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Programa: 15/07/2010

¿Por qué se desarrolla un Trastorno Alimentario?

Desde el enfoque cognitivo-conductual se considera a los trastornos de la alimentación como sintomatología de un tipo de malestar subjetivo que tiene conflictivas subyacentes.

 

Se ha observado que la adolescencia ofrece un terreno propicio para desarrollar conductas de riesgo de todo tipo. La mayoría de la gente que desarrolla un trastorno alimenticio tiene entre 13 y 17 años. Este es un período de cambios físicos y emocionales, de presiones académicas y de mayor presión por parte de los pares.

En este momento de la vida los cambios corporales, subjetivos, interpersonales, que marcan el pasaje de niña a mujer, y de niño a varón, generan mucho desconcierto. Los cambios en los hábitos alimentarios que se observan a la hora de compartir la mesa familiar configuraran el campo de batalla en el cual los niños intentarán diferenciarse y ser escuchados.

Se ha observado que los niños que sufren este tipo de trastornos generalmente presentan dificultades interpersonales, sin embargo muchos de ellos no se dan cuenta de las mismas debido a la influencia distractora de las preocupaciones recurrentes referidas al peso, dieta e imagen corporal.

Nadie está totalmente seguro sobre las causas de los trastornos de la alimentación; sin embargo, existen varias teorías sobre por qué la gente desarrolla estas patologías. Desde el enfoque cognitivo-conductual se considera a los trastornos de la alimentación como la sintomatología de un tipo de malestar subjetivo que tiene conflictivas subyacentes.

Se observó que las personas que padecen este tipo de trastornos presentan principalmente una sobrevaloración de la delgadez y un temor muy fuerte a la obesidad, lo cual los conduce a elegir conductas que ponen en riesgo su salud limitan sus posibilidades de reconocer que existen otras alternativas para hacerle frente a sus problemas. Esta sobrevaloración de la delgadez como garantía de belleza, éxito, seguridad y eficiencia personal está a su vez influenciada por factores biológicos, psicológicos, familiares y culturales. Sin embargo, no todos los adolescentes preocupados por su imagen corporal desarrollan un trastorno alimentario. De esta manera se ha visto que la búsqueda de la delgadez no es suficiente para producir un trastorno alimentario, pero si es necesaria.

A su vez, en estas personas la autovaloración está centrada en la “imagen corporal”.

Por eso es importante que en cada situación se pueda comprender cuál es la función y el sentido del síntoma. La sintomatología de los trastornos alimentarios se sostiene en la creencia de que la delgadez es la solución al distress personal.

En muchos casos el síntoma esta sostenido a su vez por algunos “beneficios” secundarios:

Perder peso genera orgullo, satisfacción y éxito.

La persona siente que tiene control sobre un área de funcionamiento.

El peso se convierte en el patrón para determinar la conducta correcta.

La delgadez y el autocontrol son vistas como garantías a nivel social.

Se utiliza el mantenimiento del peso ideal para contrarrestar la vulnerabilidad que se siente en otras áreas.

El trastorno permite una actitud desafiante de independencia a la vez que convoca la atención y contención de los otros significativos.

El peso, las calorías y los ejercicios ofrecen standards cuantificables de logros.