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Programa: 08/07/2010

La televisión y sus efectos en los niños

La televisión es el más grande agente socializador que haya existido jamás. A su vez es una realidad en la vida de la mayoría de los niños del mundo.

 

Los efectos de la televisión en los niños dependen en gran medida de la cantidad de tiempo que los niños pasen frente a ella y de la calidad de los programas que selecciones para ver.

La televisión tiene muchos efectos beneficiosos. Gracias a ella los niños aprenden como es el mundo fuera de su casa, les permite hacer viajes a otros lugares a veces inaccesibles que no solo les entretienen sino que también les enseñan.

La televisión puede ser un poderoso instrumento de enseñanza porque los conceptos les entran por la vista, los oídos y las sensaciones. La televisión bien empleada puede reforzar hábitos y potenciar valores, como el respeto a los demás y al medioambiente, las ventajas del consumo de ciertos alimentos, la utilidad del ejercicio físico y el deporte y muchos otros más. Sólo depende de los padres la elección de los programas adecuados.

La televisión es una realidad en el mundo actual, es inútil intentar vivir sin televisión porque si no hay un aparato de televisión en su casa, su hijo puede verla en casa de un amigo o de cualquier familiar. La televisión tiene inconvenientes pero también muchos efectos beneficiosos, como la capacidad para enseñar y adquirir conocimientos, cultura, reforzar valores y ampliar el lenguaje. Para esto es recomendable elegir programas adecuados a la edad, sencillos, cortos, atractivos y entretenidos.

¿Cuáles son los efectos negativos que puede tener la televisión en los niños?
Se observan especialmente cuando se emplea sin control, por tiempo ilimitado o prolongado cada día, cuando la ven en soledad, sin que sus padres o algún otro adulto cercano comenten o maticen lo que están viendo.

Las imágenes de violencia reiteradas que ofrecen tanto las películas como los programas de noticias, repercuten negativamente en la agresividad de los niños. Esta información hace que toleren o acepten la violencia como forma de resolver sus problemas, haciéndoles insensibles al horror de la violencia.

La vida normal de los niños no está rodeada, como aparece con frecuencia en la televisión, de guerras, bombas, golpes, ni muertes.

Los niños, incluso los más pequeños, pasan muchas horas viendo la televisión, aunque parezca que no les interesa, que no miran, esta información la están recibiendo constantemente, ya que en muchos hogares la televisión esta casi siempre encendida.

No es adecuado que los niños menores de ocho años vean los noticieros, ni aquellos programas en dónde la violencia aparece con frecuencia.

La televisión puede enseñar ideas erróneas de la realidad, porque aparece un mundo y una sociedad, la que corresponde al que hizo la información o la película y a su entorno. Éste es diferente del real, quizás es un mundo inalcanzable para el niño que ve la televisión, pero no por ello menos apetecible. Esto hace que los niños demanden unas condiciones de vida, de casa, padres, autos, zapatillas, modas y juguetes, que favorece el consumismo, especialmente el de una marca o tipo determinado. Induce la imitación en la forma de ser, hablar, vestirse o comportarse, y a copiar modelos no siempre adecuados a la forma de entender por los padres, el presente y el futuro de su hijo.

Otras veces la televisión enseña un mundo imaginario no real, lleno de fantasías que confunden a los niños pequeños. Los personajes reales o los muñecos mueren y reviven, se caen y se levantan, vuelan, saltan por precipicios o pasan por el fuego sin que les afecte, toda esta fantasía puede inhibir la creatividad de los más pequeños haciéndolos observadores pasivos.