contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.

Explicarle claramente la diferencia entre la verdad y la mentira. Esto es especialmente importante en edades tempranas, donde, además, ajustaremos la explicación a su edad.

Felicitarle cuando nos diga la verdad. Especialmente si la misma conlleva riesgo de ser castigado. Por supuesto, si ha actuado mal y nos lo confiesa sin mentir no significa que no le debamos castigar, sino que separaremos claramente lo que es un comportamiento inadecuado por su parte de lo que el niño significa para nosotros: le queremos por sí mismo, no por sus actos.

No reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta. Siendo preferible reprenderle o comentar lo ocurrido en privado que hacerlo en público.

Explicar claramente lo que esperamos. En cuanto a cumplir normas y los beneficios que conlleva. Ello le permitirá entender bien la relación entre conducta y consecuencias.

Fomentar oportunidades para que actúe de forma sincera. Nosotros confiamos en ellos pero deben ser honestos con nosotros.
Guardar proporcionalidad entre la conducta y sus consecuencias. Tan inadecuado es castigar excesivamente una conducta errónea como premiar sobremanera una positiva.

La mentira no siempre hay que castigarla. A veces es más positivo saber sus razones para mentir, de tal forma que podamos actuar para que comprenda lo valioso de la sinceridad. Aumentará nuestra confianza y al mismo tiempo su libertad y autonomía.