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Programa: 15/07/2010

La actitud familiar respecto de la comida y factores de riesgo para la mala nutrición

Muchos padres no supervisan los hábitos alimenticios de sus hijos hasta que surge un problema de consideración

 

Comer es a menudo una experiencia muy compleja. Debería ser simplemente un tema relacionado con el hecho de sentir hambre, preparar una comida equilibrada y sentarse a comer, pero la mayoría de las veces no es así de simple. Comer puede ser una experiencia emocional positiva o negativa. Y a menudo es ambas cosas a la vez.

La comida puede ser parte central de un acontecimiento social o una experiencia solitaria y que produce aislamiento. Una dieta equilibrada puede ser una fuente de energía y una forma de prevenir las enfermedades. Una dieta que no es sana, puede conducir a graves problemas de salud a corto y a largo plazo.

Muchos padres no supervisan los hábitos alimenticios de sus hijos hasta que surge un problema de consideración.

Los peajes físicos que se cobran la obesidad y los trastornos de la alimentación son bien conocidos (problemas cardiovasculares prematuros, alta presión sanguínea, niveles de colesterol elevado, disminución de las hormonas de crecimiento y muchos más), y los daños psicológicos pueden ser también complicados.

Los problemas alimenticios se asocian a una amplia variedad de trastornos de conducta y emocionales, incluidos la depresión, la inhibición social y el bajo rendimiento. Estos síntomas, igual que los efectos físicos que producen los problemas alimenticios, pueden durar toda una vida.

Algo muy importante es la actitud familiar respecto de la comida.

Los padres no solo transmiten su código genético que predispone a los niños a ser gordos o delgados, también les transmiten su propia relación con la comida. Esta actitud puede ser la de enseñar buenos hábitos alimenticios o contribuir a los problemas y trastornos de la alimentación.

Generalmente lo mejor y lo peor de la dinámica familiar se puede observar durante la comida de la noche:

¿Se utilizan los alimentos para evitar conflictos?

¿Se usan como un medio de recompensa?

¿Comen en exceso los padres cuando están disgustados?

Algunas sugerencias importantes

Dejar los problemas fuera del momento de la comida

No traer los problemas a la mesa de la comida de la noche. Y la hora de la comida nunca debería ser un campo de batalla, aunque esto no significa que deba tener menos expectativas en relación a la nutrición de sus hijos. Las comidas familiares deberían ser un momento para disfrutar de la compañía de todos los miembros de la familia y del placer de comer. Si constantemente surgen discusiones o si se utiliza las horas de la comidas para recordar a sus hijos algún problema que hayan causado, naturalmente ellos comenzaran a asociar las comidas con una sensación de ansiedad y de incomodidad.

No utilice la comida como recompensa ni como castigo

Existen muchas formas de recompensar y castigar a los niños para ayudarles a comprender una conducta adecuada. Utilizar la comida para corregir una conducta es una forma segura de acumular conflictos. Elabore una lista de recompensas apropiadas para un buen comportamiento que podría incluir el alquiler de un video, algunas actividades especiales o la posibilidad de disponer de más tiempo para jugar con la computadora. Si su hijo le pide un postre especial u otro dulce, deberá explicarle que existen reglas que definen cuando se pueden comer dulces y que dichas reglas son diferentes a las reglas para el buen comportamiento. Del mismo modo, cuando un niño necesita que lo disciplinen, utilice una técnica que sea adecuada para el problema, preferiblemente una que ayuda al niño a aprender a partir de una mala conducta. Cuando los padres utilizan la comida para intentar controlar a sus hijos pequeños, les transmiten un mensaje muy poco adecuado que puede volverse en contra de los niños cuando crezcan.

Aconseje a su hijo para que adopte hábitos alimenticios sanos

Los padres que saben imponer su autoridad son conscientes de lo que deberían comer sus hijos, tienen en cuenta lo que les gusta y encuentran la forma de conciliar ambas cosas.

Informe a su hijo el motivo por el cual desea que se alimente bien. No tema repetir el mismo mensaje una y otra vez. Explíquele que una buena nutrición lo ayudará a crecer y le ofrecerá la energía que necesita para estar activo y sentirse bien.”. Quizá su hijo se canse de escuchar siempre lo mismo, pero con toda seguridad recordará su mensaje.

Imponer su autoridad durante las comidas y a la vez respetar la preferencia de sus hijos puede ser una forma de resolver otros ámbitos de conflicto potencial. De manera tal, que además de favorecer actitudes sanas en relación con la comida y con su propio cuerpo, usted como padre estará reforzando un enfoque efectivo para abordar desacuerdos.